Ante la falta de instrucciones de Interior, la sanidad penitenciaria se autoorganiza

Un artículo de “Diario Enfermero" desvela la denuncia de la ANEP contra la Secretaría General y su inacción

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Los centros penitenciarios están desprotegidos ante el coronavirusRamón de la RochaEFE

La sanidad penitenciaria se autoorganiza ante la falta de instrucciones del Ministerio del Interior

Según ha publicado David Ruipérez en “Diario Enfermero”, ante la falta de instrucciones sanitarias concretas para afrontar la pandemia por parte de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio del Interior, la lucha contra el COVID-19 en las prisiones españolas se basa en la colaboración de equipos directivos y sanitarios organizados de forma autónoma en cada centro penitenciario.

La Asociación Nacional de Enfermería Penitenciaria (ANEP) se muestra muy crítica con la inacción de la Secretaría General, pero asegura que “la organización autónoma de cada centro está funcionando muy bien y se hace gala de una gran coordinación entre los equipos directivo y los profesionales sanitarios que está ayudando a minimizar el impacto del coronavirus en las prisiones españolas. Cuando la dirección es sensible a seguir las recomendaciones e ideas de los profesionales sanitarios se nota. Es una buena noticia. Además, esta experiencia se comparte con los centros que todavía no registran aún casos positivos para que puedan aplicar correctamente estos protocolos”, explica Jesús Marín, secretario de la Asociación Nacional de Enfermeros de Prisiones (ANEP).

Los últimos datos disponibles que maneja la ANEP revelan que ya han fallecido por COVID-19 una interna en Madrid y un funcionario de prisiones en Alicante. En total se han registrado 206 casos positivos -185 trabajadores y 21 internos- mientras que permanecen en observación médica o cuarentena en torno a 1.200 personas, de las que tres cuartas partes serían trabajadores y el resto internos.

Procedimiento ante un positivo

Marín explica cómo están trabajando estos días los enfermeros penitenciarios. “No hay test para confirmar los casos sospechosos, así que se comunica a las autoridades sanitarias, se llevan al interno a un hospital de referencia y allí le hacen las pruebas. Cuando resulta positivo se hace un mapeo de sus contactos en el centro penitenciario y se traslada a la Delegación del Gobierno una lista con los trabajadores e internos que pudieron contagiarse y se toman medidas para que se les hagan los test y, en el caso de los trabajadores, se quedan en su domicilio a cumplir la cuarentena siempre que no estén graves”, afirma.

Una decisión acertada que se ha adoptado, a juicio del representante de los enfermeros de prisiones, “es hacer equipos de trabajo con un número mínimo de personas para poder darse el relevo y que haya reemplazo cuando los profesionales tengan que apartarse de sus puestos para cumplir con la cuarentena”.

Los sanitarios también están en constante comunicación por grupos de mensajería instantánea para coordinar sus acciones o tener información actualizada y puntual de la evolución de la infección en los distintos centros penitenciarios.

Respecto a uno de los grandes problemas que se han vivido en los centros sanitarios para la población general -y que ha provocado unos altos índices de contagio entre enfermeras y médicos- como ha sido la falta de equipos de protección, afortunadamente la sanidad penitenciaria parece no haber sufrido en igual medida esta escasez de medios. “Sí contamos con el equipamiento necesario. Tenemos EPIs en buenas condiciones, mascarillas, guantes, gafas… Eso sí, se ha solicitado un uso racional de estos recursos y se procede a su desinfección tras cada uso cuando esto es posible”, asegura Marín.