Madrid

El ADN liberal de la candidata

Cristina Cifuentes, candidata por el Partido Popular a la presidencia de la Comunidad de Madrid, confirmó ayer, con su intervención en el foro «LA RAZÓN DE», que posee ese ADN político liberal que caracteriza a los populares madrileños y que, ahí están los datos, ha sido un factor fundamental en la transformación económica y social de la región, hasta convertirla en el motor económico del país, mucho más allá del tradicional papel administrativo que significaba albergar a la capital de España. En efecto, Cristina Cifuentes, nacida, criada y formada profesionalmente en la misma región que aspira a gobernar, y en la que ha desempeñado brillantemente la labor de delegada del Gobierno, demuestra que ha bebido en las mismas fuentes ideológicas que sus antecesores, Esperanza Aguirre e Ignacio González, y que, por lo tanto, afrontará la gestión pública desde un claro principio de subsidiariedad que, desde el rechazo al dirigismo, otorga al ciudadano el mayor protagonismo posible en las decisiones, eliminando trabas administrativas y contemplando la fiscalidad como un principio de solidaridad social más que como una maquinaria de recaudación. El Estado está allí donde la sociedad civil no llega, sin costosas competiciones entre lo público y lo privado, que tantas veces ocultan o justifican ineficacia y despilfarro. Esta forma de entender la política, de no agobiar al ciudadano con normas y limitaciones que sólo buscan convivir con los problemas y no solucionarlos, ha hecho de la Comunidad de Madrid lo que hoy es: un centro económico, financiero y cultural de primer orden, incardinado en una sociedad abierta y plural, sin problemas de identidad y que sabe mirar a su alrededor. Madrid lidera el PIB per cápita español, representa el 19 por ciento del PIB nacional, tiene la tasa de actividad más elevada de España y una tasa de paro 6 puntos inferior a la media. La región lidera, además, la práctica totalidad de los indicadores económicos, desde la inversión extranjera a la creación de empresas; tiene la menor deuda pública de España, es la única del régimen común que no ha tenido que recurrir a los mecanismos de asistencia financiera del Estado y, finalmente, es la que presenta la menor presión fiscal de todas las autonomías. Conoce perfectamente Cristina Cifuentes la trascendencia del desafío al que se enfrenta. Conservar el Gobierno de la Comunidad de Madrid para el Partido Popular es un objetivo mayor, pero no sólo por razones de política partidaria. Madrid es un ejemplo de buen hacer en la gestión, que un sarpullido de populismo puede malograr con viejas fórmulas dogmáticas que, por más que se cubran con el término «social», siempre traen fracasos. Un ejemplo de cómo se pueden aprovechar los nuevos vientos favorables del crecimiento, que exige de toda la familia popular una unidad férrea en el esfuerzo.

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