El incendio de Sierra Bermeja, peor que el de Navalacruz

El fuego que ha arrasado cerca de 10.000 hectáreas en Málaga ya está controlado, pero continúa la investigación de los focos

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Se han quemado la mitad de hectáreas pero, aún así, el incendio de Sierra Bermeja ha sido mucho peor que el de Navalacruz (Ávila). Las llamas que arrasaron el pasado mes de agosto la localidad abulense quemaron 22.000 hectáreas, según datos del Ministerio de Transición Ecológica (Miteco), pero el incendio de Málaga, además de provocar una víctima mortal, ha sido el primero catalogado en la península Ibérica como «de sexta generación»: un tipo de siniestro más peligroso que los incendios corrientes, entre otras cosas debido a la aparición de pirocúmulos o nubes de humo que se condensan sobre el fuego al ascender el aire caliente con vapor de agua y cenizas y, si llegan a desplomarse, el efecto es «como si lloviera fuego». Según el jefe de la Unidad de Defensa contra Incendios Forestales de Murcia (UDIF), Manuel Páez, tendemos a comparar incendios por superficie calcinada y no siempre es correcto. Lo explica con un ejemplo: un fuego puede arrasar una superficie extensa de pastos, pero estos se regeneran al año siguiente y su pérdida no es tan transcendental para la biodiversidad como la que puede provocar otro pequeño en una reserva con especies amenazadas.

En el caso de Sierra Bermeja, su radio de acción se ha concentrado en una zona rica en biodiversidad donde ha aniquilado «una cantidad importante» de pinsapos, una «pérdida muy grande» de una singularidad botánica incluida en el Libro Rojo de la Flora Andaluza, además de afectar a especies de fauna como el águila perdicera, el águila imperial ibérica o el quebrantahuesos, como ha confirmado la organización ecologista SEO BirdLife.

Y, aunque ha costado la vida de un bombero, la evacuación de más de 2.000 vecinos de seis municipios diferentes y el trabajo incansable de 900 profesionales (entre ellos 250 de la UME y voluntarios desde Madrid), parece que ya lo tienen bajo control. Así lo explicó ayer el director del COR del Infoca, Juan Sánchez, que especificó que las hectáreas calcinadas ascendían ayer a 9.670 y que ahora faltan «unas dos o tres semanas de trabajo, ya que hay puntos calientes». «Será un trabajo duro pero llevadero, no lo que hemos sufrido esta semana», advirtiendo también de que «las tareas de liquidación van a ser largas». El profesional compareció ayer junto a la consejera de Agricultura, Pesca, Ganadería y Desarrollo Sostenible, Carmen Crespo, que apuntó que «hoy (por ayer) culmina una de las semanas más duras de trabajo del operativo Infoca y una de las más tristes». «Dije hace poco que lo que teníamos que hacer era apagar el incendio y, después de apagar el incendio, lo que teníamos que hacer era llorar a nuestro compañero», recordó, añadiendo que «cuando un bombero o cualquier servidor muere en acto de servicio es un motivo de orgullo para todos, y una pena terrible».

Incendio FOTO: Antonio Cruz

Zona catastrófica

Mientras Seprona y Bomberos Forestales investigan las causas que originaron el incendio desde dos focos diferentes, Málaga espera que el Gobierno central declare zona catastrófica. El Ayuntamiento de Estepona ya dijo ayer que iba a pedir a la Junta de Andalucía que solicite al Gobierno central la aprobación de la declaración de zona catastrófica en Sierra Bermeja. El primer edil municipal, José María García Urbano, reiteró que «se van a destinar todos los esfuerzos municipales» para la recuperación de este importante entorno natural pero considera esencial ahora la colaboración de otras administraciones.

El presidente de la Junta, Juanma Moreno, explicó, por su parte, que propondrá endurecer las penas ligadas a incendios forestales para que los responsables de semejante tragedia paguen por el daño causado.

Mientras los investigadores están en ello, los bomberos seguirán las próximas semanas refrescando el terreno. Lo que queda ahora, según el director del COR, «será un trabajo duro pero llevadero, no lo que hemos sufrido esta semana», señaló el director del COR, que ha informado de que hasta que un incendio se controla lo que hay es un plan de extinción y una vez que se produce el control, lo que se pone en marcha es un plan de liquidación.

La principal diferencia entre uno y otro radica en que «el perímetro ya no avanza y no hay un riesgo real de que evolucione pero si lo dejamos al final sí que lo podría haber», zanjó.