La hermosa muerte, o un coche Ferrari convertido literalmente en obra de arte

La historia detrás de Kalos Thanatos, la magnífica obra del artista británico Anthony James a partir de su Ferrari, es realmente asombrosa.

Tras el nombre de la escultura Kalos Thanatos de 2008, Hermosa Muerte en griego, se esconde una fascinante historia. Esta le valió a su artífice para ganar reconocimiento mundial y caracterizarse por sus instalaciones monumentales y experimentales.

El artista con sede en Los Ángeles quemó un buen día y a propósito, su Ferrari 355 Spider de 1998 en un bosque de abedules, para crear una obra trascendental con profundo valor emocional.

“Supongo que la mayoría de la gente habría vendido el coche, pero luego fui e hice una obra de arte”, explica. “ Me encantan los Ferrari, son icónicos para mí, pero estas piezas muestran que no vas a encontrar la felicidad en el vacío dentro de las posesiones materiales. Vas a encontrar la felicidad dentro de ti”, asegura James.

Después, decidió convertir lo que había quedado de su automóvil de lujo en una obra de arte, lo que más tarde se volvería su pasión. Tras quemarlo, dejó que se oxidara y lo puso en una vitrina gigante.

El escenario donde colocó su escultural Ferrari de bronce tampoco fue casualidad. La vitrina la iluminó con luces LED que la bordeaban, añadió espejos para amplificar el efecto, y en el centro situó el coche y unos tallos de abedules jóvenes, como los que los griegos usaban para simbolizar una ofrenda a los dioses. Obviamente, lo tenía todo más que meditado.

"Mi trabajo es mi mejor intento de dar a lo imposible, lo infinito, una existencia física y objetiva. Los materiales son simplemente una extensión del gesto. Empiezo por el gesto y he pasado décadas destilando estos conceptos hasta lo esencial. Utilizo materiales de vanguardia, ilustres y alta tecnología o técnicas de metal centenarias; mi interés es comunicar de la manera más directa posible. Hay una simplicidad minimalista en el trabajo, pero expresa algo infinito, es una paradoja pluralista. He tratado de demostrar visualmente lo colosalmente vasto y lo infinitesimalmente pequeño: el cosmos y la divinidad dentro de uno mismo ", dice el creador sobre su trabajo en general.

A día de hoy, Anthony James sigue haciendo, además de muchas otras obras y exposiciones (en su mayoría con juegos de luces), esculturas a partir de icónicos coches de la firma Ferrari, concretamente de un Ferrari 250 Testa Rossa de 1957 en bronce, un Ferrari P4 de aluminio de 1967 de tamaño natural, y un 250 GTO de 1962 en cobre que todavía está en proceso, con el fin de rendirles un merecido homenaje histórico y dejar recuerdos monumentales de sus propios hechos pasados, los cuales presentará y venderá por 350.000 dólares cada uno a finales de año con su línea Repose 2020.

Para ello, en primer lugar, crea una versión a tamaño real del vehículo en madera a modo de plano. Posteriormente, selecciona el metal en el que lo va a trabajar dependiendo de lo que quiera transmitir con ellos: cobre, aluminio o bronce.

Luego pasa a darle forma y doblar los paneles de metal con antiguas técnicas de escultura empleando como herramientas martillo para golpear y rueda inglesa, entre otras, lo que le lleva una docena de horas. Como último paso, James monta la pieza pulida en su soporte rectangular recubierto de polvo Vanablack.