Así fue la huida del asesino de Mónica: un vuelo a Madrid y el hostal donde dio su DNI

Llegó al aeropuerto de A Coruña a última hora de la tarde del miércoles cuando nadie había descubierto aún el cadáver de la mujer

Fue una las primeras sospechas que tuvieron los investigadores: que hubiera cogido un avión hacia Canarias, donde tantos años estuvo viviendo y donde ya había maltratado a dos mujeres. José G., el presunto asesino de Mónica Marcos, la panadera del barrio coruñés de O Birloque, se fue directo al aeropuerto de A Coruña tras acabar con la vida de su recién estrenada pareja. Allí le captaron las cámaras de seguridad del aeródromo, así como a su llegada a Madrid cuando se bajó del avión. Quién iba a saber que aquel corpulento hombre acababa de matar a su novia. Sin embargo, en la capital se le pierde la pista. El presunto homicida cometió el crimen la tarde del miércoles en la casa que ambos compartían. Tras dejar a Mónica en medio de un gran charco de sangre se fue del piso y tomó el avión a Madrid a última hora de la tarde. No fue hasta la 1:30 horas de la noche cuando el hijo de la víctima llega a casa y se encuentra con el cadáver de su madre en el suelo en mitad de un gran charco de sangre. Hasta entonces, nadie buscaba a José y pudo deambular libremente por donde quiso.

La Policía investiga ahora dónde pernoctaría la noche del miércoles al jueves. Después, habría estado bebiendo todo el jueves porque llegó ebrio al hotel situado en la calle Sagasta, 22 a última hora de la tarde del jueves. O iba demasiado borracho para pensar o no reparó en que al dar su DNI para registrarse en el hotel iban a saltar todas las alarmas: saltó su nombre en las bases de datos porque ya figuraba en busca y captura. En apenas 20 minutos ya estaban allí una veintena de agentes de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid, que practicó la detención del tipo. La investigación la llevan sus homólogos de Coruña, que ya han recibido en Galicia al presunto asesino aunque aún no le han tomado declaración. José solo llevaba dos meses de relación con Mónica, de 52 años, que se convirtió en la mujer número 35 asesinada en 2021 por la violencia machista.