¿Es más nutritiva la fruta congelada que la fresca?

Muchas familias optan por esta opción al conseguir una mayor durabilidad con el proceso de congelado

Cultivo de frambuesas de El Royo (Soria)
Cultivo de frambuesas de El Royo (Soria) FOTO: Ical

Los beneficios del consumo de fruto de forma habitual es un hecho que prácticamente nadie discute en la actualidad. Algunas campañas, además, como la de “5 al día”, han remarcado en los últimos años la necesidad de ingerir una cantidad considerable de este tipo de alimentos debido a sus grandes ventajas para la salud.

Gran fuente de vitaminas, fibra o nutrientes esenciales, las frutas se han convertido en un símbolo de ejemplo en las dietas saludables. En el caso de la mediterránea, por ejemplo, su presencia es muy habitual y favorece la gran riqueza que este tipo de dieta contiene.

Los expertos, aun así, han destacado en los últimos años que el consumo ha descendido, especialmente en los niños lo que podría ser uno de los factores que ha favorecido el crecimiento de la obesidad. Esta ha incrementado por varios factores entre los que destaca la vida más sedentaria o el consumo de productos ultraprocesados.

Todo ello ha llevado en estos años a intentar mostrar, aún más, los beneficios de estos alimentos por parte de los profesionales para dar un empujón al consumo. En el último año con datos, en 2020, el 67% de los mayores 15 años en España declaró consumir fruta de forma diaria. Las mujeres, además, consumen más que los hombres, con un 8% de diferencia.

Nuestro país, eso sí, suele estar en lo alto de las listas comparativas entre los países europeos en cuanto a consumo se refiere, algo que nutricionistas valoran positivamente. Ante este gran consumo en los últimos años han aparecido varias tipologías distintas para comer fruta lo que nos lleva a hacernos la pregunta de que tipo es más nutritivo.

¿Congelada o fresca?

Esta duda surgió cuando muchas cadenas de comida empezaron a vender productos congelados. La fruta no fue una excepción y aunque al principio muchos fueron reticentes a esta variedad en los últimos años su consumo ha ido en aumento. La duda como forma general era si la variedad congelada perdía nutrientes durante su proceso.

Un gran ejemplo es el de los arándanos. Su consumo como el de las frambuesas ha aumentado exponencialmente y su venta congelada ha sido una de las más solicitadas. Utilizadas en batidos o como acompañante, estas dos frutas se encuentran actualmente dentro de los rankings de más utilizados por sus grandes cualidades nutricionales.

Los frutos rojos cuentan con una gran cantidad de antioxidantes como las anotocianinas. Estas, como nos recuerda el nutricionista Ismael Galancho en una de sus publicaciones de Instagram, pueden ayudar a prevenir enfermedades como el cáncer o las neurodegenerativas.

Para saber si estas se pierden en el año 2004 un estudio del investigador Lohachoompol demostró que los arándanos no mostraban ninguna disminución de este nutriente cuando eran congelados tras su recolección. Además, la investigación recogía que estos tienen la misma calidad que los frescos.

Pero no es la única evidencia científica al respecto. Otro estudio del año 2013 analizó la sustancia anteriormente descrita en arándanos tras uno, tres y cinco meses congelados y en ellos tampoco encontraron disminución de estas.

En cuanto a su capacidad nutritiva, incluso, el proceso de congelación en algunos casos conseguía aumentar la concentración de algunas sustancias. Esto último hacía indicar que gracias a la estructura de algunas frutas, estas podrían favorecer a ser más nutritivas que cuando se consumen frescas.