Rebelión autonómica contra el Gobierno por el veto a AstraZeneca

Madrid, Murcia, Andalucía y Castilla y León aconsejan completar la pauta con el mismo suero de Oxford y piden a los menores de 60 que firmen un consentimiento también si optan por Pfizer

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Después de un mes con el asunto en «stand by», el Ministerio de Sanidad concluyó que las personas menores de 60 con la primera dosis de AstraZeneca completarán la inmunización con Pfizer.

La decisión, en contra de las recomendaciones de los organismos reguladores sanitarios, no obtuvo el respaldo de todas las comunidades. De hecho, siete votaron en contra. Por eso, Sanidad, en otra vuelta de tuerca, pidió al Comité de Bioética que redactara un consentimiento para aquellos ciudadanos que quisieran recibir la segunda dosis de la misma vacuna de Oxford.

De esta manera, aquellos que no quieran mezclar sueros deben firmar un documento en el que manifiestan su rechazo a la vacuna de Pfizer y, también, estar al corriente de los riesgos de trombosis asociados a AstraZeneca. Pero, en la práctica, cada comunidad está actuando por su cuenta y con sus propios protocolos.

Andalucía, que ya ha empezado a administrar las segundas dosis a los menores de 60, directamente no exige de manera obligatoria la firma del consentimiento informado. En esta región, no obstante, se ofrece el formulario para ambos preparados, no solo AstraZeneca como determinó Sanidad. Pero si la persona quiere recibir la vacuna, cualquiera de las dos, y se niega a firmar nada, igualmente se le administrará. Eso sí, dejando constancia de ello y de su elección en el sistema informático del Servicio Andaluz de Salud. El presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, defendió que no se está contraviniendo las órdenes del ministerio, sino que, simplemente, se está aplicando «el sentido común». Aclaró que el gobierno regional tiene «la obligación sanitaria» de administrar vacunas independientemente de que haya por medio o no una autorización. En todo caso, Moreno reconoció que casi todos están firmando el consentimiento y que, por cierto, la mayoría elige AstraZeneca.

En Murcia también está ganando por goleada la opción de terminar la inmunización con el mismo suero de Oxford. Y, como en Andalucía, se ofrecen autorizaciones para ambos sueros, aunque en esta comunidad sí que es obligatorio dejar constancia por escrito de la decisión.

Murcia fue una de las comunidades –junto con Madrid, Galicia y Castilla y León– que forzaron la posibilidad de elección al no estar de acuerdo con la pauta de vacunación combinada. La consejera de salud castellanoleonesa, Verónica Casado, volvió ayer a insisitir en esta idea. En Castilla y León también han diseñado autorizaciones para la vacunación tanto con AstraZeneca como con Pfizer, ya que, según dijo la consejera, «no hay estudios a largo plazo suficientes en cuanto a efectos secundarios y no está recomendado por la Agencia Europea del Medicamento».

La Comunidad de Madrid, por su parte, está esperando a que Sanidad publique este nuevo protocolo para empezar a citar a los 140.000 menores de 60 años que están pendientes de recibir la segunda dosis. El consejero de Salud, Enrique Ruiz Escudero, recomienda a los ciudadanos que opten por completar su inmunización con AstraZeneca, tal y como dictaminan tanto la Agencia Europea del Medicamento (EMA) como la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por eso, considera que solo deberían firmar el consentimiento informado las personas que pidan cambiar a Pfizer, al revés de lo que plantea el Comité de Bioética.«Lo que decimos es lo que recoge la ficha técnica de la Agencia Europea del Medicamento, el sentido y la ciencia, y es que la segunda dosis sea con la misma vacuna y que haya que pedir consentimiento cuando uno pide una vacunación heteróloga, que es con vacuna distinta», afirmó Escudero, quien insistió en que es «lo lógico» y están trabajando para darle cobertura.

Falta de suministro

En el País Vasco no se pone el acento tanto en las polémicas autorizaciones, sino en la falta de suministro de viales de AstraZeneca. En esta autonomía tan solo hay actualmente un stock de 29.400 dosis de AstraZeneca. Con él se debe continuar vacunando a la población de entre 60 y 69 años y a los menores de 60. Por eso, los que rechacen Pfizer, pasan directamente a una lista de espera. La consejería de Salud se compromete a facilitar a la mayor brevedad los segundos pinchazos, pero recuerda que está condicionado al suministro del laboratorio. Por eso, no garantizan que se pueda respetar el intervalo máximo recomendado de 12 semanas.

La situación con estas comunidades es tan tirante que ayer Carolina Darias no quiso echar más leña al fuego. En rueda de prensa evitó reprender a aquellas que están actuando por su cuenta con los consentimientos informados. Tan solo, recordó que la decisión de las segundas dosis cuenta con el aval del Consejo Interterritorial y del Comité de Bioética. «El Consejo Interterritorial aprobó que a segunda dosis debía ser con Pfizer y así lo refrendó el Comité de Bioética, porque la estrategia de vacunación no solo está cimentada en una base técnica, sino también en robustos principios éticos». «La propuesta de consentimiento informado se adoptó en un acuerdo y lo deseable es que todas las comunidades lo cumplieran, entre todos debemos contribuir a generar confianza en la población», insistió la ministra.

Carolina Darias tampoco teme que España se quede sin stock de AstraZeneca. Debe tenerse en cuenta que no solo la mayoría de los trabajadores esenciales pendientes de recibir la segunda dosis están optando por repetir el suero. Además, queda por completar con estos sueros la inmunización del grupo etario de 60 a 69: solo el 11,7% ha recibido la segunda dosis.

«El próximo lunes llegarán 1,3 millones de dosis de AstraZeneca, que se suman al millón de inyectables que están en la nevera. En un principio no tendría que haber problema de abastecimiento, aunque habrá que ver qué cantidad de personas escogen esta vacuna como segunda dosis, hay que estar expectantes», apuntó Carolina Darias.