La situación

Errores en campaña

«Algunas decisiones estratégicas parecen adoptarse para beneficiar al adversario»

Esta semana asistimos al gran espectáculo del tenis de más alto nivel en el Mutua Madrid Open. Y quien siga las retransmisiones televisivas escuchará a menudo comentar determinadas acciones del juego como «error forzado» o «error no forzado». La primera opción es aquella en la que un jugador golpea mal la pelota y, por tanto, pierde el punto porque su contrario le envió una bola muy difícil de devolver. Por el contrario, el «error no forzado» es el que comete un tenista cuando falla un golpe sencillo que le debería haber permitido poner la bola en el lado contrario de la pista sin aparentes problemas.

Esa jerga tenística se puede aplicar también a la política, especialmente en tiempo de campaña. Estamos en las semanas previas a las elecciones del 28 de mayo, y las salas de máquinas de los partidos ocupan el día en urdir estrategias y crear eslóganes para sus candidatos. En ocasiones, funcionan. Otras veces son lo más parecido a un tiro en el pie. O, explicado de otro modo: algunas decisiones estratégicas parecen adoptarse para beneficiar al adversario, en un claro ejemplo de «error no forzado». Pongamos por caso, la polémica sobre Doñana.

El año tiene doce meses, y las legislaturas duran cuatro años. Hay, como consecuencia, tiempo suficiente para adoptar medidas que puedan provocar polémica. Pero el presidente andaluz, el popular Juan Manuel Moreno, ha considerado que la campaña electoral para las elecciones municipales del 28 de mayo era el momento adecuado para poner en marcha el farragoso asunto del agua en Doñana.

Y caben, al menos, dos opciones. Primera: podría tratarse de una decisión consciente, con el objetivo de conseguir la Diputación de Huelva, en manos de los socialistas desde hace cuatro décadas, tentando a tradicionales votantes del PSOE que estén afectados por el problema de los regadíos. Segunda, más simple: que el PP de Andalucía, sumido en un despiste político monumental, haya cometido un «error no forzado», para regalar al PSOE un asunto con el que golpear al PP durante la campaña. Hay una tercera opción, que sería la mezcla de ambas. No se arrienda la ganancia.