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Van Grieken, tras ser reprobado por el «caso máster»: «No dimito»

Podemos, PSOE y Cs se unen para echar por tierra la gestión del consejero de Educación.

  • Van Grieken dijo ayer que tiene la conciencia tranquila por su gestión con el «caso máster»
    Van Grieken dijo ayer que tiene la conciencia tranquila por su gestión con el «caso máster»

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08 de junio de 2018. 11:47h

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Rocío Ruiz.  7/6/2018

La oposición quiso ayer sacar los colores en el pleno de la Asamblea al consejero de Educación, Rafael Van Grieken, por el tan traído y llevado «caso máster» y, de paso, por una retahíla de cuestiones relacionadas con su gestión, y acabó recibiendo el espaldarazo de su partido que se escenificó en el fuerte apretón de manos que el presidente Ángel Garrido le dio al concluir la votación (78 a favor y 48 en contra) y en la férrea defensa que hizo de su gestión al frente de la educación madrileña la popular María Gádor Ongil.

El diputado de Podemos Eduardo Fernández Rubiño, impulsor de la reprobación, arremetió contra Van Grieken sin escatimar calificativos. Le acusó de «dar la espalda a sus deberes para defender a la persona que le colocó en la senda del engaño», de «incumplir su compromisos con la comunidad educativa», de «ocultar títulos falsos», de «incapacidad para conseguir un pacto», incluso de utilizar «métodos matoniles». «¡Pida perdón!», le exigió en tono imperativo.

Ciudadanos se unió a la reprimenda y echó en cara a Van Grieken el «turbio episodio» del «caso Cifuentes» que ahora se dirime en los tribunales, pero también le reprochó las deficiencias en el funcionamiento del programa informático «Raíces» en los centros escolares, el hecho de que el próximo curso no se pueda aplicar el programa de gratuidad de libros de texto a todos los alumnos y hasta de incumplimientos en la construcción de infraestructuras como argumento de la reprobación.

El diputado socialista Juan José Moreno, remató la operación apelando a la dignidad como un concepto ético que glosó tirando de afirmaciones de Julio César, Cicerón, Plauto, Plutarco y estableciendo un paralelismo entre la gestión de Van Grieken y la caída del imperio romano.

La popular Gádor Ongil se quejó al «tripartito de la oposición» de la «injusta, falsa y demagoga» reprobación, ensalzó la figura del consejero, riñó a Podemos por su lenguaje y, llegado un punto, centró su discurso en el diputado más joven de la Cámara, el podemita Fernández Rubiño para espetarle: «Me resultan zafios, no saben lo que es estar en un Parlamento». Tras el pleno, Van Grieken fue claro: «No voy a dimitir, tengo la conciencia tranquila».

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