Los riesgos del comunismo y el populismo

No imagino a Castilla y León convertida en un peón de La Moncloa, con un gobierno caótico y desordenado

Francisco Marhuenda

Los últimos días de la campaña de Castilla y León han estado llenos de rumores interesados a partir de unas encuestas de la izquierda que nadie ha visto. La estrategia comenzó con la encuesta flash del CIS, algo que resulta pintoresco para un organismo público. Era el apoyo que necesitaba la izquierda política y mediática, así como la derecha acomplejada, para transmitir la buena nueva de que el PP podía tener un mal resultado. He de reconocer que estos días he pedido a los agoreros que me las enseñaran, pero no las conseguí. Es algo que siempre me hace sospechar. La verdad no importa, sino el relato y la propaganda. El objetivo es movilizar a la izquierda y hacer lo contrario con el centro derecha. La realidad es que no hay nada escrito hasta el domingo. Moncloa se ha volcado. Ha reaparecido el Sánchez de las Mercedes anunciando inversiones y medidas que nunca llegarán. Es la estrategia de la seducción, como hizo con gran habilidad con el volcán de La Palma. No hay nada más cómodo y efectista, aunque creo que los castellano-leoneses saben muy bien que es humo.

Estamos ante una comunidad que se caracteriza por su seriedad y rigor, poco dada a la propaganda y los engaños trapaceros de una izquierda sin principios. Mañueco representa muy bien la eficacia, la austeridad y la ausencia de artificios. Es el típico castellano-leonés que conoce muy bien su tierra y que le basta su palabra y un apretón de manos para cumplir sus compromisos. La alternativa es un gobierno socialista con Podemos. Su política fanática y sectaria, así como la inestabilidad, provocarían tensiones y enfrentamientos. No imagino a Castilla y León convertida en un peón de La Moncloa, con un gobierno caótico y desordenado que parecería el camarote de los hermanos Marx. Me gusta mucho esta tierra y he tenido la suerte de pasar algunos veranos. No voy a caer en la cursilería de sacar a pasear, como hacen otros, mis ancestros, porque soy catalán con sangre castellana, aragonesa y alicantina. Me podría remontar mucho más atrás, como todos, pero baste decir que me siento muy unido a Castilla y León. Por ello, sentiría que acabara en manos de aprovechados, arribistas y populistas como sucede con mi tierra catalana.