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¿Y si un colegio de huérfanos recibiera el Princesa de Asturias?

Miles de peticiones para el Colegio Imperial de Niños Huérfanos San Vicente Ferrer, propuesto por Cáritas Española para el Premio de la Concordia 2019.

  • El pasado fin de semana se organizó una procesión multitudinaria, que se celebra cada cien años, y donde la imagen de la Virgen de los Desamparados fue precedida por el crucifijo que regaló San Vicente a la localidad de Graus (Huesca)
    El pasado fin de semana se organizó una procesión multitudinaria, que se celebra cada cien años, y donde la imagen de la Virgen de los Desamparados fue precedida por el crucifijo que regaló San Vicente a la localidad de Graus (Huesca)

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08 de abril de 2019. 23:52h

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V. R. .  8/4/2019

Seiscientos años después sigue en pie y con un modelo pionero en la educación española. El Colegio Imperial de Niños Huérfanos, creado por San Vicente Ferrer en 1410 para acoger y atender a niños huérfanos en la ciudad de Valencia, ha sido propuesto por Cáritas Española como candidato al Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2019.

El Colegio, que ha acogido y educado en sus más de 600 años de historia a más de 30.000 niños y niñas, ya que desde siempre ha sido una institución mixta, está considerado como la institución benéfica en activo más antigua del mundo, que ha funcionado de manera ininterrumpida desde su fundación pese a las guerras o las catástrofes acaecidas en sus diferentes sedes.

En su estructura única de casa-colegio se convirtió, además, en la primera de Europa que enseñaba a leer y escribir a niñas a finales del siglo XVIII diferenciándose así de instituciones similares, en las que tan solo se les instruía en labores y música, o en aquello que les pudiese servir para la vida en casa o en conventos religiosos.

Entre otras distinciones, el Colegio Imperial de Niños Huérfanos San Vicente Ferrer ha recibido la Medalla de Oro de la ciudad de Valencia, la Distinción de la Generalitat Valenciana, el Premio educación y sociedad, del Colegio Oficial de Pedagogos y Psicopedagogos de la Comunitad Valenciana o el Premio Justicia de la Generalitat Valenciana.

Con motivo del Año Santo Jubilar Vicentino, concedido por la Santa Sede a las tres diócesis de la Comunitad Valenciana en el 600 aniversario de la muerte de San Vicente Ferrer, ocurrida en la ciudad francesa de Vannes el 5 de abril de 1419, Cáritas Española ha presentado la candidatura del Colegio Imperial de Niños Huérfanos, para el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2019.

Su labor en defensa de derechos humanos, como el de la educación, y principios como el de la igualdad otorgan a la institución benéfica en activo más antigua del mundo méritos singulares que apoyan su candidatura.

Un hombre bueno

E

l cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares señala que «en San Vicente Ferrer, tenemos a ese santo, a ese hombre nuevo, que llevó a cabo una obra de evangelización y renovación de la humanidad en la Europa de su siglo, transformadora –como ahora necesitamos–, sobre todo con el testimonio de la caridad a favor de los más pobres».

Según el arzobispo, esto «lo vemos en su iconografía con su dedo índice en alto apuntando al cielo, a Dios, que supo hacer llegar al corazón de las gentes con un lenguaje sencillo, con verdadero ardor, que penetraba el corazón del pueblo anhelante de la alegría del Evangelio, mensajero infatigable de la paz. En un mundo tan descalificatorio, tan excluyente, nos sentimos interpelados por san Vicente a la conversión y así, compartir las esperanzas y las angustias de nuestro tiempo, de los que sufren en nuestro suelo valenciano, como también hizo un gran amigo en su época, el mercedario Padre Joffré. Necesitamos, como hizo san Vicente por donde anduvo, recomponer el tejido social al que pertenecemos, a buscar respuestas juntos a los problemas comunes y pensemos más en los excluidos y los descartados: en eso San Vicente anduvo en primera línea, por ejemplo, como fundador de un colegio que aún pervive, para la educación de los más pobres y vulnerables, los huérfanos».El pasado fin de semana se organizó una procesión multitudinaria, que se celebra cada cien años, y donde la imagen de la Virgen de los Desamparados fue precedida por el crucifijo que regaló San Vicente Ferrer a la localidad de Graus (Huesca), en el año 1410.

Fue su segunda salida de Graus en los más de seiscientos años de historia de esta reliquia.

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