Más que ventanas, calidad de vida

En el mundo actual, caracterizado por los altos índices de contaminación ambiental, las ventanas y sistemas de cerramientos juegan un papel vital en la prevención de enfermedades y promoción de la salud.

Porque no solo enferman las personas, también lo hacen los edificios y nuestros propios hogares, infectados por millares de partículas contaminantes. En un escenario como éste, es prioritario optar por aquellos fabricantes e instaladores que ofrezcan sistemas seguros que garanticen la calidad del aire que respiramos.

Las ventanas Kömmerling de PVC, fabricadas e instaladas en Madrid por Alugal, no solo conectan los hogares con la vida exterior, sino que cuidan de la salud y el bienestar de las personas que los habitan al optimizar la calidad del aire y respetar el equilibrio medioambiental.

La contaminación del aire, una de las principales amenazas para la salud humana

Cada año fallecen en Europa alrededor de 400.000 personas de forma prematura a causa de la polución atmosférica. Se calcula que la media de vida de la población mundial ha disminuido en 2,2 años debido a esta causa.

La actual pandemia de la Covid-19 ha agravado todavía más esta problemática, existiendo una correlación significativa entre el aire contaminado y la propagación del coronavirus. Según afirma la EPHA (Alianza Europea de Salud Pública), las personas que habitan en ciudades con un alto índice de contaminación ambiental están más expuestas a la Covid-19 que el resto de la población. Esta declaración ha sido refrendada por los últimos estudios científicos realizados por la Universidad de Harvard, que alertan sobre el vínculo existente entre los altos niveles de partículas de PM2,5 en el aire, y el aumento de mortalidad por coronavirus. El incremento de la concentración de dicho material en tan solo un microgramo por metro cúbico, podría incrementar hasta un 8% la tasa de mortalidad. Ello explica el alto impacto que ha tenido la actual pandemia en las grandes ciudades y capitales europeas y, en general, en el mundo entero.

Porque el aire que respiramos no solo es aire…

La atmósfera que respiramos está configurada por una mezcla de gases en diferentes proporciones: Oxígeno (02 - 20,940%), Nitrógeno (N2 - 78,09%), Argón (Ar -0,94%) y Dióxido de Carbono (CO2 -0,94%). Si bien las plantas y los organismos que realizan la fotosíntesis metabolizan el CO2 del aire, devolviendo O2, los seres vivos, a través de la respiración, provocamos el efecto contrario, consumiendo O2 para transformarlo en CO2. La superpoblación de las grandes ciudades, unida a la escasez de vegetación, representan una grave amenaza para el equilibrio gaseoso de la atmósfera. Si a ello le añadimos un estilo de vida y una economía basada en la actividad industrial y la quema de combustible, con la consiguiente emisión indiscriminada de sustancias contaminantes, el resultado es claro: el aire insalubre que respiramos.

Un aire que contiene múltiples sustancias contaminantes, entre las que destacan las siguientes: Dióxido de Azufre (SO2), gas incoloro no inflamable cuya densidad dobla a la del aire y que, en contacto con el agua, se transforma en ácido sulfúrico; Dióxido de Nitrógeno (NO2), contaminante primario cuya fuente principal deriva del proceso de combustión en los motores de vehículos Diesel; Partículas en Suspensión PM10 o PM2,5 una mezcla de componentes que se generan a partir de la combustión que se produce en los motores de los vehículos de tráfico rodado y sistemas de calefacción de los edificios; Monóxido de Carbono (CO), contaminante primario derivado del tráfico rodado; Ozono (O3), contaminante secundario cuyas moléculas están formadas por tres átomos de oxígeno; y Compuestos Orgánicos Volátiles (COV), sustancias orgánicas que contienen carbono y que, al ser liberadas a la atmósfera, se convierten con facilidad en vapor o gas. Los COV suelen encontrarse en ambientes interiores en una proporción 10 veces superior a los de exteriores, y se liberan durante la quema de combustible, carbón, madera o gas natural, o por el uso de pintura, disolventes, plásticos, aromatizantes y otros productos que se emplean en el sector industrial.

Y nuestra salud está en juego

Los efectos de todas estas sustancias en la salud de las personas pueden llegar a ser muy graves, y dar origen a múltiples enfermedades y trastornos físicos y psicoemocionales. Los más comunes son las enfermedades cardiovasculares (arteriosclerosis, colapso circulatorio, paro cardíaco…), enfermedades respiratorias (disminución de la capacidad pulmonar, edema pulmonar, bronquitis, asma, alergias, cáncer de pulmón…), trastornos digestivos (diarreas, náuseas, vómitos…), lesiones hepáticas, daños en el SNC, dolores de cabeza y mareos, problemas oculares, irritación de las mucosas, etc.  Muchas de estas afecciones pueden disminuir la esperanza de vida entre varios meses y algunos años.

Pongamos que hablo de Madrid…

¿Cómo es el aire que se respira en la ciudad de Madrid? Como sabemos, la calidad del aire de cada territorio varía en función de múltiples factores: la densidad de la población, las emisiones provocadas por la actividad industrial y doméstica, el tratamiento de residuos, el tránsito de vehículos públicos o privados, etc. En el siguiente cuadro, se muestra el inventario de emisiones existentes en la capital del país.

Ante la gravedad de la situación, es necesario proteger la calidad ambiental de nuestros hogares, porque las partículas contaminantes no solo se encuentran en el exterior, sino que penetran en nuestras casas a través de las ventanas cuando éstas no cuentan con las condiciones adecuadas de estanqueidad al aire.

Y no solo eso, el ritmo frenético de Madrid genera otro tipo de contaminación más sutil: la contaminación acústica, que provoca malestar y sufrimiento psicoemocional. En este sentido, Kömmerling significa confort en casa, porque ofrece una mayor atenuación acústica, transformando los 70 decibelios que produce el tráfico de Madrid, en los 35 decibelios del oleaje suave de una playa o el tenue rumor de una biblioteca.

En Alugal Ventanas, se trabaja con perfilería Kömmerling y se fabrican ventanas de alta gama que instalan los mejores técnicos de Madrid para garantizar el aislamiento.

La permeabilidad de las ventanas Kömmerling de PVC, el secreto del aire limpio en el hogar

Según el fabricante e instalador de esta marca: “Cuanto menor es la permeabilidad al aire de una ventana, mejor protege de la polución exterior. Para conseguir el grado máximo de hermeticidad y aislamiento no solo es importante que los perfiles, vidrios y demás accesorios que la componen sean de alta calidad, sino que el ensamblaje y la instalación sean perfectos. Solo así se obtiene un cerramiento de altas prestaciones.

Con un sistema tan competitivo como pionero, las ventanas Kömmerling de PVC facilitan la tarea de ventilación y limpieza de los elementos acristalados, al tiempo que proporcionan un óptimo aislamiento térmico y acústico del hogar.

Ventanas “verdes”, abiertas al cuidado del planeta

Y es que las ventanas Kömmerling de PVC no solo protegen de la polución exterior, sino que son ecológicas y respetuosas con el medioambiente. Entre ellas, la línea Greenline es un ejemplo de ventana “verde”. La formulación Kömalit Z con la que se fabrican sus perfiles, utiliza estabilizadores ecológicos, como el zinc y el calcio, en detrimento de metales pesados, como el cadmio o el plomo. La filosofía de economía circular de la marca, basada en reducir, reciclar y reutilizar, garantiza el mínimo gasto energético durante el proceso de fabricación, la reducción del vertido de gases contaminantes a la atmósfera y el reciclaje y posterior reutilización del 100% de los materiales. Además, el aislamiento térmico que ofrece este tipo de cerramiento convierte a nuestras viviendas en hogares sostenibles, eficientes y confortables, a prueba de pérdidas de energía, que mantienen el calor en invierno y un ambiente fresco en verano. Por ello, Kömmerling es sinónimo de ahorro, porque su perfecto aislamiento se traduce en un ahorro energético de alrededor del 40% de la factura de luz o gas.

La durabilidad es otra de las características que hacen de las ventanas PVC Kömmerling la opción más ecológica: un cerramiento fabricado con una metodología innovadora que utiliza herrajes y vidrios de altas prestaciones, tiene una vida útil de unos 50 años.