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Flannery O’Connor y sus relatos escritos a gritos

Lumen reedita hoy los cuentos completos de la gran escritora del gótico sureño

Flannery O’Connor y sus relatos escritos a gritos
Flannery O’Connor y sus relatos escritos a gritoslarazon

Lumen reedita los cuentos completos de la gran escritora del gótico sureño

Quien lea un sólo cuento de Flannery O’Connor vivirá una transformación instantánea en el rostro. Le achinará los ojos, le suavizará la pie, le elevará las cejas y empezará a mover inconscientemente los labios siguiendo el relato. al final, la lengua se tropezará con los dientes y entonces saldrá un ruido, pero será difícil de identificar. Parecerá una carcajada, pero no. Parecerá un grito de terror, pero tampoco. Parecerá el ruido sin sentido de una histeria, pero todavía menos. Parecerá la voz que hay detrás de nuestra propia conciencia, y eso parecerá más acertado. Es la música de los cuentos de la escritora estadounidense, una música única, especial, reveladora y que la convierte, sin duda, en la mejor escritora del siglo XX junto a Eudora Welty. «Cualquiera que haya sobrevivido a su infancia tiene la información suficiente sobre la vida para que le dure hasta el fin de sus días», aseguraba O’Connor.

La editorial Lumen reedita hoy los cuentos completos de la célebre escritora católica, con prólogo de Gustavo Martín Garzo. Incluye 32 relatos, tanto los publicados en vida como los póstumos hasta hace poco inéditos en castellano y que confirman a O’Connor como la reina de lo grotesco. Sus personajes hiperbólicos no son una exageración a lo Valle-Inclán, son una minuciosa rendición a la vida tal cual se produce cuando lo mejor que se puede hacer no sólo es reconocer la absurdidad del ser humano, sino descifrarla, buscar el lenguaje detrás de ese absurdo.

Por eso, Flannery O'Connor es la mejor escritora católica que haya existido nunca, porque reconoce la vida como lenguaje moral. «Siempre me irritan eses personas que implican que escribir ficción es una forma de escapar de la realidad. Al contrario, es una forma de sumergirse en la realidad y esto siempre provoca un shock en el status quo», decía la autora, que también escribió dos novelas como «Sangre sabia» o «Los violentos lo arrebatan», las dos reunidas en un solo volumen también por Lumen.

Una vida difícil

La escritora nació en Savannah, Georgia, en 1925. Su infancia fue difícil, con dificultades de adaptación en un mundo y unas gentes demasiado rudas y agresivas para su sensibilidad. El descubrimiento de la literatura fue una especie de eureka que le sirvió para saber que siempre hay formas de devolver el golpe. A partir de entonces sólo quiso enfrentarse al mal, golpearlo, descubrirlo, reírse de él. Comprendió la figura del dobley allí nació Flannery O’Connor. “Escribo para descubrir lo que sé. Escribo simplemente porque no sé lo que pienso hasta que leo lo que he escrito”, aseguraba O’Connor demostrando que sólo existía la O’Connor escritora. La otra era insignificante para ella.

Tenía 26 años cuando le diagnosticaron Lupus, la misma enfermedad degenerativa que había acabado con su padre. Desde entonces su salud no dejó de perder rigor y tuvo que encerrarse con su madre en una granja. Famoso es su amor por los pájaros, y sobre todo por los pavos reales, animales extraordinarios que demuestran que la belleza siempre es grotesca, rara, inusual y a eso hemos de aspirar, a lo raro, grotesco e inusual. Para Flannery O'Connor, que siempre tuvo que luchar contra la incomprensión de una sociedad cultivada que creía en la fe como un fenómeno irracional, la religión era algo hermoso porque también era algo raro, grotesco e inusual. Que así sea. «Una historia es una forma de decir algo que no se puede decir de ninguna otra forma, e incluso necesita de cada palabra para descifrar cual es ese sentido», argumentaba.

No tenía más que 39 años cuando la escritora moría en su granja bautizada Andalusia, rodeada de sus exóticas aves. Sólo viajó una vez fuera de su mítico territorio sureño de Georgia y fue para ir a París, Lourdes y... Barcelona. Que no haya rastro de su paso por la ciudad es un insulto a la inteligencia.

Quien se acerque al libro podrá disfrutar de títulos icónicos de la literatura norteamericana del siglo XX como “Una vista del bosque”, “Los lisiados serán los primeros”, “El río” y “Revelación”. El lector primero se sorprende, luego se ríe, después siente un estremecimiento y al final uno se siente agotado, confuso, pero lleno de un extraño vigor. “Cualquier cosa que sale del sur será llamada grotesca por el lector del norte, a no ser que sea grotesca, en cuyo caso será llamado realista”, comentaba la escritora más grotesca y realista de la historia de la literatura.