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Jaime Palomera: «Si no se hace la regulación de precios ya, nos empujan a una huelga de inquilinos»

El portavoz del Sindicato de Inquilinos denuncia que los últimos tres años se han triplicado los beneficios inmobiliarios, que ya están a nivel de 2007

  • Se han disparado los desahucios y ya se han puesto al nivel del peor año de crisis, del 2013.
    Se han disparado los desahucios y ya se han puesto al nivel del peor año de crisis, del 2013. /

    Miquel González/Shooting

Barcelona.

Tiempo de lectura 5 min.

14 de enero de 2019. 08:01h

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Ángela Lara.  Barcelona. 14/1/2019

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El debate acerca del encarecimiento del precio del alquier de vivienda en Barcelona está al rojo vivo. Los precios se han incrementado y son muchas las familias que no pueden hacer frente a sus rentas.

-¿Cuál es la situación de los alquileres en Barcelona?

-En Barcelona un 40% de la ciudadanía vive de alquiler y en ese porcentaje no se incluye a la gente que paga un alquiler por una habitación, por lo que ese porcentaje es en realidad mucho mayor. Eso desmiente la idea de que ésta es una sociedad de propietarios. De hecho, no solo un 40% de la población vive de alquiler, sino que además, entre la población joven la tendencia al alquiler es mucho mayor que la de hipotecarse. El precio se ha dispado y la media está entre unos 850 y unos 900 euros, pero la cifra más escandalosa no es tanto la del precio del alquiler, sino la que hace referencia a lo que el alquiler se come respecto a los ingresos de las familias. De hecho, España es el país de la OCDE con una mayor tasa de sobreesfuerzo, concretamente un 45% de la población se encuentra en esta situación. Y es que desde el 2012, el mercado de la vivienda está regulado para ser un negocio; los esfuerzos del Gobierno se han centrado en permitir que la especulación se trasladase de la hipoteca al alquiler.

-En los últimos años se ha incrementado el precio del alquiler en Barcelona. ¿De cuánto ha sido este incremento y a qué se ha debido?

-El incremento es de cerca de un 30% desde 2014. Ha sido una subida generalizada en todo el país, incluso donde no hay demanda. Entre 2007 y 2014 la demanda de alquiler en España se disparó y entonces los precios bajaron en picado. Los precios empezaron a subir a partir de los cambios que hizo el gobierno del Partido Popular: en 2012 cambió todo el sistema de tributación para que los grandes fondos inmobiliarios no pagaran impuestos de sociedades en el tema inmobiliario y prácticamente dejaran de tributar. Esto lo que hizo fue crear un efecto llamada a fondos buitre, para los que la vivienda es un producto financiero. Este cambio atrajo a los fondos oportunistas al mercado del alquiler y en 2013 se cambió además la Ley de Arrendamientos Urbanos, reduciendo los contratos de alquiler de 5 a 3 años y facilitando las expulsiones. Esas medidas, que quitaron garantías a los inquilinos, adapataron las condiciones de vida de la gente común que vivía en alquiler a los objetivos de negocio de esos fondos buitre. El drama ahora es que grandes fondos compran bloques de edificios y practican subidas abusivas a los inquilinos y expulsan a aquéllos que no pueden pagar y encima les estamos bonificando fiscalmente. Todo esto lo que ha hecho ha sido alimentar un proceso de burbuja de precios en el mercado de alquiler, ya que los fondos buitre, que controlan ya un 4% de este mercado, tienen la capacidad de arrastrar al resto de propietarios.

-Este panorama, ¿qué consecuencias acarrea para los habitantes de Barcelona?

-En los últimos tres años se han triplicado los beneficios inmobiliarios, que ya están a nivel de 2007 y, en paralelo, se han disparado los desahucios y ya se han puesto al nivel del peor año de crisis, del 2013. Actualmente, en España se desahucia a 165 familias al día; hay una familia desahuciada cada once minutos, y el 65% son de alquiler. Pero es que además, la crisis de la vivienda de alquiler está afectando a la clase media, lo que la diferencia de la crisis hipotecaria. En este país, la política de vivenda ha convertido todo lo que no sea compra, en sinónimo de fracaso e inseguridad. Lo que planteamos desde hace años es que hay que hacer del alquiler un sinónimo de proyecto de vida, de seguridad.

-¿Considera que Barcelona cuenta con suficiente oferta de alquiler social?

-La vivienda pública de la que disponemos en todo el Estado es de vergüenza. En Europa, la media de vivienda pública es del 15%, mientras que la media española no llega al 2%. Respecto a Barcelona y otras ciudades, el problema es que por muchos esfuerzos que pongan los ayuntamientos en hacer vivienda pública, si no aumenta el presupuesto del Estado en este ámbito y los planes de vivienda, es imposible que los consistorios puedan siquiera acercarse a los niveles de inversión necesarios para empezar a resolver la crisis de vivienda. En los últimos siete años, el presupuesto público destinado a vivienda ha disminuido un 70% en plena crisis de la vivienda; ahora mismo, el gasto público en vivienda es de un 0,08% del PIB.

-¿Cómo valoran las medidas emprendidas por el Gobierno español en este ámbito?

-Se está planteando medidas porque desde la ciudadanía llevamos años exigiendo una verdadera política de vivienda. Pero es insuficiente.

-¿Qué propuestas plantea el Sindicato? ¿Hay que regular los precios del alquiler?

-Primero, hay que eliminar los privilegios fiscales de los fondos buitre; en segundo lugar, hay que regular precios de forma urgente y vincularlos a los salarios de la ciudadanía; y en tercer lugar, los contratos no pueden terminarse sin ningún tipo de justificación, hay que establecer criterios para la no renovación. Además, es necesario movilizar la vivienda vacía, que ahora en España alcanza los tres millones y medio. La última medida es la de los honorarios: en el 99,9% de los casos quien pide los servicios al agente inmobiliario es el propietario pero quien paga los honorarios es el inquilino

-¿Se han planteado una huelga de inquilinos?

-Ante desahucios injustificados y subidas abusivas del alquiler, nuestra campaña consiste en, cuando se acaba el contrato, animar a los inquilinos a permanecer en la vivienda pagando el alquiler hasta que el propietario se preste a una negociación amistosa. Los propietarios y nosotros mismos nos hemos dado cuenta que cuando nos plantamos, hay que llegar a acuerdos. Pero llegados a este punto, es verdad que si no se hace ya la regulación de precios, nos empujan a dar un paso más, como la huelga de inquilinos.

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