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Cuando la historia y la naturaleza se dan la mano

La comarca Nororiental de la Gran Senda de Málaga está salpicada de conjuntos arqueológicos y numerosos edificios de gran valor monumental e histórico

  • Un buen punto de inicio de esta ruta es Villanueva del Rosario y el plan es hacer un recorrido por la cabecera del río Guadalhorce y sus afluentes
    Un buen punto de inicio de esta ruta es Villanueva del Rosario y el plan es hacer un recorrido por la cabecera del río Guadalhorce y sus afluentes
Málaga.

Tiempo de lectura 4 min.

07 de diciembre de 2018. 20:02h

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La Razón.  Málaga. 8/12/2018

La segunda entrega de esta serie de reportajes se centra en el tramo de la Gran Senda de Málaga que discurre por la comarca Nororiental, salpicada por pueblos blancos y entornos de gran valor medioambiental. Un buen punto de inicio es Villanueva del Rosario y el plan es hacer un recorrido por la cabecera del río Guadalhorce y sus afluentes: los arroyos del Cerezo y de la Hoz de Marín. Antes es casi obligado recorrer las callejuelas de este pueblo ubicado en las faldas de la sierra de los Camarolos, con extensos paisajes de roca caliza. El sendero nos lleva hasta la localidad más poblada de esta comarca: Archidona. Está ubicada a los pies de la sierra de Gracia y tiene numerosas muestras de arquitectura civil, como los restos del castillo y las murallas defensivas, la plaza Ochavada o la Casa del Pósito. En cuanto a la arquitectura religiosa, destacan la ermita de la Virgen de Gracia y las iglesias de Santa Ana y de la Victoria. Para reponer fuerzas, hay que probar la porra archidonesa y, si buscamos un buen desayuno, el popular mollete de Archidona.

La Gran Senda se adentra por dehesas y olivares, lo que hace más cómodo el trayecto para el senderista. Se va dejando al lado la sierra del Pedroso y el arroyo del Bebedero, hasta alcanzar Villanueva de Tapia. Se trata de una pequeña localidad que celebra una de las ferias de ganado más antiguas de Andalucía. Uno de sus reclamos patrimoniales más destacados es la iglesia de San Pedro Apóstol, que cuenta con uno de los archivos más importantes de la provincia. La plaza de España, donde se ubica el templo, la fuente de los Allalantes o el lavadero de San Antonio son otros enclaves de interés. Además, es imprescindible probar el «guisillo» de la virgen, a base de boquerones.

Y de Villanueva del Rosario a Villanueva de Algaidas, con sus restos romanos y sus ancestrales «fandangos de Algaidas». El yacimiento de la Villeta es fiel reflejo del pasado ancestral de esta localidad, junto a la iglesia rupestre, ubicada a un kilómetro de la localidad, labrada íntegramente en roca arenisca. Otro enclave de interés es el convento de Nuestra Señora de Consolación, ya en ruinas. La Gran Senda continúa hasta el mirador del Cedrón, confluencia de tres provincias –Córdoba, Granada y Málaga–, siguiendo el itinerario que marca la ruta mozárabe. También es recomendable visitar las alquerías del Cedrón, de origen judío, y La Moheda, fundada por los andalusíes.

El trayecto se hace ascendente, por el denominado camino de las Algaidas, hasta que se estabilizada llegando los cortijos de Loma Vieja y Loma Nueva. El camino nos lleva hasta Cuevas Bajas, conocido en el siglo XIX como «Cueva de los ladrones». Tras recorrer la calle Real y de la Reja hay que visitar la iglesia de San Juan Bautista, construida en el siglo XVIII. Junto al cauce del río Genil encontramos uno de los símbolos de Cuevas Bajas: la noria de la Agusadera. Se trata de una noria del siglo XIX que recogía agua del río para el riego. Sin duda, uno de los referentes del municipio por su monumentalidad. No hay que olvidarse de probar la zanahoria «morá», que se cultiva en esta zona desde hace más de 1.300 años.

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