Asturias

Una Selectividad feminista y medioambiental

Estereotipos de la mujer en el lenguaje y las consecuencias de los incendios, entre las preguntas de la EvAU de este año.

Más de un tercio de los alumnos convocados se congregarán en la Universidad Complutense de Madrid para afrontar la evaluación
Más de un tercio de los alumnos convocados se congregarán en la Universidad Complutense de Madrid para afrontar la evaluaciónlarazon

Estereotipos de la mujer en el lenguaje y las consecuencias de los incendios, entre las preguntas de la EvAU de este año.

Hechos un manojo de nervios y armados únicamente con su DNI y un bolígrafo de tinta negra o azul. Así encararon el primer día de exámenes de acceso a la Universidad los 33.000 jóvenes madrileños —2.000 más que en el año 2017— que se presentaron ayer a estas pruebas de nombre nuevo y contenido similar al del antiguo modelo. Se trata de la EvAU o «Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad», aunque la segunda generación de bachilleres desde la LOMCE continúan llamándola «selectividad».

«Vamos como sardinas en lata... hacia la repesca de julio», comentaba, pesimista, uno de los 11.081 estudiantes que se congregaron ayer en la Universidad Complutense, esparcidos en 26 puntos del campus. Un pequeño corrillo de estudiantes estalló en carcajadas, quizá, por puro nerviosismo. «Nunca antes habíamos alcanzado esta cifra de asistencia —un tercio del total de jóvenes de la región— que supone un aumento de entre el cinco y el siete por ciento», comentó el vicerrector de Estudiantes de la Complutense, Julio Contreras.

Hacia las 10:00 horas, el «hall» de entrada de la facultad de Ciencias de la Información era lo más parecido a la antesala de un hipódromo. Entre repasos y dudas de última hora, los pupilos comenzaban a hacer las tradicionales quinielas. «Yo he dividido el temario en dos y me he estudiado sólo la segunda mitad», confesaba Joaquín, del IES Carmen Conde. «Yo uno sí y otro no», refería otro alumno.

Hora y media después, la mayoría de pronósticos se cumplían. «Sabía que iba a caer la generación del 27, porque hoy se celebra el 120 aniversario del nacimiento de Lorca», revelaba Jorge Beltrán, del Liceo Sorolla. En Lengua Castellana y Literatura, el Novecentismo y las Vanguardias han repetido este año como pregunta principal de la opción A, acompañada por un artículo de corte feminista a cerca del lenguaje, escrito por la ex diputada de UPyD, Irene Lozano. En la opción B, han tenido que analizar el artículo «Recuperar los bosques», elaborado por Ana Merino, que versaba sobre las consecuencias de los incendios. «Me ha encantado que los temas fueran algo reivindicativos», expresaba Lucía, del Liceo Sorolla.

Historia, la disciplina más temida, «no ha sido para tanto», comentaban por los pasillos. Los estudiantes tuvieron que elegir entre el reinado de Isabel II y la primera guerra carlista o el gobierno radical-cedista y la Revolución de Asturias. «Lo peor ha terminado», aseguraba el vicerrector, Julio Contreras.

Recuperaciones «exprés»

Al final, el examen resultó casi idéntico al que se lleva haciendo en España desde hace años. Lo inédito en esta edición es que los estudiantes de Madrid —y otras diez comunidades— tendrán que hacer frente al adelanto de la convocatoria de recuperación, que ha pasado de celebrarse en septiembre a ser en julio, un mes después de la prueba oficial.

En la Facultad de Biológicas, dos alumnas del colegio Joyfe, Verónica y Marta, lo comentaban antes de dar el último repaso. «Nos lo comunicaron en el “cole” hace meses», explicaba Verónica, sobre la convocatoria extraordinaria, pero «con la recuperación tan cercana a la prueba de hoy, casi me juego mi futuro a una carta». Aunque también había defensores de «juliembre», como el caso de Marta: «A primeros de septiembre arrancan las clases de Odontología y no me gustaría comenzar con mal pie, las clases empezadas, los grupitos ya formados...», añadía. «Es la consecuencia natural del adelanto del calendario de Secundaria», concluía Contreras.