Historia

Precisamente ellos

A cambio de recuperar límites fronterizos, es decir el País Vasco, Godoy reconocería a la República francesa cediéndole además la parte española de Santo Domingo

Viejos y buenos amigos y una institución ejemplar como es el Archivo General de la Nación (AGN) de la República Dominicana, me han llevado otra vez a la Isla a la que llegó Colón en la Navidad de 1492 tras tocar tierra en Guanahani y otras islas de las actuales Bahamas.

Pronto la capital de aquella Isla que el Almirante bautizó La Española, puesta bajo la advocación y nombre de Santo Domingo de Guzmán se convirtió en un trozo de España trasladado al Caribe. Su calle de Las Damas es considerada hoy la más antigua de América. Su fortaleza constituyó uno de los primeros complejos militares del nuevo continente. A la torre del Homenaje construida por Nicolás de Obando entre 1503 y 1507 se añadieron el Polvorín de Santa Bárbara, el Fuerte de Santiago y las Plataformas de tiro. En 1511 ya se había constituido su Real Audiencia y en 1514 puesto la primera piedra de su Catedral de Nuestra Señora de la Encarnación. Contemporánea de las nuestras de Málaga, Granada y Almería, tardaría siglos en terminarse debido principalmente a que los canteros que llegaban de la Península, pronto preferían enrolarse en las diferentes expediciones que salían de la isla, a continuar cincel y maceta en mano, levantando sus muros. Porque de allí partieron Hernán Cortés para México, Diego Velázquez para Cuba, Juan Ponce de León para Puerto Rico, Juan de Esquivel para Jamaica, Pizarro para Perú y Vasco Núñez de Balboa para Panamá y el amplísimo Pacífico. En 1558 se inauguraban las Facultades de Medicina, Jurisprudencia, Filosofía y Teología de su Universidad de Santo Tomás de Aquino.

Consecuentemente la floreciente Española fue objeto de deseo de potencias enemigas de España. En plena Guerra de Flandes, Francis Drake asaltó y arruinó Santo Domingo en 1586. Menos suerte tuvieron el almirante William Pen y el general Robert Venable en 1654 que tuvieron que desistir del ataque ante la buena defensa de la capital. Pero en 1673 el francés D´Ogeron desembarcaba en los puertos del norte y se apoderaba de Santiago de los Caballeros la segunda ciudad del país. Los tratados de Nimega (1678-79) ratificados en Ryswich (Sep.1697) pusieron fin a una guerra principalmente europea, pero con ramificaciones en América. Por este tratado tras el sitio de Barcelona entre junio y agosto de 1697, Carlos II recuperó Cataluña invadida por las tropas de Luis XIV, algo importante de cara a la repercusión que tuvo en la Guerra de Sucesión a nuestra Corona. Pero tuvo un efecto negativo respecto a La Española. Aunque Ryswich no lo cite especialmente, toleró la presencia de la colonia francesa de Saint Dominique en la parte occidental de Isla, el actual Haití, incluido un preacuerdo de demarcación fronteriza (1). Apoyó Francia sus ambiciones, en el Artículo IX que obligaba a «restituir todas las ciudades, plazas fuertes, castillos y puertos, que hayan podido haber ocupado hasta el día de la paz, en cualquier parte del mundo» (2). Un hábil Luis XIV, a cambio de Cataluña, ponía un inicial pie en el Caribe, precisamente en nuestra Isla más querida.

Pero no acabó aquí la historia. La firma de la posterior Paz de Basilea (Julio 1795) en tiempo de Carlos IV que ponía fin a la guerra de la primera Coalición contra la Francia Revolucionaria, fue el segundo paso. Tropas francesas habían invadido Guipúzcoa, Vizcaya, Álava y Navarra llegando a ocupar Miranda de Ebro. A cambio de recuperar límites fronterizos, es decir el País Vasco, Godoy reconocería a la República francesa cediéndole además la parte española de Santo Domingo. Resultado trágico para aquellos españoles que la habitaban y la habían defendido durante tres siglos.

El pasado 12 de octubre tuve el honor de celebrar con ellos la conmemoración del Descubrimiento, uno de los hechos más trascendentales de la historia del mundo. Convocados en una brillante presentación por nuestra Embajada en Santo Domingo, mil seiscientos dominicanos y españoles en presencia del presidente de la República, Luis Abinader, nos sentíamos hermanados sin reproches ni reservas. Medité sobre nuestra historia común, revitalizada hoy por intercambios humanos, culturales y económicos que se apoyan en fuertes lazos que los avatares de la Historia no han podido romper. Ni el menor reproche por Ryswich y Basilea en que los utilizamos como moneda de cambio por Cataluña y el País Vasco.

Este mismo 12 de octubre se celebraba en paralelo en España nuestra Fiesta Nacional, sentida por una gran mayoría de españoles. En Madrid, presidida por nuestros Reyes, respaldados por nuestras Fuerzas Armadas, se unían a la festividad con su presencia, todos los poderes del Estado.

Solo faltaban dos presidentes de comunidades autónomas: Cataluña y País Vasco.

¡Precisamente ellos!

(1) Acordada entre Neveu de Pouancey sucesor de D´Ogeron y el gobernador español Francisco Segura Sandoval. (2) «El Tratado de Ryswich». Andres Julio Montolío. Ed. Archivo General de la Nación. 2012

Luis Alejandre Sintes es general (R).