Gran avance

Un nuevo abordaje beneficiará al 50% de los tumores de mama

Un estudio demuestra que los tumores HER2 negativos también responden a los fármacos que atacan a esta proteína, lo que revoluciona el tratamiento llegando a más pacientes y ampliando con ello sus posibilidades

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Un buen síntoma de que vamos recuperando la normalidad pre pandemia es que este año, después de dos citas virtuales, el congreso americano de Oncología ha vuelto a ser presencial. ASCO 22, que es como se le conoce (por las siglas de American Society of Clinical Oncology), no ha decepcionado volviendo a congregar a lo más granado de la medicina y la investigación en cáncer presentando los últimos avances en el área.

Y, como viene siendo habitual los últimos años, la presencia española se ha dejado notar, con participación más que destacable en algunos trabajos más relevantes de esta edición. El primero de ellos –que fue presentado en la sesión plenaria– es el estudio Destiny frente al cáncer de mama metastásico, revolucionario no sólo por los espectaculares resultados obtenidos con una nueva combinación de fármacos (trastuzumab deruxtecán), sino porque, gracias a él, la clasificación de los tumores establecida hasta ahora cambia de forma radical.

Y es que, a día de hoy, a los tumores de mama que no eran HER2 positivos se les consideraba negativos. Sin embargo, y tal y como se ha demostrado en el estudio, aunque sea en baja expresión, este tipo de cáncer también responde a medicamentos dirigidos a esa mutación. Como consecuencia de ello, se eleva el número de pacientes que pueden verse beneficiados con estos tratamientos un 30%. Ahí es nada.

Lo explica Aleix Prat, presidente del Grupo Solti de investigación, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínic, de Barcelona, y coautor del estudio, publicado simultáneamente en la revista «New England Journal of Medicine»: «El HER2 es una proteína. Cuando se encuentra muy expresada en el tumor llamamos a ese cáncer HER2-positivo y si la proteína tiene una expresión baja, HER2-negativo. Ahora bien, nos hemos dado cuenta de que hay tumores que son HER2-negativos pero tienen algo de expresión de HER2. No es cero. Son los llamados tumores HER2-bajos. El estudio demuestra que un fármaco que ataca esta proteína funciona no solo en los positivos, que representan un 20% de todos los cáncer de mama, sino también los tumores HER2-bajos, que son un 50%».

6 meses más de vida

Y no solo eso. Es que, además, los resultados obtenido en el ensayo, fase 3, son muy buenos y señalan que esta nueva combinación logra una supervivencia libre de progresión y una supervivencia global superiores y clínicamente significativas en pacientes con cáncer de mama HER2-bajo no resecable y/o metastásico. El anticuerpo conjugado, desarrollado por los laboratorios Daiichi Sankyo y AstraZeneca, mejoró la mediana de supervivencia en más de seis meses en todos los pacientes evaluados.

«El estudio demuestra que el trastuzumab deruxtecan es mucho más eficaz que la quimioterapia convencional en pacientes con cáncer de mama con niveles bajos de HER2 que ya han recibido tratamiento previo. El nuevo fármaco aumenta no solo el control de la enfermedad sino también la posibilidad de vivir», asegura Prat.

Ante estos datos, las expectativas que se abren son muchas. Y no solo para las pacientes del estudio, que ya habían recibido una mediana de tres tratamientos y estos ya no funcionaban (es decir, son un grupo de pacientes de muy mal pronóstico y donde solo se disponía de quimioterapia convencional para tratarlas, con resultados bastante pobres), sino también de cara al futuro, pues su uso en este caso es en cáncer metastásico pero, vistos los buenos resultados, se plantean aplicarlo en etapas anteriores, tal y como confirma Prat: «El objetivo ahora es ver la eficacia de este fármaco en fases más precoces de la enfermedad. Somos optimistas, pero hacen falta los estudios, que están ya en marcha».

Sarcoma de Ewing

Otro de los trabajos presentados en la sesión plenaria de ASCO fue el Reecur frente al sarcoma de Ewing, un tumor poco común que se forma en el hueso que afecta principalmente a los adolescentes y adultos jóvenes. Su tasa actual de supervivencia a cinco años de los casos refractarios primarios y recurrentes es tan solo del 15%.

«Define cuál es el mejor tratamiento a día de hoy contra este tumor», explica Isabel Echavarría, secretaria científica de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Y es que, «antes de este ensayo, no se disponía de una comparación directa de los regímenes más comúnmente disponibles para ayudar a guiar las opciones de tratamiento». De esta forma, es el primero que proporciona datos comparativos de toxicidad y supervivencia para los cuatro regímenes de quimioterapia más utilizados en los sarcomas de Ewing refractarios primarios y recurrentes.

El estudio mostró que la dosis alta de ifosfamida prolongó la mediana de supervivencia libre de eventos en 5,7 meses en comparación con los 3,7 meses de topotecán más ciclofosfamida. La mediana de supervivencia global fue de 16,8 meses para ifosfamida frente a 10,4 meses para topotecán más ciclofosfamida. Además, se observó una diferencia de supervivencia mayor para los pacientes menores de 14 años que para los mayores de esta edad.

«Los datos que muestran el impacto de la ifosfamida en la mejora de la supervivencia general de los pacientes con sarcoma de Ewing recurrente y refractario primario pueden cambiar la práctica clínica», según el autor principal Martin McCabe, profesor clínico senior de oncología pediátrica y del adolescente en la Universidad de Manchester, Reino Unido.

CART en mieloma múltiple

Por otra parte, el estudio Cartitude-1, de fase 1b/2, que evalúa el perfil de eficacia y seguridad de Carvykti (ciltacabtagén autoleucel; cilta-cel), una terapia CAR-T que incluye dos anticuerpos de dominio único frente al antígeno de maduración de células B (BCMA), ha demostrado su efectividad frente al mieloma múltiple. El estudio incluyó a pacientes con este cáncer sanguíneo en recaída o refractario, que habían recibido al menos tres líneas de tratamiento, que incluían un agente inmunomodulador (IMiD), un inhibidor del proteasoma (IP) y un anticuerpo anti-CD38 o que eran doblemente refractarios a un IMiD y a un IP y que habían recibido un IP, un IMiD y un anti-CD38 como parte de la terapia anterior.

«Estos últimos resultados refuerzan aún más el valor de cilta-cel como un nuevo y bienvenido añadido al modo en que tratamos y, en último término, prolongamos la remisión de los pacientes que han recibido tres grupos farmacológicos, en los que la necesidad de innovación sigue siendo alta –cuenta María Victoria Mateos, médico adjunto de Hematología en el Hospital de Salamanca–. Siendo mayoría los pacientes que consiguen la negatividad de la enfermedad mínima residual, y con la mediana de supervivencia libre de progresión no alcanzada, estos datos muestran que una sola perfusión puede llegar a producir respuestas profundas y duraderas en una población de pacientes altamente pretratados».