De la izquierda, el derecho de reunión y el aborto como excusa

Hoy viviremos una triste jornada en la Asamblea de Madrid: Podemos ha presentado una proposición no de ley que, apoyada por el resto de la izquierda de la cámara, pretende prohibir a las organizaciones pro vida reunirse frente a las clínicas de aborto y ofrecer información a las mujeres gestantes. Información que una plataforma de asociaciones proaborto vinculadas a PSOE, Podemos y Más Madrid, que recibió el apoyo de Ciudadanos, califica de falsa. En realidad la que sí se puede calificar de falsa es la información de las clínicas abortistas, que ya el año pasado fueron sancionadas por la Comunidad de Madrid por ofrecer información engañosa a sus clientes en su página web. Hablan también de “miles de mujeres coaccionadas” a las puertas de dichas clínicas, aunque no existan esas miles de denuncias y los datos que ofrecen sean los de un estudio de la asociación de clínicas abortistas ACAI. Una encuesta… a 300 mujeres. Una broma.

Vamos, en definitiva, a asistir al espectáculo de ver a la izquierda transmutada en feroz partidaria del capitalismo, para defender la cultura de la muerte y el negocio privado y millonario de dichas clínicas. Al uso de la mujer para hacer ingeniería social y tratar de limitar el constitucional derecho de manifestación y reunión. A la izquierda solo le gustan sus manifestaciones y reuniones.

El aborto, que es llamado eufemísticamente por la corrección política “interrupción voluntaria del embarazo” -como si la gestación, muerto el niño, pudiera reiniciarse- es un asunto moral, de conciencia, que históricamente se ha tratado de usar, tanto desde la izquierda como desde el conservadurismo extremo, contra el Partido Popular.

Al ser el aborto un tema de conciencia, es transversal. Así, ni es necesario ser católico ni ser de derechas para estar a favor de la vida. Algo que la izquierda española pretende ignorar, para dividir una vez más a los españoles en buenos (progresistas a favor del aborto) y malos (ultraderechistas o nacionalcatólicos a favor del derecho a vivir). Rafael Correa, el bolivariano ex presidente de Ecuador, estando en el cargo, amagó con dimitir si se aprobaba en su país una ley que permitiera abortar. Calificó el aborto como “asesinato del ser más desprotegido”.

El PP es un partido plural: en su seno conviven democristianos, liberales, socialdemócratas, tecnócratas… todo lo que está a la derecha del PSOE. Hay quien está a favor del aborto, hay quien está en contra. Por eso, en el PP no se juzga a ninguna mujer si decide abortar, y se la apoya en su maternidad si decide ser madre. Pero el PP no se somete al pensamiento único de la cultura de la muerte que la izquierda ansía imponer.

En el Partido Popular de Madrid somos firmes defensores de la vida y por eso, precisamente por eso, impulsamos desde la Comunidad de Madrid una ambiciosa política en apoyo a la maternidad. El programa más completo que se pudo leer las pasadas elecciones en defensa de la mujer que quiere ser madre fue, precisamente, el de Isabel Díaz Ayuso. Se impulsan por una parte políticas de educación sexual para evitar embarazos no deseados (de los más de 90.000 abortos cometidos el año pasado, más de 32.000 mujeres declararon no haber usado anticonceptivos), por otra se apoya firmemente la maternidad. Algo que se hace mediante políticas fiscales (deducción del 25% de la Seguridad Social por contratación de “canguros” o deducción por nacimiento o adopción de 700 euros durante los primeros 3 años de vida del niño) o bien apoyando a entidades como Red Madre, que acoge a gestantes en situación de vulnerabilidad y a sus hijos. El año pasado, en las dos residencias de nuestra Comunidad, se acogió a 62 mujeres y 64 niños.

Todo aborto es un drama. Por eso mismo hay que tratar de reducirlo al máximo. Si se puede, hasta el cero. Y se puede lograr mediante políticas como las que aplica en Madrid el PP, que no entrar a juzgar a ninguna mujer, pero sí apuesta decididamente por la vida.

Diputada PP, Secretaría de Comunicación Interna PP de Madrid