En la nueva sede de Metro: un edificio moderno de aroma centenario

El primer edificio del Centro Integral de Transportes de la región, en la Avenida de Asturias, está prácticamente finalizado. Acogerá a un millar de trabajadores, que podrían trasladarse a finales de 2021

Una de las terrazas, situada en la zona más elevada del nuevo edificio
Una de las terrazas, situada en la zona más elevada del nuevo edificio FOTO: Ruben Móndelo La Razón

El antiguo solar de la Avenida de Asturias, aún coronado por el depósito de agua que se mantuvo activo hasta hace siete años, va adquiriendo forma y, sobre todo, altura. En torno a una superficie de 24.000 metros cuadrados, ya se erige la primera piedra del Centro Integral de Transportes (CIT) de Madrid: la nueva sede de Metro. Un edificio compuesto de dos volúmenes, uno de siete y otro de seis plantas, en el que se van a reubicar y concentrar los principales servicios administrativos y de control del suburbano, albergando a la práctica totalidad del personal de oficina de la compañía: cerca de mil de trabajadores. Desde la Consejería de Transportes, Movilidad e Infraestructuras que preside Ángel Garrido confirman a LA RAZÓN que la obra, en la cual se han invertido unos 31 millones de euros, está prácticamente al 100%. De hecho, la previsión indica que los trabajos estarán terminados a principios de 2021 y que los trabajadores podrán trasladarse allí a finales de ese año.

Las escaleras están inspiradas en el mobiliario de las antiguas estaciones de tren
Las escaleras están inspiradas en el mobiliario de las antiguas estaciones de tren FOTO: Ruben Móndelo La Razón

«La nueva sede de Metro de Madrid será un punto de encuentro entre el metro del futuro y su historia centenaria», explica Ángel Garrido a LA RAZÓN. Y es que, por un lado, «los edificios modernos, dotados de nuevas tecnologías, cumplirán con las máximas exigencias europeas de eficiencia energética». Y, por otro, «los elementos de las antiguas cocheras de Plaza de Castilla nos recuerdan la historia del suburbano».

Así es. En primer lugar, los edificios del CIT, entre ellos la nueva sede de Metro, serán pioneros: cumplirán la exigencia de la UE de Edificio de Energía Casi Nula –«Near Zero Energy Building» (nZEB)–. Su concepción parte de una reducción al máximo de su demanda energética. Mientras, las instalaciones han sido diseñadas pensando en un bajo consumo, con producción de energía propia mediante paneles fotovoltaicos, pozos de geotermia iluminación LED con sensores de luz natural, entre otras novedades.

En segundo lugar, y desde el punto de vista del diseño, la sede constituye un guiño al centenario Metro de Madrid, incorporando muchos de sus elementos diferenciadores. Así constaba en la propuesta ganadora, «Jardín 1», de los arquitectos Lourdes Carretero, Julio de Fuente, Andrés Perea e Iván Carbajosa. Con todo, no se trata tanto de una mirada «nostálgica», sino más bien de una «reinterpretación del patrimonio industrial», indicaron sus responsables.

Victorino Arranz, responsable del Servicio de Patrimonio del suburbano, detalla algunos de esos «elementos característicos y familiares: las escaleras que conducen a las labores de mantenimiento de los trenes; los propios carriles, sobre las que se transportan las góndolas de limpieza; las luces de catenaria; o las cerchas, un elemento estructural triangular, compuesto por perfiles metálicos y muy presentes en la arquitectura industrial». Todo ellos serán visibles en la zona al aire libre y ajardinada, manteniendo en el conjunto una «personalidad propia de la identidad de la compañía, lejos de diseños neutros de otros lugares de trabajo».

Su acceso principal estará en la Avenida de Asturias. Mientras, la zona de oficina, diáfana y perimetral, estará distribuida en isletas. Además, en la planta de dirección, se sitúa una terraza, parcialmente ajardinada, con vistas a los rascacielos de los alrededores: el complejo de las Cuatro Torres y, especialmente, las muy cercanas Torres Kio.

«La finalidad era concentrar a todos los trabajadores de Metro en un única lugar, de modo que se optimicen los modos y la forma de trabajo y buscar más eficacia», explica Arranz. De hecho, y hasta ahora, el personal técnico estaba disperso en oficinas de Cavanilles, Canillejas, Sacedal, Hortaleza, Campos de las Nacionales... Así, esta concentración de sedes permitirá no solo ahorros logísticos, sino también en alquileres.

De este modo, culmina la primera fase del proyecto. Y es que el CIT reunirá en el futuro todas las sedes de gestión y control de transportes de la Comunidad como el Centro de Control de Operación de Red, la nueva sede del Consorcio Regional de Transportes y un aparcamiento subterráneo con más de 300 plazas.

Fachada del nuevo edificio, en la Avenida de Asturias
Fachada del nuevo edificio, en la Avenida de Asturias FOTO: Ruben Móndelo La Razón

Un futuro museo del transporte

Uno de los objetivos es que el nuevo Centro Integral de Transportes sea un espacio abierto a todos los madrileños. De hecho, se prevé albergar en el complejo un futuro Museo del Transporte. En todo caso, y según explican desde la Consejería, el «lobby» de la nueva sede de Metro contará con una zona de acceso al público, ya que se prevé que podrían celebrarse exposiciones temporales. De hecho, ya es visible el futuro auditorio, construido a dos alturas, pensado para la celebración de conferencias. Hay que recordar que el único museo dedicado al transporte es a día de hoy el de la EMT, situado en la calle Mauricio Legendre, también en el distrito de Chamartín.