«Juniembre»: 10 días para recuperar lo que se hacía en tres meses

La aplicación del nuevo calendario escolar, que suprime los exámenes de septiembre, obliga al 70% de los alumnos aprobados a seguir yendo a clase

Educación cree que el nuevo calendario «refuerza la atención del alumno entre la evaluación final ordinaria y la extraordinaria. Además hay un seguimiento directo del profesorado del centro»
Educación cree que el nuevo calendario «refuerza la atención del alumno entre la evaluación final ordinaria y la extraordinaria. Además hay un seguimiento directo del profesorado del centro»

La aplicación del nuevo calendario escolar, que suprime los exámenes de septiembre, obliga al 70% de los alumnos aprobados a seguir yendo a clase.

El nuevo calendario escolar de la Comunidad que, por primera vez, pasa a junio las recuperaciones de septiembre en la ESO, Bachillerato y FP, y que los estudiantes han bautizado como «juniembre», genera una nueva e incierta situación para los centros escolares. El próximo viernes se entregan las notas y se da por finiquitado el curso, solo a nivel académico, para los alumnos que han superado todas las asignaturas. Para los que arrastran suspensos es el momento de concentrar esfuerzos para recuperar hasta el martes 26 de junio, como fecha límite y en poco más de diez días, lo que antes se hacía septiembre con tres meses por medio.

Las dos situaciones, las de los alumnos aprobados y la de los suspensos, han generado preocupación para sindicatos y organizaciones de padres. Así, los que han superado con éxito el curso, tendrán sus calificaciones este viernes 8, pero están obligados a acudir a clase hasta el 22 de junio, que es la fecha oficial de finalización. La Consejería de Educación ha exigido a los centros que preparen actividades de ampliación para estos alumnos, que pueden ser desde «actividades deportivas, culturales, cooperativas, en el entorno natural, talleres participativos (lectura, escritura, cine fórum), intercambios con otros centros, o se pueden enriquecer los contenidos de las materias», expone la Consejería en la guía que remitió a los centros sobre el nuevo calendario escolar. ¿Es obligatorio ir a clase? «sí lo es», dice Educación. Entre otras cosas porque la normativa básica establece que el calendario escolar tiene 175 días lectivos para enseñanzas obligatorias. Ahora bien, el problema que se plantea es que son muchos los alumnos que, con las notas en la mano, se resisten a acudir al centro a partir del viernes para hacer otras actividades que ya en nada van a afectar a su nota. De ahí la preocupación de asociaciones de padres, como la CEAPA, y del profesorado, que no sabe aún como manejará el nuevo escenario. «A partir del 8 de junio va a hacer mucho absentismo escolar porque los profesores van a estar más volcados en reforzar los conocimientos de los alumnos que han suspendido que en preparar actividades para los que ya han superado el curso. La Consejería no ha dado suficientes recursos para actividades y el perjudicado va a ser el alumno aprobado. Si no hay actividades atractivas va a haber absentismo. Y ¿qué hacemos con los niños? Los de Bachillerato pueden que se queden en casa, pero los de 1º de la ESO, con 12 años, aún son pequeños. Habrá situaciones en que esos “niños llave” se queden en casa y los padres estarán en el trabajo preocupados», explica Camilo Jené, portavoz de la asociación de padres CEAPA y presidente de la FAPA Francisco Giner de los Ríos.

Ese mismo temor también pasa por la mente de los profesores que ven complicado hacer actividades de apoyo, refuerzo y tutorización con los alumnos que han suspendido para que en poco más de 10 días recuperen materias y a la par preparar un programa alternativo para los que tienen todo aprobado y sea suficientemente motivador como para que aguanten seis horas diarias de clase hasta el día 22 de junio. «En esta situación se vería al menos el 70 por ciento de los alumnos, que son los que acaban el curso con todas las materias superadas. Nosotros contamos con que vengan a clase los de 1º y 2º de la ESO, pero los de 3º y Bachillerato, lo dudo. Puede que asistan los primeros días pero después... Encima son los alumnos “buenos” y su ausencia no tiene ninguna repercusión. Nosotros hemos preparado muchas actividades pero veremos el grado de absentismo», explica Cristina Guardia, directora del IES Isaac Newton. «En el espíritu de los profesores está volcarse al máximo pero, si hay que elegir, nos vamos a volcar en intentar prestar apoyo a los que han suspendido».

Isabel Galvín, de FE-CC OO, cree que «estamos teniendo un final de curso estresante y caótico. El cambio debería de haberse hecho con más sosiego, la medida es difícil de aplicar, por eso hay malestar en los centros».

Otro escenario diferente es el que tienen los alumnos con suspensos, con diez días por delante para enfrentarse a la recuperación. El modelo tiene sus detractores y defensores. Entre los que no confían en la eficacia del cambio se encuentra el ex presidente del Consejo Escolar del Estado y director de la Cátedra de Políticas Educativas de la Universidad Camilo José Cela. «A mí no me gusta, pues en quince días es francamente improbable que se produzca una recuperación real de conocimientos y de competencias. Con lo cual, el riesgo de una “ficción educativa” es elevado. Eso no significa que los alumnos no dispongan de oportunidades suficientes para demostrar lo que han aprendido, pero con la eliminación de las pruebas de septiembre se prescinde de ese principio tan formativo de que nuestras conductas tienen consecuencias. Los chicos que suspendan en la segunda convocatoria de junio, pasarán unas vacaciones estupendas y los padres no dispondrán de ninguna palanca coercitiva que estimule su sentido de la responsabilidad. La tan denostada repetición de curso se verá muy probablemente favorecida».

De una opinión similar es María Dolores Villalba, ex directora del colegio de Vallecas Doctor Tolosa Latour. «Me parece una barbaridad el nuevo calendario. El verano no es mucho tiempo, pero hace milagros y estar dedicando un tiempo al estudio hace que asiente lo aprendido en el curso, se fortalezcan los conocimientos y se tengan más posibilidades de aprobar».

Cristina Guardia, directora del IES Isaac Newton, cree, sin embargo, que es el momento de cambiar de mentalidad. «Muchos alumnos no trabajaban lo suficiente durante el curso porque habían aprendido que podían suspender cuatro asignaturas y recuperarlas en septiembre si iban a una academia. De esta manera, si no existe septiembre, el planteamiento necesariamente va a tener que ser distinto. Por otra parte, septiembre se había convertido en un castigo para las familias que tenían hijos con suspensos, que no podían disfrutar en paz de las vacaciones y tenían que estar pendientes de la academia. Los que necesitan un empujón pueden salir adelante en diez días, pero está claro que los que llevan suspendiendo seis materias no. Por último, en septiembre tampoco aprueban tantos alumnos». El mismo argumento que mantiene la Consejería de Educación. El último curso, el 49% de los alumnos de ESO y el 58% de los de Bachillerato no aprobaron ninguna asignatura en las pruebas de septiembre». Educación también cree que el nuevo calendario facilitará la recuperación de materias porque «refuerza la atención del alumno» al haber un seguimiento directo de los profesores. De momento, el modelo de evaluaciones «se mantiene» para el próximo curso, según informó el presidente del sindicato ANPE Madrid, Andrés Cebrián, después de que así lo aprobara el Consejo Escolar sin haber analizado lo que suceda este año. «La organización es difícil, pero habrá que esperar a ver qué ocurre». El «juniembre», no obstante, gana terreno. Se aplica ya en otras seis autonomías.

El nuevo curso comienza el 10 de septiembre

El próximo curso académico empezará antes. Casi seguramente será el próximo 10 de septiembre para todas las etapas educativas, según la propuesta del calendario escolar para el próximo curso aprobado por el Consejo Escolar de la Comunidad. El adelanto de las pruebas de septiembre a junio es la causa de que las clases arranquen unos días antes de lo que ocurría años anteriores.