Estrategia de seguridad
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Moshé Dayán el conocido general israelí, vencedor de la Guerra de los Seis Días (Junio 1967), exigía a su estado mayor que cualquier informe sobre el que debía decidir, debía resumirse en un solo folio. Tiempos de guerra, de acción; no de literatura.

El Presidente del Gobierno asistía por primera vez a la Cumbre de la Alianza Atlántica celebrada en Bruselas los pasados 11 y 12, con un protagonista explícito –Donald Trump– y un miedo implícito, el de la posible ruptura del eje transatlántico. Difícilmente podía dar abasto –imagino– a toda la información que le presentaban. Bastante tenía con memorizar el nombre de cuantos jefes de Estado y de Gobierno asistían, y quienes formaban el staff de la Alianza. Un buen análisis de la revista Política Exterior le había dado respuesta a una pregunta : ¿para que sirve hoy la Alianza? Contestaban desde el Ministerio de Borrell cuatro buenos especialistas, Alberto Bueno, Carlota Encinas, Manuel Muñiz y Jesús A. Nuñez. Ningún uniformado. Lo haría muy bien desde estas mismas páginas el Almirante Tafalla (1).

Pero siendo Trump indiscutible foco de atención, facilitó esta primera discreta puesta en escena. La ministra Robles le había preparado unas notas sobre nuestra aportación al presupuesto de la Alianza referida al PIB que no llega ni de lejos al 2%, cuando se enfrentó a la petición del presidente norteamericano de elevarlo al 4%. Como también nos recordaba Manuel Coma (2 ) «si no quieres caldo, dos tazas». ¿Qué puedo prometer, insistía nuestro Presidente?¿Para cuándo? ¿Cómo lo tenía planteado Rajoy? ¡Que arree el que esté entonces en el Gobierno! ¿Cómo atenderemos al prometido gasto social y al coste de más estructuras gubernamentales?.

Por supuesto, el Presidente americano arremetió contra la vieja Europa a la que declaró la guerra, «solo comercial», como se vio obligado a aclarar posteriormente. Y apoyó el Brexit con tal de debilitarnos y jugó la baza Putin para preocuparnos. No le gusta que «Airbus» le quite prestigio y clientela a «Boeing» y debe frotarse las manos ante programas de armamento europeos que han exigido grandes sobrecostes como el avión de transporte A- 400 o el caza Eurofighter. ¡Menos mal que no estaba informado sobre nuestro submarino S-80!

Ya en el avión de regreso a Madrid, le presentaron la documentación para el Consejo de Seguridad Nacional que presidido por el Rey iba a celebrarse el lunes 16 en la Zarzuela. Excusaban asistencia tres de los catorce ministros convocados: Borrell, Montero y Duque. Aquí ya había fuerte presencia de uniformados.

En desarrollo de la Ley 36/2015, que se aprobó con amplio consenso, la reunión del lunes seguía la normativa del Real Decreto 1008/2017 que aprobaba la Estrategia de Seguridad Nacional, «a revisar cada 5 años o cuando lo aconsejen circunstancias cambiantes del entorno estratégico».

Intentando asimilar las 39 páginas del Real Decreto, superadas varias cabezadas, le preguntó a la Ministra Robles: ¿para qué sirve este Consejo de Seguridad? ¿Trata de Cataluña? ¿Prevé lo que me exigen los vascos? ¿Da pautas para la extinción total de ETA? Pues no, Presidente. Los cuatro Comités Especializados analizan temas sobre seguridad marítima, ciberseguridad, flujos migratorios y gestión de crisis. En este último podríamos introducir estos temas ya que la Ley del 2015 incluye el «garantizar la defensa de España y sus principios y valores constitucionales».

¿Y el Rey? Conoce bien una normativa que lleva cierta impronta militar. Además le acompañaran el JEMAD –general Fernando Alejandre–, el Director del CNI –general Sanz– y el nuevo Director de Seguridad Nacional –general Ballesteros–. Pero él solo preside; la responsabilidad es del Gobierno.

Lo de Bruselas se fue diluyendo porque parecía que la Cumbre se prolongaba hasta Helsinki con la entrevista Trump-Putin y pasamos de puntillas. La foto con el americano no quedó mal. Tampoco era cuestión de sonreír, que luego se queja Garzón que estos días sustituye con fervor la baja por paternidad de Iglesias.

Y de la reunión de la Zarzuela poco más se supo. Unas fotos reglamentarias, despacho de nuestro Presidente del Gobierno con el Rey y poco más. Un acta de carácter reservado debe recoger lo que se dijo sobre terrorismo, vulnerabilidad energética, flujos migratorios irregulares, redes de crimen organizado, epidemias y pandemias, modelo de integrar gestión de crisis, contrainteligencia y protección del medio ambiente.... Un Comité de Situación, soporte del Consejo, hará el seguimiento de lo acordado, que también conocerá la Comisión Mixta Congreso-Senado sobre Seguridad Nacional. La opinión pública seguirá peligrosamente ajena a estos temas, como si no nos jugásemos nada. No es bueno.

Si pudiese añadir un consejo diría recordando a Dayán: se pueden resumir las 39 hojas de un soporífero RD, en dos, máximo tres . Ya resumidas, sería positivo que llegasen a la opinión de todos.

(1).13 de Julio. Pag. 23.

(2) 14 de Julio. Pag. 23.