¿Ha cambiado tu piel durante la cuarentena? Te explicamos por qué

La luz azul de los dispositivos electrónicos, el estrés y la ansiedad relacionados con la preocupación, y el uso de la calefacción, son factores que influyen en el envejecimiento de nuestra piel. Desde el centro Felicidad Carrera nos dan algunas claves para entenderlo.

Es normal que nuestra piel acuse las consecuencias del confinamiento, especialmente las derivadas del estrés y la ansiedad
Es normal que nuestra piel acuse las consecuencias del confinamiento, especialmente las derivadas del estrés y la ansiedadFelicidad Carrera (nombre del dueño)

La clave está en el exposoma cutáneo, es decir, los daños cutáneos que se acumulan y van afectando a la juventud y al aspecto de nuestra piel. Son siete: las radiaciones, la contaminación, el estrés, la temperatura, la nutrición, el tabaco, la falta de sueño y los cosméticos. Si nos centramos en el estrés, que es uno de los que más prevalencia tiene en esta época de aislamiento, podemos entender muchos de los cambios que son evidentes cuando nos miramos al espejo. “El estrés desencadena una serie de reacciones química que comienzan en el eje hipotálamo- hipófisis y que hace que secretemos sustancias sustancias que tienen como consecuencia un aumento de la síntesis de cortisol por las glándulas suprarrenales”, señala Leticia Carrera, directora del centro de belleza y estática Felicidad Carrera. “El cortisol hace que el organismo genere una respuesta rápida de defensa, y para ello redirige el flujo de sangre hacia los músculos principalmente, pero también a los pulmones para acelerar el ritmo respiratorio, al corazón para acelerar los latidos y al cerebro, y disminuye el flujo de sangre en la piel. Por tanto, al llegar menos oxígeno y nutrientes a la piel la piel aparece más deshidratada, pálida, sin luminosidad, y hace que envejezca de forma prematura, porque además el cortisol disminuye la síntesis de colágeno aumentando la flacidez y aparición de arrugas. El cortisol también aumenta la inflamación y, por tanto, aparecen bolsas bajo los ojos”, añade.

Emociones de nuestra piel

Nuestra piel también acusa la ansiedad y la tensión que estamos viviendo, mostrándose más apagada y “envejecida”. “Las alteraciones emocionales se manifiestan en la expresión del rostro, acentuando las arrugas de frente y entrecejo. Y éstas también hacen que aparezca acné, enrojecimiento, irritación, rosácea y dermatitis atópica en las pieles con más predisposición. Por último, con el estrés aumenta la prolactina en sangre, que inhibe la liberación de hormonas hipotalámicas encargadas de la síntesis de estrógenos. Los estrógenos influyen en la hidratación de la piel, su pigmentación, su manto hidrolipídico y su grosor. También intervienen en la regeneración de la dermis y promueven la síntesis de colágeno y elastina. Por tanto, una disminución en los niveles de estrógenos produce a su vez un envejecimiento prematuro de la piel con la aparición precoz de manchas, arrugas y flacidez”, explica la experta.

Tips para mejorar tu piel

Para evitar estas consecuencias, y dado que tenemos tiempo para ser más concienzudos con el cuidado de nuestra piel, los expertos recomiendan seguir una rutina facial en casa centrada en los siguientes aspectos:

  • No deberíamos saltarnos ningún paso de la rutina de belleza, pero sin duda limpieza e hidratación serían los fundamentales. Mantener la piel siempre limpia es lo más importante, y en ese sentido la doble limpieza, tan propia de las mujeres orientales es el principio de todo.
  • Conocer el tipo de piel que tenemos es imprescindible y a partir de ahí, utilizar buenos cosméticos limpiadores en casa, incluso valiéndonos de cepillos de limpieza que intensifiquen el efecto.
  • Estos días podemos probar a dejar actuar los productos en mayor cantidad y más tiempo del habitual, cubriendo el rostro con un film osmótico que ejerza un efecto oclusivo sobre la piel.
  • Durante el día aplicar siempre protector solar, aunque estemos en casa. Por las terrazas y ventanas entra mucha luz natural, e incluso la pantalla del ordenador y la luz artificial pueden provocar la aparición de manchas.