La crisis amenaza al Museo del Jamón

Los clientes que acudían ayer a sus locales de Centro era informados de que hoy no abrirían

Hace ahora 42 años, los hosteleros Luis y Francisco Muñoz Heras crearon un tipo de restaurante que, si bien era tradicional en su oferta culinaria, resultaba revolucionario en su concepto. Con el Museo del Jamón nació la idea del local temático, antes incluso de que dicho término se popularizase. Efectivamente: perniles y paletillas eran (y son) el principal atrezo y, sobre todo, el delicioso reclamo tanto para las visitas locales como para los turistas internacionales. Todo aquel que venía al Prado no podía dejar de acudir a ese otro museo que se podía disfrutar con los cinco sentidos.

Sin embargo, la cadena, que cuenta con seis restaurantes en la capital, afronta estos meses con incertidumbre. Al igual que la práctica totalidad del sector hostelero de la región. Ayer, los clientes que acudían a alguno de sus locales, una tradición que ha pasado de padres e hijos, recibían la triste noticia: el Museo no abrirá hoy. Y asi ocurrirá de momento con aquellos restaurantes del distrito Centro. Una medida de carácter temporal.

El motivo es que esos mismos turistas a los que no les importaba hacer cola para degustar un buen «montadito» no solo no están acudiendo al Museo; directamente, no están llegando a la capital. Y menos aún en una ciudad que, a día de hoy, se encuentra confinada, con sus restaurantes con aforos limitados, con horarios restringidos y con unos clientes, bien locales, bien internacionales, para los cuales, entre sus prioridades inmediatas, no está la de sentarse en torno a una buena mesa. Es ahora cuando comenzamos a ver los verdaderos efectos de una crisis, primero sanitaria y después económica, que también va a precisar de un cordón sanitario. El cierre momentáneo del Museo del Jamón es significativo. No es un local hostelero más. Es parte de nuestro patrimonio. La charcutería elevada a la categoría de arte.