Entrevista

Cristina Henríquez de Luna: «Los grandes avances llegan al unir ciencia y tecnología»

Entrevista a Cristina Henríquez de Luna, presidenta y consejera delegada de GSK España

Cristina Henríquez
Cristina HenríquezJesús G. FeriaJesús G. Feria

Apasionada de su trabajo y férrea defensora de la necesidad de cuidar el bienestar físico y emocional de su equipo, Cristina Henríquez de Luna lleva las riendas de GSK España desde 2014. Y lo hace con rigor, pero aderezado de una cercanía que le permite lograr la implicación de una plantilla que trabaja cada día por alcanzar el desafío de adelantarse a las enfermedades.

GSK realizó en 2022 su mayor cambio corporativo. ¿Cómo ha sido la transición?

Ha sido un paso natural; en los últimos años ya habíamos diferenciado los negocios de prescripción y consumo y la escisión no ha supuesto ningún problema. Hemos fortalecido el programa de investigación y desarrollo y la ejecución comercial para convertirnos en una compañía biofarmacéutica centrada en la prevención y el tratamiento de enfermedades. Nuestra prioridad en I+D es ofrecer vacunas y medicamentos utilizando la ciencia del sistema inmunitario, la genética humana y las tecnologías avanzadas para encontrar soluciones a necesidades no cubiertas en enfermedades infecciosas, respiratorias, oncológicas, VIH y las mediadas por el sistema inmunitario. Todo ello con el compromiso de operar de manera responsable y sostenible, priorizando la innovación, que es el motor de la compañía hacia el futuro. Los excelentes resultados de 2022 son la prueba de que estamos en el camino correcto.

¿Cuáles son los objetivos de GSK ante esta nueva etapa?

Cumplir con nuestro propósito renovado: «Juntos, unimos ciencia, tecnología y talento para adelantarnos a la enfermedad» y así llegar al objetivo de dejar una huella positiva en la salud de más de 2.500 millones de personas antes de 2030. Esto implica no solo hacer frente a las enfermedades con nuestra cartera de vacunas y medicamentos, sino también mejorar su prevención. Y abordar grandes retos, como el acceso a la innovación y a la Sanidad, así como contribuir a construir un planeta más sostenible y una sociedad más saludable, diversa e inclusiva.

¿En qué patologías ve más posibilidades de mejorar?

Los mayores avances se producen allí donde unimos la ciencia con la tecnología. Combinando la genética, la genómica y el dúo Inteligencia Artificial + Machine Learning podemos conseguir desarrollar mejores medicamentos en el futuro. Actualmente más del 70% de nuestras moléculas/compuestos en investigación (cerca de 70 activos, 18 de ellos en fase III de desarrollo clínico) tienen validación genética. Para avanzar más rápido sumamos al talento de GSK colaboraciones estratégicas con otras compañías como 23andMe, LifeMine Therapeutics o Tempus.

¿Están cercando al cáncer?

En Oncohematología estamos viviendo grandes progresos. Poco a poco el cáncer se está transformando en una enfermedad crónica. Nuestras líneas de investigación se centran en la inmuno-oncología, terapia celular, epigenética del cáncer y letalidad sintética. Ya contamos con un tratamiento oral para el cáncer de ovario, un anticuerpo conjugado para el mieloma múltiple y la primera inmunoterapia para el cáncer de endometrio.

La película también ha cambiado enormemente en VIH...

El cuidado del VIH ha mejorado muchísimo desde el primer medicamento desarrollado por GSK hace más de 40 años. En la actualidad, el tratamiento antirretroviral permite el control de la replicación del virus en sangre de manera que se pueda mantener la carga viral del VIH en niveles indetectables y con menor número de dosis, lo que puede suponer una opción más cómoda para algunas personas que viven con VIH.

¿La mayor esperanza está en el sistema inmune?

La ciencia del sistema inmunitario nos está ayudando a avanzar tanto en el desarrollo de tratamientos basados en anticuerpos monoclonales y anticuerpos conjugados como en vacunas, donde se está viviendo una auténtica revolución con el uso de distintas tecnologías como adyuvantes, ARN mensajero, SAM (Self Amplifying Messenger RNA) o GMMA (Generalized Modules for Membrane Antigens). Estamos incorporando estas nuevas plataformas tecnológicas para el desarrollo de vacunas frente a patógenos prioritarios por su resistencia a los antimicrobianos (RAM). Además, tenemos grandes hitos recientes frente al virus respiratorio sincitial (VRS) por primera vez en 60 años, ya que nuestra vacuna candidata frente al VRS ha conseguido unos resultados prometedores en personas mayores en la última fase de los ensayos clínicos. También frente a la meningitis, para la que existen varias vacunas, pero llevamos tiempo investigando para desarrollar una candidata frente a los cinco serogrupos de la bacteria que provoca casi todos los casos de enfermedad meningocócica invasiva del mundo. En marzo anunciamos resultados positivos de esta vacuna candidata pentavalente y, de llegar a autorizarse, permitirá disminuir el número de inyecciones que se administran ahora.

¿Nos adelantaremos a algunas enfermedades en el futuro?

Sí. Muchas patologías tendrán un tratamiento que las cure o cronifique, o incluso vacunas para prevenirlas. Hemos visto progresos en la malaria, con el desarrollo de nuestra vacuna, la primera del mundo frente a un parásito. Se usa desde 2019 en un programa de vacunación piloto en África y ha beneficiado a más de un millón de niños.

El papel del paciente cada vez es más crucial en Sanidad...

Adelantarse a la enfermedad también implica anticiparse en el diagnóstico y en el tratamiento. Aquí tiene un papel clave el paciente, más formado sobre su salud, pero también los biomarcadores y las nuevas tecnologías. Los modelos predictivos pueden ser de gran ayuda para los sanitarios agilizando las decisiones y como detectores precoces de muchas patologías. Por eso, hemos puesto en marcha un curso de formación y aplicación de IA llevada a la práctica clínica oncohematológica. Queda mucho camino por recorrer, pero es un área al que debemos dirigir los esfuerzos como sociedad.

¿La pandemia ha concienciado sobre la necesidad de una buena profilaxis o ha sido perjudicial?

Puso a las vacunas en el centro de las conversaciones. Ha habido mucha desinformación, pero finalmente la ciencia se ha impuesto y el poso que ha dejado la Covid-19 ha sido positivo en lo relativo a la prevención de enfermedades en sentido amplio y a las vacunas en particular, que han demostrado ser muy coste-eficientes. En 2019 hubo un cambio de paradigma cuando se aprobó el calendario de vacunación a lo largo de la vida. Y se sigue avanzando… El año pasado se incluyó la vacuna del herpes zóster y la vacuna frente a la meningitis B, ambas desarrolladas por GSK. Ahora sería muy positivo aumentar la concienciación de la población adulta porque las coberturas en este rango de edad siguen siendo muy inferiores a las infantiles. Debemos construir sobre el interés y conocimiento creado por la vacunación covid e impulsar programas de información y sensibilización sobre las oportunidades de prevención.

¿La covid ayudó a que la población tenga una mejor opinión de las grandes farmacéuticas o ha sido contraproducente?

El papel del sector farmacéutico en la pandemia ha sido indiscutible. Hemos sido testigos de cómo millones de personas recibieron la primera dosis de las vacunas tan solo 12 meses después del descubrimiento del virus, cuando el desarrollo habitual suele tardar entre ocho y diez años. Es un logro histórico de colaboración, ciencia, tecnología, fabricación y logística que involucró a gobiernos, sistemas de salud, reguladores y al sector farmacéutico. Pienso que sí ha existido un reconocimiento a esta importante contribución. En 2021 la inversión en I+D de la industria farmacéutica española superó los 1.267 millones de euros (un 9,2% más que en 2020 y un récord histórico para el sector). España es uno de los países europeos con mayor potencial en este ámbito y hay que destacar el gran papel de Farmaindustria en este último año. Gracias a este esfuerzo, administración y compañías farmacéuticas a nivel mundial y nacional, así como con representantes de las patronales del sector, se reunieron a finales de 2022 con el objetivo de conocer mejor los retos del sector y establecer las bases de un Plan Estratégico para impulsar el desarrollo de la industria farmacéutica innovadora en nuestro país. Esperamos ver buenos resultados de este trabajo durante estos meses.

¿Qué importancia tiene GSK España dentro del conglomerado de la compañía?

España es muy importante para GSK. Invertimos más de 50 millones de euros de media al año en I+D+i y tenemos una amplia presencia con más de 1.700 empleados repartidos por toda la geografía y las oficinas centrales, el centro de investigación en Tres Cantos (Madrid) y nuestra fábrica en Aranda de Duero (Burgos). Contamos con todos los pasos necesarios para el desarrollo de un medicamento en nuestro país: investigación preclínica, investigación clínica, fabricación y comercialización. Pero, además, destaca por ser el segundo país con mayor volumen de investigación clínica dentro de los que opera la compañía. El año pasado llevamos a cabo 75 ensayos clínicos y estudios epidemiológicos observacionales en los que participaron 4.500 pacientes de 580 centros de nuestro país.

¿Qué habría que mejorar en la investigación de nuestro país?

En España la inversión ha ido creciendo, pero aún estamos lejos de alcanzar las cifras de países de nuestro entorno. Las empresas privadas somos las que más invertimos en I+D en este país, y el sector farmacéutico destaca, junto a la automoción, como el sector industrial que más invierte. Pero para avanzar como país, son muchos los expertos, asociaciones y Fundaciones como Cotec las que coinciden en que es necesaria una financiación basal robusta de las estructuras de I+D que proporcione un marco de estabilidad temporal e incentivos y regulación favorable mantenidos en el tiempo. Solo al consolidar una base estructural de tejido investigador se garantizará un nivel de resultados de I+D como el que corresponde a España.

¿El centro de I+D de Tres Cantos dedicado a investigar enfermedades propias de países en desarrollo es una seña de identidad de su filosofía de trabajo?

Sin duda es un gran ejemplo de ejecución de nuestro propósito. Gracias al trabajo que se lleva a cabo en este laboratorio, contamos con más de siete compuestos en desarrollo frente a la malaria, la tuberculosis y la leishmaniasis visceral. Y nuestro compromiso con la salud global continúa creciendo, con una inversión a nivel general en I+D de más de 1.100 millones de euros en los próximos 10 años.

¿Qué retos persiguen en 2023?

Nuestra prioridad sigue siendo ayudar a cuidar la salud de la población a través de dos pilares fundamentales: la puesta a disposición de los profesionales sanitarios de innovadores medicamentos y vacunas y el cuidado de la salud del planeta, porque sin un planeta sano no tendremos personas sanas. Hemos sido reconocidos como la compañía farmacéutica más sostenible del mundo y queremos seguir reforzando nuestro compromiso social, medioambiental y de gobierno (ESG).