Cultura

Romano Aspas, el faraón del perfil izquierdo

Ha pasado de editor de éxito de textos medievales y de la antigüedad a buscar el éxito con el reguetón de “Cleopatra”, que publicó a comienzos de año, y que presenta en Madrid en su “Esnifando vida Tour” el 29 de abril

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La de Romano Aspas es una historia fenomenal. Varios premios nacionales a la edición y una carrera de vendedor y editor de ediciones facsimilares de textos medievales han dado paso al nacimiento de una estrella como “influencer” y artista de la canción en ciernes. Comenzó vendiendo a puerta fría sus libros de arte, buscando estrategias para colocar a gerentes, notarios, farmacéuticos y abogados sus tochos a plazos y recibiendo más noes que un comercial de Vodafone. Pero, como él cuenta, aprendió “a conocer lo que la gente quiere, o lo que quiere que le digan. ¿Sabes qué es? Entretenimiento y energía, positividad. La gente está dispuesta a pagar por eso”, explica. ¿No se parece eso mucho a seducir? Bueno, no nos pasemos poetizando. Vender cualquier cosa esperando algo a cambio no es como ganarse el amor o la atención del público, bien lo sabe Aspas, que hace un par de años decidió poner a dormir su exitosa editorial, Patrimonio Ediciones, y luchar por el cariño y la admiración de la audiencia a ventana fría, la de su cuenta de Instagram, donde, además de sus canciones, siempre regala calculadamente el perfil izquierdo. Romano Aspas se presenta la semana que viene en Madrid, en el Teatro Nuevo Alcalá, el 29 de abril, en el marco de su “Esnifando Vida Tour”, con todo su arsenal de seducción.

En sus vídeos de Instagram, Aspas anuncia que “esnifa vida”. Se refiere, cuidado, al agua de mar, turquesa y cristalina de Formentera. “Es algo que hago desde hace tiempo, para aliviar la congestión nasal. Y un día pensé que a la gente le iba a hacer gracia. Habrá quien se crea que es porque yo esnifo otras cosas, pero nada en absoluto, cero. No lo he hecho en la vida, aunque juego con ese doble sentido”, explica Aspas. También ha revelado que procede de Orión: “Todas las personas que han hecho algo destacado y que me han atraído, no sexualmente, sino por su energía y empatía, ya sea Gandhi o la Madre Teresa de Calcuta, todas esas personas, están a un nivel de iluminación que para mí son como aliens”, explica. Pero no se engañen, todas estas ideas forman parte de un maléfico plan de provocación para conquistar el mundo del que “Cleopatra” y su letra sexualmente explícita forman parte. “Ojalá que la canción genere un gran escándalo, un cisma internacional”, ríe.

Proposiciones deshonestas

Estamos en su casa de Madrid, donde hay fotografías con el príncipe Carlos de Inglaterra y libros impresionantes. Nos resistimos, pero él insiste en hacerse fotografiar sobre la cornisa de un sexto piso. No hubo manera de quitarle la idea de la cabeza. La ventana da a la Biblioteca Nacional, donde Aspas ha pasado centenares de horas realizando fotografías de alta calidad a volúmenes antiguos, pero eso ya es el pasado. Ahora solo importa su carrera artística. “Veo muchos contenidos por Instagram y sí, son unos chicos o unas chicas estupendas, pero me aburro. Y me preguntaba: ’'¿Qué tienen ellos que no tenga yo?’'. Somos como niños, nos gusta que nos cuenten una película, motivar. Y entonces, compras. Así se genera un deseo, te lo transmite un vendedor”, reflexiona. Con su proverbial perfil izquierdo y estas ideas, Aspas ha conseguido una legión de seguidores que siempre vienen asociados a proposiciones deshonestas. “Me solicitan muchas veces que haga promociones o que vaya a determinados programas de televisión, pero todo eso lo rechazo. También me escribieron de una aplicación en la que te pagan 60 euros o más por un feliz cumpleaños o una dedicatoria de 20 segundos. Me lo han propuesto muchas veces. No lo hago gratis pero tampoco pagando porque es perder magia. Aunque si lo necesitara para comer lentejas, me prostituiría incluso”.

Romano Aspas cree “en las energías y en el bien y en el mal, como casi todas las religiones”. “Obviamente, la filosofía cristiana me encanta y la intento practicar, pero también podría ser budista porque creo que nos reencarnamos. Estamos en una misión para ser cada vez mejores personas y cada vez vamos consiguiendo un grado de iluminación superior. Cuando llegamos a casi la santidad o la armonía interior ya no necesitas reencarnarte más. Has cumplido y vuelves a Dios que es el centro y tu alma se funde con la suya”. Pero, de momento, el papel de Aspas en este planeta es otro: “En el universo hay energía y Dios nos la da a todos. Pues yo soy como la manguera que canaliza esa energía y la regala a los demás”. Es decir, que no aspira (de momento) a convertirse en un monje: “En absoluto. En esta vida, desde luego, no aspiro al celibato ni a la santidad”. Con la fama, además, llegan tentaciones. “Uf, me dicen casi de todo. Me hacen proposiciones deshonestas. Bueno, indecentes sería la palabra. Bastantes (risas). Pero no contesto porque es un bombardeo y tendría que ir como un bombero torero recorriéndome el mundo para ver a las personas que me dicen que se lo quieren montar conmigo”

Desde luego, la letra de “Cleopatra” invita a todo lo contrario. “Bueno, estoy muy relacionado con la tardoantigüedad, el renacimiento y el gótico... pero quería hacer una canción divertida, frívola, y explícita. Con un toque de elegancia pero con la sal de la vida”. Romano sería pues Marco Antonio. “Sí, o Julio César incluso”, sonríe. ¿Un sueño? “Me veo en Eurovisión. Y de hecho, con los resultados que se han tenido, no me da ningún vértigo y tendría que esforzarme para quedar peor, con todos mis respetos”. No teme a las críticas ni a que le tomen por loco. “La gente confunde la genialidad y la creatividad con la locura. Y me da igual que se crean que estoy loco o que voy drogado porque sé que no es así. No me molesta que la gente opine, lo malo es que no dijeran nada, ni so, ni arre”.