¿Cuáles son los síntomas de la falta de vitamina D?

La principal fuente de este nutriente es el sol, por lo que su obtención es difícil durante un confinamiento

La principal fuente de vitamina D para las personas es el sol. 10 o 15 minutos al aire libre unas tres veces por semana son suficientes para cubir las necesidades de nuestro cuerpo, pero con las restricciones de movilidad, el confinamiento, el aislamiento por estar en contacto con un positivo por covid o estar pasando la enfermedad dificultan mucho la obtención de este nutriente. De hecho, el déficit de vitamina D está presente en el 80% de los pacientes de Covid-19.

En circunstancias normales, el 60% de los adultos y el 80% de los ancianos tiene la vitamina D baja, según recoge el laboratorio Kern Pharma. Con el coronavirus es difícil su obtención, pero otras enfermedades y trastornos como la celiaquía, el sobrepeso, la insuficiencia renal provocan una mala absorción.

Para solucionar el déficit de vitamina D es importante llevar una dieta variada y rica en este nutriente y complementarla con suplementos. Es la gran aliada de nuestros dientes y huesos, ya que favorece la absorción de calcio y fósforo, pero también tiene un impacto positivo en nuestro sistema inmunológico, pero ¿qué síntomas indican unos niveles bajos de esta vitamina en nuesto cuerpo?

Síntomas del déficit de vitamina D

Es posible sufrir un déficit de vitamina D y no tener síntomas, según explica Kern Pharma, pero en algunas ocasiones la falta de este nutriente puede provocar cansancio y dolor muscular, en especial en la parte inferior de la espalda y en las caderas. Si aparecen estos síntomas es que los niveles de vitamina D se han mantenido bajos durante un largo periodo de tiempo. En cualquier caso, lo mejor es consultar con el médico antes de dar por hecho que hay un trastorno de este nutriente en nuestro organismo. El laboratorio farmacéutico advierte de que, aunque es muy poco frecuente, la intoxicación por vitamina D puede ser grave.

La clave para suplir la falta de esta vitamina es dieta, sol y suplementos. Los pescados grasos como el salmon, los arenques o la caballa, así como la yema de los huevos y la carne son alimentos ricos en vitamina D. Ante la falta de sol en el caso de un confinaniento, ayudarse de los suplementos puede ser una buena opción, pero hay que tener en cuenta que siempre se deben tomar bajo la supervisión de un especialista y controlar con análisis de sangre periódicos cada 3 o 6 meses.