¿No basta un millón de contagios para sellar un acuerdo?

“Ahora sabemos cada vez mas de este SARS-CoV-2, pero la verdad es que seguimos siendo incapaces de parar su contagio”, apunta el catedrático de Educación para la Salud de la Universidad Complutense de Madrid

GRAFCAV107. PAMPLONA, 19/10/2020.- Una enfermera realiza una PCR en Refena, lugar habilitado desde el principio de la pandemia para la realización de las pruebas en el día en el que Navarra ha registrado en las últimas horas 467 nuevos casos positivos de covid-19, según los datos provisionales facilitados por el Gobierno Foral. EFE/ Jesús Diges
GRAFCAV107. PAMPLONA, 19/10/2020.- Una enfermera realiza una PCR en Refena, lugar habilitado desde el principio de la pandemia para la realización de las pruebas en el día en el que Navarra ha registrado en las últimas horas 467 nuevos casos positivos de covid-19, según los datos provisionales facilitados por el Gobierno Foral. EFE/ Jesús DigesJesús DigesEFE

¿No son suficientes un millón de casos para que podamos llegar a un acuerdo? Pues a tenor del espectáculo que nos ofrecen diariamente nuestros políticos, parece que no, que no son capaces de llegar a un acuerdo, ni siquiera de mínimos, algo que desde luego no debemos seguir aceptando. En lo que sí estamos de acuerdo en todo el mundo, ciudadanos, gobernantes y especialistas, es en que nunca pensamos que la situación de febrero se iba a convertir en esta triste y cruel Pandemia, solo 7 meses después, que pudieran morir más de 50.000 personas en España, aunque el Gobierno siga insistiendo que oficialmente son 34.210 a fecha de hoy, ni que llegáramos al millón de casos diagnosticados y una transmisión comunitaria descontrolada, sobre todo si recordamos las palabras de Fernando Simón en aquella famosa rueda de prensa del 31 de enero: «España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso diagnosticado; esperemos que no haya transmisión local y en ese caso sería muy limitada y muy controlada».

Lo más sencillo, populista y mediático es ser «capitán a posteriori», como muchos de los que siguen manifestando en los medios de comunicación, en el Parlamento y en las diferentes Asambleas, eso de «ya lo dije», «tendríamos que haber hecho», «¿por que no se hizo esto o lo otro?»... En aquellos primeros momentos, todos estábamos muy perdidos, fundamentalmente porque no sabíamos absolutamente nada de este virus SARS-CoV-2; todos creímos que se iba a comportar como su antecesor, el SRAS-CoV-1 y que solo serían contagiosos los enfermos, por lo que muchos defendimos el uso de la mascarillasolo para que no contagiaran al resto de las personas, y que además se autorregularía y desaparecería sin tantas muertes en todo el mundo.¡Y nos equivocamos, y mucho!

Ahora sabemos cada vez mas de este SARS-CoV-2, pero la verdad es que seguimos siendo incapaces de parar su contagio y, lo peor, es que no somos capaces de llegar a un acuerdo, ni el número de fallecimientos, tantas personas que murieron sin que debieran haber fallecido, ni en el número de casos, ni en la forma de hacer los cribados, y ni siquiera en los indicadores epidemiológicos y de salud pública, que son los que deberían marcar el «cuaderno de bitácora y el norte» de nuestros políticos. Decretan un estado de alarma y diversos confinamientos, o incluso un «toque de queda», como ya nos han adelantado, pero no aprovechan ese tiempo para la reflexión y la autocrítica, y tomar las medidas necesarias para que cuando se acaben las restricciones, podamos estar más seguros, con más profesionales sanitarios en la atención primaria y en la salud pública, y con los recursos materiales necesarios, para poder controlar la excesiva transmisión comunitaria que hoy está totalmente descontrolada en España. No se puede seguir criminalizando a la sociedad en general, porque una gran mayoría cumplimos con las normas de prevención; es cierto que todavía hay muchos que no las respetan, pero en ese caso deben ser sancionados de forma ejemplar, y evitar medidas que perjudiquen a todos. No pueden seguir «pagando justos por pecadores», como está ocurriendo con nuestra hostelería, con el ocio nocturno y con nuestro turismo que aporta más del 14.6% del PIB y casi 3 millones de empleos; nuestra economía también necesita de un tratamiento urgente porque ya está en verdadero estado de shock. Necesitamos con urgencia que nuestros políticos lleguen a un «acuerdo de mínimos»: a un verdadero «pacto de estado por la sanidad en esta pandemia», con un mando centralizado en el Gobierno, pero coordinado con todas las comunidades autónomas y con un verdadero y único Consejo Asesor Nacional de la Covid-19, formado por los mejores especialistas en clínica, epidemiología y salud pública, que deberían ser los que día a día evaluaran la situación y marcaran a los políticos el rumbo a seguir, pero con total libertad e independencia. Y si además fueran capaces de aprobar en el Parlamento que el Consejo Interterritorial, fuera un órgano totalmente vinculante, todos saldríamos ganando ahora y en el futuro.