Un paseo por Aokigahara, el bosque donde se acaba la vida

Este paraje ubicado en Japón tiene el triste título de ser el segundo lugar del mundo donde más gente se suicida, solo por detrás del puente Golden Gate

El bosque aokigahara, el "bosque de los suicidios"
El bosque aokigahara, el "bosque de los suicidios"Wikipedia

En el interior de Japón, más concretamente en la prefectura de Yamanashi y situado en la base del emblemático Monte Fuji, se localiza un bosque repleto de grandes árboles y cubierto de frondosa vegetación. Es esta posiblemente la razón por la que el lugar sea conocido localmente como el “Mar de Árboles”. Alejado del bullicio y alocado ritmo de las grandes ciudades japonesas, el lugar se mantiene bastante respetado e intacto. La basura es inexistente en una zona repleta de cavernas rocosas y frías. Apenas hay vida silvestre, y las personas que viajan hasta aquí no suelen adentrarse más allá de los primeros metros del bosque.

Sin embargo, este lugar tiene un oscuro secreto. Desde hace mil años existen poemas que hablan de este bosque como un lugar endemoniado. Razones para creer esto no les falta. Aokigahara es el segundo lugar del mundo escogido por aquellos que quieren quitarse la vida, solo por detrás del mítico puente Golden Gate, San Francisco, Estados Unidos.

Según vamos introduciéndonos en el bosque, la tranquilidad y la paz reinan. Sus anchos árboles impiden que el viento se mueva libremente en el lugar, por lo que el silencio solo se ve roto por el canto de los pájaros. Atrás queda el estacionamiento con los coches abandonados por aquellos que se internaron en el bosque y nunca regresaron. Perderse aquí es algo habitual, ya que resulta difícil orientarse sin el uso de brújulas u otros instrumentos, los cuales fallan en la zona.

No resulta extraño que los árboles aparezcan marcados con tizas de colores o, incluso, cintas para guiar de nuevo a la salida a los suicidas. En las profundidades es cuando comienzan a aparecer carteles en varios idiomas para instar a los visitantes a abandonar la idea de suicidarse. Las señales rezan frases como “piénsalo una vez más”, “no sufras solo, antes, contacta con alguien”, acompañados en todos los casos de un teléfono de asistencia psicológica. Cada día cuadrillas recorren el lugar en busca de los cuerpos de las personas que decidieron dejarlo todo. Muchos de ellos no son encontrados hasta años después debido a las complicaciones del terreno.

En total, se calcula que entre 50 y 100 personas al año van hasta este lugar para acabar con sus vidas. Desde los primeros datos ofrecidos en la década de los 50, más de 500 cadáveres han sido encontrados en Aokigahara, relacionados con el suicidio. El año 2003 fue el año récord de este trágico informe con 100 personas muertas, casi 30 más que el año anterior. En la gran mayoría de casos, estas personas recurrieron al uso de ramas para ahorcarse o al consumo de altas dosis de pastillas.

No obstante, no se conocen al 100% los datos, puesto que las autoridades japonesas decidieron dejar de publicar los datos de suicidios en el bosque para tratar de alejar el tema con el bosque.

una cuerda, una muestra de que alguien tuvo la idea o se suicidó allí
una cuerda, una muestra de que alguien tuvo la idea o se suicidó allíYoutube

Los motivos de su negra historia

Históricamente Japón es uno de los países con la tasa de suicidios más alta. Para el año 2015, hubo 1,5 suicidios por cada 100.000 habitantes, lo que lo situó entre los cinco países con más casos. Hay muchos intentos de explicar porqué este lugar se ha convertido en una meca del suicidio.

El origen se podría remontar al siglo XIX, cuando era habitual abandonar en el bosque a ancianos y niños de familias pobres ante las habituales epidemias y hambrunas que asolaban el país. Además, Aokigahara se asocia a demonios de la mitología japonesa, que relacionan con una maldición del lugar.

Hay dos obras japonesas que muestran el bosque como un lugar perfecto para el suicidio. Uno de ellos es un cuento “El negro mar de árboles” que narra la historia de dos enamorados que acuden hasta el lugar para suicidarse. El segundo, “Manual completo de suicidio”, describe el arbolado bosque como el lugar ideal para poner fin a la vida, incluso alabando el ahorcamiento.

Tampoco hay que olvidar que en la cultura japonesa, a diferencia de la cristiana o musulmana, el suicido no es un hecho cobarde ni es pecado, todo lo contrario. Ya en la época de los samuráis, éstos se infligían heridas en señal de honor. Tampoco se puede olvidar los famosos “kamikazes” que hicieron su aparición en la Segunda Guerra Mundial.