A vueltas con el western

La actriz italiana Claudia Cardinale recogió ayer el premio «Tabernas de Cine»

En estos días está teniendo lugar el Almería Western Film Festival, cuya clausura será mañana. Se trata de un evento único, iniciado a principios de esta década y que cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Tabernas así como las diversas entidades allí instaladas, empeñadas en conservar la huella que dejó el cine a partir de los años 60. Por fortuna, el festival ha ido creciendo en actividades y número de invitados hasta conformar una cita de interés para los amantes de este género tan popular. Esta tarde se proyecta uno de los títulos más esperados, «Desenterrando Sad Hill», cuyo primer pase en España tuvo lugar hace unos días en el Festival de cine fantástico de Sitges. El público del histórico cine Prado aplaudió puesto en pie al término de la proyección de este documental sobre un grupo de aficionados al cine que decidieron unirse para recuperar el cementerio donde tuvo lugar el final de «El bueno, el feo y el malo», de Sergio Leone, muy cerca de Santo Domingo de Silos y que llevaba casi 50 años completamente abandonado. Con este sencillo punto de partida y la complicidad de James Hetfield, líder del grupo Metallica y fan confeso de la película, Ennio Morricone, autor de su mítica banda sonora y Clint Eastwood, entre otros muchos, el cineasta Guillermo de Oliveira ha logrado articular el que tal vez sea uno de los mejores documentales sobre cine realizado en España. El estreno comercial será el viernes que viene, pero todo parece indicar que los espectadores andaluces no podrán disfrutar de momento de esta excelente película que consigue divertir, emocionar y sorprender a la vez, algo poco común en un documental. Su distribución corre a cargo de la compañía #conunpack, codirigida por el sevillano JJ Montero, de larga trayectoria en el marketing y la comunicación en el cine; ojalá finalmente consigan vencer la inercia de no estrenar documentales en las salas porque este título lo merece y mucho. Parte de lo que cuenta, como la divertida anécdota de la voladura del puente antes de que las cámaras empezaran a rodar, lo recoge, junto a mil historias más, el periodista y escritor Francisco Reyero en «Desde que mi nombre me defiende», su apasionante libro sobre el decisivo (para su carrera como actor) paso de Clint Eastwood por España. Su autor puede presumir de algo que muy pocos colegas podrían hacer: contar con una tercera tirada y, algo inaudito en este mercado, con una edición en inglés, adaptada al lector norteamericano y con un título diferente: «Clint Eastwood: Made in Spain» (Shooting to Stardom), disponible desde hace poco en Amazon.

De vez en cuando se habla del regreso del western e, incluso, de la revitalización de Tabernas como escenario para estas películas: hace 20 años casi coincidieron en esos parajes Mario Camus y José Coronado, encarnado en «El Coyote», con dos títulos más, protagonizados por Emilio Estévez y Kris Kristofferson, respectivamente. Casi un lustro después fue Álex de la Iglesia quien tomaba prestado el universo de Tabernas para «800 balas» y hace unos días una productora gallega anunciaba un acuerdo con una destacada compañía norteamericana para ambientar en la provincia almeriense una historia sobre los inicios de los vaqueros. En cualquier caso, en las próximas semanas llegarán dos westerns muy esperados, «La balada de Buster Scruggs», de los hermanos Coen, con estreno para dentro de un mes en Netflix y «The sisters brothers», del francés Jacques Audiard, coproducida por la compañía española Apache Films, nombre que confirma la pasión por este género de su productor, Enrique López Lavigne, uno de los más destacados del panorama nacional y cada vez más estrechamente asociado con productores y directores andaluces. Como no hay dos sin tres, hace algo menos de un mes se anunció que Mel Gibson, con acreditados galones de director, será el responsable del remake de Sam Peckinpah, «Grupo salvaje», de explícitas dosis de violencia, que tan bien reflejada está en la obra de ambos cineastas.

Es lógico que tratándose de una temática tan norteamericana como ésta, no haya títulos destacables en el cine andaluz; una afortunada excepción es Espagueti western, nominado al Goya al mejor cortometraje de animación. Se trata de un cariñoso homenaje a los personajes de este género tan popular rodado en Almería en los años 60 y 70 dirigido, producido, escrito y narrado por sevillanos: Sami Natsheh, Marta Velasco, Gonzalo Bendala y Paco León.

Si hay un nombre intrínsecamente asociado al western es John Ford, del que se editó hace unos meses el extraordinario libro escrito por el también cineasta Peter Bogdanovich. Se trata de una obra cuya lectura permite conocer a un cineasta tan singular y genial como Ford y que se lee con bastante gozo. Como complemento a estos títulos citados es de reseñar Un pie en el paraíso, una obra con aroma de cine del oeste escrita por Ron Rash y que llegó a las librerías hace menos de un mes. Ambientada en los Apalaches, ha sido alabada por su capacidad para combinar los códigos de este género con el relato policíaco por la desaparición y asesinato de uno de sus personajes.