Bildu

Y nació un nuevo relato

La historia no se puede cambiar y Aizpurua entre otras «azañas» cuenta con la maternidad tras la liberación de Ortega Lara del repugnante titular en «Eguin», «Ortega vuelve a la cárcel»

Si hay algo que no imaginaba contemplar en la política española, sin duda era la imagen de la portavoz de Bildu –formación que como todo el mundo sabe todavía no ha condenado el terrorismo etarra– dando lecciones de democracia durante dos días al resto de formaciones políticas en el parlamento español. La semana que cerramos, además de poner rúbrica al curso parlamentario reafirmando posiciones más enconadas y más enfrentadas, sobre todo ha servido para certificar que, por si a alguien le cabía alguna duda, el presidente del Gobierno caminará hacia el final de una legislatura que, no va a ser ni corta ni indolora apoyándose en las mismas compañías con las que inició la andadura en La Moncloa y sumando incluso algún nuevo actor como es el caso de Bildu, dentro de una particular manera de contemplar la «geometría variable» en la que el escrúpulo queda relegado por la necesidad de sumar para garantizarse el poder. Sánchez no ha dado un giro a la izquierda, sencillamente ha terminado por abrochar lo cosido en una semana que rubricaba ayer mismo reuniéndose en La Moncloa con otro de los socios de referencia, el president de la Generalitat Pere Aragonés de Esquerra Republicana. Círculo cerrado y a agotar legislatura.

Pero sobre todo, la semana del debate sobre el estado de la Nación y de la aprobación de la llamada Ley de Memoria Democrática, lo que ha traído es un nuevo relato proyectado desde la izquierda y el independentismo que iremos escuchando casi en bucle durante los próximos meses según se vayan acercando citas con las urnas. Un relato que trata de reescribir la historia reciente de nuestro país blanqueando a opciones políticas como Bildu y situando para variar a la derecha como referente de intransigencia incapaz incluso de romper con el pasado franquista. Peligroso argumentario que, en la búsqueda de réditos a corto plazo pone en riesgo las bases de la convivencia. Sin embargo, tal vez lo más humillante no solo para las víctimas del terrorismo, sino para cualquier demócrata, ha sido contemplar la aquiescencia del bloque que apoya al Gobierno con la portavoz Aizpurua convertida en «prima donna» del templo de la democracia durante esta semana. La historia no se puede cambiar y Aizpurua entre otras «azañas» cuenta con la maternidad tras la liberación de Ortega Lara del repugnante titular en «Eguin», «Ortega vuelve a la cárcel», pero el relato sí puede cambiarse y eso es lo preocupante en el balance de esa semana.