Mujeres con discapacidad, las más vulnerables a la violencia de género

Ya se conoce como “la pandemia silenciosa” o “la otra pandemia”. El aumento de casos de violencia machista se ha disparado, a nivel global, durante el confinamiento. La situación es aún más sangrante cuando se trata de mujeres o menores discapacitadas, que tienen más difícil la autodefensa y el acceso a recursos de ayuda y denuncia.

La crisis del Covid-19 se ha cebado con la población más vulnerable desde muchas perspectivas, y una de ellas ha sido la violencia de género. Mujeres atrapadas en casa con su agresor durante más de dos meses; una pesadilla que, aunque en España se ha combatido con mucha experiencia y recursos, nos recuerda que aún estamos lejos de acabar con esta lacra social. El número de llamadas al 016 ha aumentado un 60% desde que se decretó el estado de alarma, una realidad que coincide con la de otros países como Brasil, donde las agresiones han aumentado un 18% o, en Reino Unido, donde los asesinatos se han duplicado durante la pandemia.

Si, además, se trata de mujeres que sufren algún tipo de discapacidad, la situación se agrava. "El aislamiento complica, todavía más, las posibilidades de estas mujeres de pedir apoyo y asesoramiento sin correr peligro”, señala la criminóloga y jurista Ana Almécija, que ha participado en un encuentro on line organizado por la Fundación CERMI Mujeres (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad). Además, ha enumerado algunos de los factores que hacen que las mujeres con discapacidad tengan mayor riesgo de sufrir violencia: como tener más dificultades de autodefensa o afrontar trabas añadidas para acceder a recursos de ayuda y denuncia, entre otros. "Por ello, animo a que cada vez más personas conozcamos los recursos disponibles, aunque no seamos víctimas de violencia, y que sepamos las diferentes herramientas existentes para cada tipo de discapacidad, con el objetivo de poder ayudarlas”.

Por otro lado, Laura Seara, asesora legal de la Fundación, explica algunas de las formas más habituales de violencia psicológica que se producen contra mujeres con discapacidad: “son obligadas a abandonar tratamientos médicos, desposeídas de su capacidad de elegir sus alimentos, de manejar sus finanzas y hasta de usar su propio teléfono móvil, con el objetivo de que estén incomunicadas, se sientan más dependientes y no puedan pedir ayuda".

Servicios silenciosos

Ante la dificultad y el peligro para las mujeres de usar los recursos habituales para denunciar, desde el inicio del confinamiento se pusieron en marcha los denominados “servicios silenciosos”, habilitados para quienes no pueden acudir presencialmente a denunciar. Se trata de nuevos modos de comunicación tanto con las autoridades como con los servicios de asistencia social y/o con las propias asociaciones, a través de Whatsapp, Skype, Zoom, Facebook, entre otros. Para mujeres con discapacidad, la Fundación creo Sajsosex, un servicio en línea de información, asesoramiento, orientación, jurídica, social y de salud sexual y reproductiva.

Ingreso Mínimo Vital

Por otro lado, CERMI Mujeres ha reclamado al Gobierno que la regulación legal del ingreso mínimo vital no olvide a las mujeres con discapacidad, “que forman parte del núcleo duro de la exclusión socioeconómica en nuestro país”. Además, demandan que este “se vincule con la persona en situación de pobreza o exclusión social, a título individual, cuando se trate de una persona con discapacidad, y no con el hogar o con la unidad de convivencia en la que se integre, para que esta prestación promueva verdaderamente la autonomía económica y la inclusión efectiva de la propia persona”.

Las mujeres, las más perjudicadas por la pandemia

En un contexto global, la crisis del Covid-19 ha afectado de un modo desigual a mujeres y a hombres, siendo las primeras las mayores perjudicadas, ya que son las más implicadas en sectores esenciales con atención directa a personas afectadas por esta enfermedad. Además, las mujeres han realizado sus tareas sin una organización del trabajo ni una protección adecuadas para controlar los contagios, en condiciones de precariedad. Estos son los argumentos que CCOO Cataluña ha defendido en el manifiesto “Sin desigualdades y con salud”, presentado hoy con motivo del Día Internacional de Acción para la Salud de las Mujeres.