El perro-oso y el madroño: la nueva joya del Museo Arqueológico de Madrid

El MAR de Alcalá de Henares dedica a la fauna de la región de hace millones de años su nueva sala de paleontología

El perro-oso
El perro-oso FOTO: Mauricio Antón Mauricio Antón

Madrid fue, con París, uno de los primeros lugares del mundo en que se evidenció la existencia de fósiles de mamíferos extinguidos vinculados a instrumentos de piedra, lo que demostró la antigüedad de la Humanidad. Ya solo por esa razón merecía que el Museo Arqueológico Regional (MAR), ubicado en el corazón de Alcalá de Henares, contara con una sala dedicada a la Paleontología.

A ello se une el hecho de que la llamada «cuenca de Madrid» es un territorio reconocido internacionalmente por sus tesoros paleontológicos y, no menos importante, ha dado lugar a varias generaciones de científicos de talla mundial en este campo. De ahí el acierto y la generosidad del director del MAR, Enrique Baquedano, al bautizar esta nueva sala de Paleontología con el nombre de uno de estos sabios, Emiliano Aguirre, cuyo retrato, obra de Almudena Salamanca, preside la entrada.

El legado de Emiliano Aguirre

Tuve el privilegio de conocer al profesor Aguirre a principios de los años 90 en mi labor como periodista a propósito de los formidables descubrimientos de su equipo en Atapuerca (Burgos). Si algo ha unido profundamente al profesor Aguirre con los científicos formados bajo su magisterio es el entusiasmo y la pasión a la hora de transmitir sus saberes. Virtud de la que hacen gala el propio Baquedano, lo mismo que Juan Luis Arsuaga o José María Bermúdez de Castro, por citar a los que trabajaron con él en el yacimiento burgalés y ahora se desempeñan en el siempre sorprendente espacio de Pinilla del Valle (Madrid) a la búsqueda de nuestros vecinos neandertales.

La consejera de Cultura, el día que se inauguró la nueva sala de paleontología en el Museo Arqueológico Regional
La consejera de Cultura, el día que se inauguró la nueva sala de paleontología en el Museo Arqueológico Regional FOTO: Comunidad de Madrid Comunidad de Madrid

La sala dedicada a la fauna que pobló la región de Madrid en el Mioceno medio y superior, entre la friolera de 16 y 5 millones de años, bien merece una visita en estas fechas, al igual que el conjunto del MAR. El contenido de la nueva sala cautivará al visitante desde el principio, con extraordinarios restos fósiles y reconstrucciones de especies, así como fabulosas recreaciones ilustradas de Mauricio Antón.

Entre mamuts y mastodontes

Sorprende la reproducción del ejemplar de la «Gaceta de Madrid» de 1778 que da cuenta del hallazgo, con motivo de unas obras junto al Puente de Toledo, de restos fósiles, posiblemente de mamuts o mastodontes. Sin embargo, entonces se atribuyeron ingenuamente a los elefantes que utilizó Aníbal en su ejército. Allí mismo, en las terrazas del Manzanares, gracias a nuevos hallazgos, nacerá la Paleontología española a mediados del siglo XIX.

Como sucedía antaño, no hay obra de infraestructura de los últimos lustros que no haya revelado nuevos hallazgos asociados a la primitiva fauna madrileña. Así, la construcción del «Pasillo Verde Ferroviario» en los años 90 permitió el hallazgo de restos fósiles del «Hispanotherium matritense», un rinoceronte que correteaba entre 16 y 11 millones de años atrás, presente en otros muchos yacimientos de la ciudad como el aeropuerto de Barajas o el paseo de las Acacias.

«Magericyon anceps»

Las obras de la M-30 también permitieron el redescubrimiento del yacimiento de La Hidroeléctrica, ya conocido desde 1920, del que se recogieron un millar de nuevos fósiles del mismo periodo, el Mioceno medio, entre mastodontes, jabalíes, caballos, bóvidos o carnívoros. Lo mismo sucedió con los trabajos de soterramiento de la M-30 entre Marqués de Monistrol y el Puente de Segovia.

Sin duda, una de las especies más singulares que esperan al visitante es el «perro-oso» (el nombre científico de la especie lo dice todo sobre su prosapia madrileña, Magericyon anceps), que fue uno de los grandes depredadores del Madrid del Mioceno superior, hace seis millones de años. Su gran tamaño, con peso de hasta 200 kilos, unido a su dentición y a la morfología de su cráneo y sus cervicales, hicieron de él un feroz rival del tigre «diente de sable».

Esqueleto de un perro-oso. Vivió en la región hace 6 millones de años
Esqueleto de un perro-oso. Vivió en la región hace 6 millones de años FOTO: Mario Torquemada/Museo Arqueológico Regional Mario Torquemada/Museo Arqueológico Regional

Es tan estrecha la vinculación de esta especie de «Magericyon» con nuestro Madrid que, en la última visita que realizamos a la nueva sala, bromeamos con Enrique Baquedano sobre los incuestionables méritos del «perro-oso» para figurar junto al madroño, en vez del oso rampante, en la heráldica de la capital de España.

A la espera de la próxima inauguración del Museo Centro de Interpretación y Difusión del Valle de los Neandertales, en Pinilla del Valle, una firme apuesta cultural y científica del Gobierno de Isabel Diaz Ayuso y de su consejera Marta Rivera de la Cruz en la Sierra Norte madrileña, esta nueva sala de Paleontología del MAR es un excelente anticipo. Experto en situarnos ante la inmensa cronología de la Humanidad, Enrique Baquedano ha hecho de su vocación de servicio público una lucha contrarreloj contra el olvido y la ignorancia de lo que fuimos, somos y podemos ser.

Pedro Corral es periodista, escritor y diputado del PP en la Asamblea de Madrid

El perro-oso
El perro-oso FOTO: Mauricio Antón Mauricio Antón