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Carreteras que cargan coches

Varios proyectos buscan que los vehículos eléctricos no tengan que parar para recargar sus baterías.

  • Operarios montan una instalación de recarga en Suecia.
    Operarios montan una instalación de recarga en Suecia.

Tiempo de lectura 4 min.

27 de agosto de 2018. 08:21h

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Por Víctor Negro.  27/8/2018

Puede ocurrir que en un futuro cercano nuestro vehículo eléctrico decida en un momento dado que necesita energía y se disponga a conseguirla sin obligarnos a parar. Aunque ya lleve años de desarrollo, esta tecnología de propulsión se encuentra aún en un punto bastante inicial de desarrollo, no tanto por lo que se ha conseguido ya sino por lo que queda por avanzar. El tema de la recarga es, sin duda, una de las cuestiones fundamentales. Varias iniciativas practican ya con carreteras por las que circular y alimentar el motor, además de cargar baterías, todo a la vez. Dos métodos ganan la partida por el momento y uno de ellos, la carga inalámbrica, se ensaya en diferentes puntos de prueba en Reino Unido, Corea del Sur y otras localizaciones. La idea es que el vehículo que necesite energía circule sobre el carril preparado para enviársela por inducción, de la misma forma que se hace ya en cepillos eléctricos y algunos teléfonos móviles, por ejemplo. Bajo el firme, la base emisora conectada a la red crea un campo electromagnético del que se aprovecha el vehículo, que por supuesto ha de contar con los equipos necesarios para llevar a cabo el proceso contrario, transformar esas ondas en electricidad.

Inversión

Y este modelo es válido para carreteras, para instalar en semáforos, en aparcamientos de centros comerciales o incluso en el propio garaje de la comunidad. ¿Inversión? Alta, pero no tanta. No es necesario dotar a todas las vías de esta tecnología, ya que para llegar de un tramo a otro, las baterías son la solución. Pero serían más pequeñas, lo que supondría menos peso en los vehículos, menos espacio y sobre todo, un precio menor, lo

que el consumidor seguro que agradece.

En Suecia, el experimento tiene mucho que ver con los scalextric de toda la vida, también con algunos ferrocarriles subterráneos. En este sistema, el vehículo en cuestión despliega un brazo móvil que se conecta a un raíl electrificado instalado en el asfalto. Los desarrolladores cuentan con que coches, furgonetas y camiones sepan cuándo necesitan conectarse sin que el conductor se tenga que preocupar de ello.

Los promotores también sostienen que el coste de este sistema es menos de lo que en un primer momento cualquiera podría imaginar. Su teoría es similar a la que se estima en el caso de la inducción: solo se tiene que electrificar una mínima parte de las carreteras. Tomando como ejemplo su país, han calculado que con el 4% de los kilómetros asfaltados serían suficientes, 20.000 km de los 500.000 de los que disponen en esta nación escandinava. En su planificación han tenido en cuenta que nunca haya un tramo separado por más de 45 km de otro, distancia asequible para pequeños acumuladores.

¿Cuánto tardaremos en viajar sobre una autopista que incorpore alguno de estos sistemas?

Carreteras que cargan coches
Tras su uso, las lentillas se convierten en microplásticos

Alrededor del 20% de los encuestados en una investigación de la Sociedad Estadounidense de Química confesaron que tiraban sus lentes de contacto desechables por el lavabo o el retrete. Este estudio da la voz de alarma sobre lo que este hábito significa para el medio ambiente y para un problema más concreto, el de los microplásticos que flotan en océanos y ríos y que llegan a entrar en la cadena alimentaria. «Se trata de artefactos médicos, y se supone que no tienen que ser altamente biodegradables», ha destacado Rolf Halden, director del Centro de Ingeniería para la Salud Ambiental de la Universidad Estatal de Arizona, en EE.UU, y uno de los propulsores del informe. «Y esta cualidad es buena para el usuario de las lentillas pero no para el medioambiente», completó. Por la resistencia de sus materiales y por su flexibilidad, las lentes de contacto superan fácilmente los filtros de las depuradoras de agua y continúan su camino hacia el mar sin que se disuelvan con facilidad.

Herraduras de caucho para caballos

Primero fueron hiposandalias de cuero o esparto y desde ahí se evolucionó poco a poco hasta las herraduras metálicas. El «calzado» para caballos cumple una función vital para estos animales, pues los protege de un desgaste rápido de la pezuña, que al igual que las uñas humanas no deja de crecer durante toda su vida. Sin embargo, lo último para proteger las patas de los equinos es el caucho. Continental, la marca que produce neumáticos para los coches, ha fabricado un tipo de guantes para caballos con este mismo material. «Se trata de un producto fabricado con un elastómero creado por una de las áreas de la compañía, ContiTech, en Alemania y a petición de la empresa de productos para equitación Turfcord, que buscaba una alternativa a las herraduras convencionales que proporcionara a los caballos una protección duradera», explica Clara Navío en el blog de Signus, entidad sin ánimo de lucro especializada en la gestión de neumáticos usados. Fabrican hasta 12 tallas diferenciando entre patas traseras o delanteras y, según sus autores, estas herraduras ayudan a aliviar la tensión de las articulaciones de los animales.

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