Se intensifica la presencia policial en Pajarillos tras los altercados de la parroquia de San Ignacio de Loyola

Preocupación en el Ayuntamiento de Valladolid por la problemática social existente en este barrio, al que trata de dar una respuesta con medidas que van desde la Educación, la rehabilitación de viviendas y la limpieza

Instante en el que la Policía Municipal y Nacional se llevan detenida a una persona que golpeó a un agente durante los altercados del pasado 11 de septiembre
Instante en el que la Policía Municipal y Nacional se llevan detenida a una persona que golpeó a un agente durante los altercados del pasado 11 de septiembre

Aunque el problema social existente en el barrio vallisoletano de Los Pajarillos no es nuevo y viene de lejos, los altercados que se produjeron en la parroquia de San Ignacio de Loyola el pasado 11 de septiembre, en plenas ferias y fiestas de Valladolid y desvelados por LA RAZÓN, han provocado que el Ayuntamiento socialista de la ciudad haya dado orden a la Policía Municipal de intensificar su presencia en este barrio como elemento disuasorio.

El concejal de Salud y Seguridad Ciudadana, José Antonio Otero, reconoce a este periódico que se ha reforzado la vigilancia en el barrio así como que la situación en esta zona de la ciudad es un tema «que preocupa y mucho» al Ayuntamiento.

Pero, también, admite que la solución no es fácil y ésta hay que darla desde varios frentes y con medidas multisectoriales a medio y largo plazo. «Nos inquieta la inseguridad y la falta de limpieza en algunas zonas y queremos que se cumplan una serie de normas de convivencia», explica Otero.

Y es que para el edil, la respuesta debe pasar, además de por la presencia policial y la colaboración con la Subdelegación del Gobierno y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, por el diálogo y los contactos vecinales, ya sea con asociaciones o con la Coordinadora Antidroga, así como por la Educación, por la rehabilitación de viviendas y espacios y por el embellecimiento de zonas del barrio. Objetivo: generar un ambiente agradable y de convivencia, según apunta el concejal.

José Antonio Otero insiste en que hay medidas y proyectos en marcha al respecto y recuerda el proyecto de rehabilitación de viviendas en la barriada del 29 de octubre que sigue avanzando pese a las dificultades y amenazas de traficantes de droga, con la recuperación de una treintena de bloques y casi 200 viviendas.

Los vecinos están hartos de la suciedad pero también y sobre todo del narcotráfico que campa a sus anchas por este popular barrio vallisoletano. Pero la gota que ha colmado el vaso de la paciencia y la indignación vecinal se producía el fatídico miércoles de ferias.

Esa tarde, como ya se contó en estas mismas página hace una semana, un clan gitano intentaba asaltar a la fuerza la parroquia de San Ignacio de Loyola, después de que su párroco, el sacerdote Jaime Arenaga, retuviera bajo llave a un menor de etnia gitana, cansado de sufrir todos los días insultos y amenazas contra su persona y con quemar la iglesia cada día de un grupo de menores gitanos, así como de recoger basura de la puerta y el tejado que lanzaban estos chicos, entre los que se encontraba el retenido, y de parar las misas constantemente.

Este suceso provocaba que familiares del menor intentasen acceder a la parroquia con beligerancia y se enfrentasen a los agentes de la Policía que el sacerdote tuvo que llamar, preocupado por su integridad física y la de sus feligreses que se encontraban en la iglesia.

Una zona de alto riesgo en Valladolid

El barrio de Los Pajarillos es considerado como de alta peligrosidad por la Policía Municipal. De hecho, es habitual que ante cualquier problema que allí se produzca, por pequeño que sea, se pidan siempre refuerzos por la agresividad que suelen mostrar muchos de los vecinos, clanes gitanos la mayoría.