Malos tiempos para el sexo: así nos afecta el estrés, la preocupación o la incertidumbre

Nuestra sexualidad no se lleva bien con las emociones que vivimos en estos tiempos de confinamiento y crisis económica. Nos lo explica la sexóloga Sandra Isella

Tener sexo, como comer y hacer deporte, es un gran regulador emocional
Tener sexo, como comer y hacer deporte, es un gran regulador emocionalLa Razón (nombre del dueño)La Razón

Distancia física y social, mínimo contacto... ¿y qué pasa con el sexo? “Como en tantos otros aspectos de nuestra vida, estamos buscando y están surgiendo nuevas formas; no sabemos si serán temporales o si seguirán instaladas después de atravesar estas circunstancias tan peculiares”, señala Isella, directora del centro psicológico Cepsim. “Hay que entender que estamos en una situación de excepción y las salidas para sobrellevarlo serán diferentes para cada persona, en lo sexual también. Además hay que agregar que es distinto estar confinado solo o con la pareja o con padres o con hijos, o si alquilo una habitación con otras personas, o si vivo en un chalet o en un piso pequeño con más personas. Si, además, se ha perdido el trabajo o cerrado el negocio, todo ello afectará a nuestro deseo sexual y a como se exprese", añade.

Miedo al contacto físico

El miedo justificado al contacto físico con otros empeora aún más la situación. O la mejora, según se mire, ya que la incertidumbre pone en marcha nuestro sistema interno de alarma y de defensa ante un peligro, que no se ve, pero que puede estar en cualquier sitio. De este modo, podremos ser conscientes de los riesgos y prevenirlos.

”El contagio de este virus está demostrado que es muy fácil, por lo que con hablar con una persona contagiada a 1 metro de distancia, ya estamos en peligro. De este modo, si mantenemos sexo con alguien contagiado ya es probable que lo estemos mucho antes, desde que le dimos la mano”, explica la sexóloga. ”Desconocemos dentro de qué plazos se produce el contagio y, si tenemos en cuenta que tampoco sabemos, en España por ejemplo, cuánta gente está infectada y no lo sabe, esto complica más aún la situación”, señala.

Amor en tiempos de coronavirus

Pero no todo está perdido, el ser humano siempre encuentra la forma de salir de las situaciones difíciles. Ya hemos demostrado nuestra capacidad para adaptarnos a esta y otras muchas circunstancias complicadas, y en el sexo no iba a ser una excepción. “Tenemos que pensar que cuando se coarta o dificulta una vía de satisfacción afectivo sexual, siempre surgen vías alternativas donde canalizar aspectos como el autoerotismo, la seducción, el deseo, la pasión, la ternura y todo lo que puede conllevar la sexualidad para cada uno”. “Ya se comienza a hablar de “amor en tiempos de coronavirus”: gente que se enamora en estos días, o comienza a conocer a alguien, o tiene cibersexo por primera vez o de forma más frecuente. Por otro lado, el consumo de pornografía se dispara en la red y muchas personas recurren al autoerotismo en solitario, con su pareja e incluso online”, relata Isella.

Beneficios del sexo

Igual que mantenemos rutinas de entrenamiento físico, el contacto periódico con nuestras amistades o dedicamos más tiempo a la cocina buscado opciones saludables y platos diferentes, también podemos buscar la forma de que el sexo siga siendo una fuente de satisfacción emocional. “Tener sexo, como comer o hacer deporte son grandes reguladores emocionales: fisiológicamente estimulan nuestro sistema nervioso y tienen efecto excitante, vigorizador y activador, de descarga. También puede ser un momento de gran conexión e intimidad, relajante y calmante. Puede que tendamos a compensar una cosa por otra, para mantenernos en cierto equilibrio, o que simplemente aguantemos el tirón atendiendo otras prioridades personales o familiares. Cada persona puede encontrar una forma de satisfacer su deseo sexual o mantenerlo en modo pausa, como tantas otras cosas, ahora mismo”, señala la especialista, que nos da un consejo final para cuidar nuestra salud sexual: “Vivirla como podamos, de la forma que podamos y cuando podamos, en estos tiempos de pandemia, sin sentirnos obligados a nada, ni culpables por tener o no tener, hacer o no hacer, sentir o no sentir, con el único foco puesto en cuidarnos y cuidar a los demás”.