En la calle Ponzano, muchos establecimientos abanderan la campaña «Ayuso somos todos».
En la calle Ponzano, muchos establecimientos abanderan la campaña «Ayuso somos todos».Jesús G. FeriaLa Razon

Llega la «ayusomanía» a la hostelería

Varios bares y restaurantes de la ciudad muestran su agradecimiento a Isabel Díaz Ayuso colocando carteles con su cara y hasta incluyendo platos con su nombre en plena precampaña

Masa crujiente con 24 horas de fermentación y unos minutos al calor y los matices de un buen horno de leña, ingredientes frescos llegados de Italia sobre una cama de salsa «bianca» –que no blanca– y, para terminar, coronando la obra maestra, una chispa de color pistacho y un toque de aroma albahaca. Quién diría que el agradecimiento en Madrid tendría un gusto tan a la romana.

«Sin necesidad de entrar en política, más allá de bandos o ideologías, independientemente de a quién vote cada uno, creo que el hostelero de la Comunidad de Madrid se siente privilegiado por haber podido tener el negocio abierto durante todo este tiempo y, por eso mismo, nuestra pizza Madonna Ayuso es simplemente un ‘gracias’ a la presidenta», explica Marina Padilla sobre esta reciente incorporación a la carta del último local abierto de la cadena Pizzart en la ciudad. «Llevamos cosa de un mes pensando en esta iniciativa que vio la luz el pasado 12 de marzo, pero la coincidencia con la campaña electoral ha sido solo eso, pura casualidad», asegura la socia de la marca madrileña que inauguró este espacio en el número 58 de la calle de Fuencarral tan solo dos días después de que Isabel Díaz Ayuso convocara elecciones anticipadas. De hecho, el sentido último de la pizza dedicada a la candidata del Partido Popular a la Presidencia no es otro sino solidario: «Al inicio de la pandemia no pudimos ayudar como sí lo hicieron otros colegas de profesión y teníamos esa espinita clavada; nos sentíamos en deuda, así que, ahora que podemos, queremos colaborar y, por eso, un euro de cada Maddona Ayuso vendida será donado a los comedores sociales de Madrid», cuenta Marina mientras espera a que el plato estrella esté a punto para servir y mostrarlo con orgullo.

Un euro de cada pizza Madonna Ayuso vendida será donado a comedores sociales de Madrid. FOTO: Ruben Móndelo La Razón

Y así, sin querer, ella y el resto del equipo de Pizzart fueron pioneros en algo que empieza a parecerse a lo que se podría bautizar como la «ayusomanía» entre los hosteleros de la región. Que ahora un «gracias» también sabe a papas cocinadas al pelotón durante unas tres horas, con mucho aceite de oliva, un poco de cebolla, algo de sal y un toque de pimienta. Pero, sobre todo, la gratitud de algunos hosteleros y hosteleras hacia la presidenta Isabel Díaz Ayuso sabe a huevos, muchos huevos. Media docena, para ser exactos y, en este caso, fritos. Este es hoy por o hoy el plato más popular de La Barca del Patio, en el número 19 de la Plaza de Cascorro; todo el que pasa por la puerta, los pide. Su nombre está escrito en la pizarra, bien grande: «Huevos a lo Ayuso». Y hasta le está haciendo seria competencia a los espetos, que son la especialidad más tradicional de la casa. «Al final, ella es la que nos está dando de comer a todos y hay que hablar bien de la gente que te ayuda en tiempos difíciles», afirma Purificación González o, mejor, Puri, la dueña del local. Con la ayuda de su marido, Paco Garrido, regentan este «rincón de Andalucía en el centro de Madrid» que, con origen en Granada, ofrece estos huevos que no dejan a ser un homenaje «a los que tiene la presidenta, que se está matando por los hosteleros», dice sin tapujos.

Antes de la pandemia, Puri contaba con 22 trabajadores en plantilla, 15 de ellos fijos. No en vano, la Barca del Patio es un local de 300 metros cuadrados. Poco después, tuvieron que afrontar un ERTE, de forma que se quedaron únicamente la dueña y sus dos hijos. Pero desde el pasado octubre, la historia ha cambiado: «Nos concedieron una terraza, se ampliaron los horarios y, a día de hoy, contamos con una decena de empleados, así que estoy muy contenta, porque han vuelto nuestros clientes de siempre», relata la dueña del bar no sin dejar caer que entre sus habituales hay nombres tan célebres como el de Carlos Herrera. «O nos morimos de hambre, o nos morimos por la pandemia, y si no fuera por la señora Ayuso, este bar habría cerrado hace tiempo; nos está salvando el día a día y gracias a eso estamos sobreviviendo», continúa Puri. La cadena Pizzart, incluso, ha podido permitirse abrir un nuevo local generando más puestos de trabajo lo que, dice Marina, «no solo es bueno para nosotros como empresarios, sino también para estas familias y para toda la economía del país».

Las papas a lo Ayuso de La Barca del Patio están siendo un reclamo de nueva clientela para este bar. FOTO: Jesús G. Feria La Razon

Pero ellas no son las únicas. «Para nosotros también fue una sorpresa ver que ellos, por iniciativa propia, empezaban a poner carteles en sus puertas y escaparates en una especie de campaña improvisada», reconoce sobre el fenómeno que se está viviendo en la calle de Ponzano Jaime González, presidente del PP en el distrito de Chamberí. «Creo sinceramente que no se trata de un apoyo expreso a ningún partido, ni siquiera pienso que responda a un tema electoral, sino que, más bien y después de superar un año en una situación muy difícil, esta es su forma de agradecimiento a quien les ha protegido y ayudado, a quien les ha permitido tener horarios más flexibles, abrir antes que otros y cerrar después», continúa el político justificando el gesto de muchos de los pequeños empresarios de esta vía que, en su kilómetro de extensión, ha llegado a contar con más de 70 bares y restaurantes abiertos. La socia de Pizzart, Marina Padilla, coincide en este punto: «Mi marido, por ejemplo, tiene otros restaurantes en Murcia y sabemos lo duro que ha sido para otras regiones, es más, tenemos muchos amigos que han tenido que cerrar sus negocios de los que, no debemos olvidar, dependen muchos alquileres y facturas que pagar». También Puri y Paco, de La Barca del Patio, se acuerdan de lo mal que lo están pasando algunos de sus amigos y compañeros del sector en Cataluña.

Ahora bien: ¿qué ocurrirá con aquellos clientes que se sientan incómodos con el posicionamiento político de Pizzart, La Barca del Patio o cualquiera de esos bares de la calle Ponzano que lucen sin vergüenza la cara de Isabel Díaz Ayuso a la entrada? «La verdad es que la mayoría lo está entendiendo como lo que es, pero es cierto que hemos recibido algunos mensajes negativos, siempre sin caras, sin nombres, por detrás, intentado hacer daño», reconoce Marina. Sin embargo, tanto ella como Puri, tienen clara cuál es la actitud a adoptar ante esto: «Ha llegado un punto de mi vida en el que solo puedo estar agradecida con la opción que me está dando de comer; y el que no quiera entrar, que no entre, porque con las patatas a lo Ayuso está viniendo incluso más gente», concluye la que regenta el bar de la plaza de Cascorro.

Pero no sería «ayusomanía» si, además de en las calles, no estuviera también en las redes. El 29 de enero de 2019 con un contundente «Nuestra futura presidenta» acompañando una fotografía de una menos conocida Isabel Díaz Ayuso, nacía en Twitter la cuenta @ayusers, poniéndoles un nombre a los seguidores y seguidoras de la candidata popular que, dos años después, está ganando fuerza gracias al impulso espontáneo de una parte de la hostelería madrileña: «Son ellos los que han hecho los carteles, los que los habrán pagado y los que los han colocado en los sitios más visibles de sus locales; el partido no tiene absolutamente nada que ver», insiste Jaime González sobre esta campaña que le está saliendo gratis a la presidenta en funciones o, más bien, que le costó un puñado de medidas menos restrictivas y no pocas broncas políticas.

Los «haters» llaman al boicot en las redes

«Me parece bien castigar con nuestra ausencia a estos bares y restaurantes que apoyan a Isabel Díaz Ayuso a costa de nuestra salud, de nuestra vida». Este es uno de los mensajes que no han tardado en llegar a Twitter a raíz de estas iniciativas de agradecimiento a la presidenta por parte de los hosteleros. Muchos llaman al boicot de todos aquellos locales con carteles de la candidata.