Opinión

No es la regla

Leo opiniones diferentes sobre el asunto de la baja a mujeres por reglas con dolor severo y algunas me hacen dudar; voy a recurrir a la experiencia, que finalmente es la madre de la ciencia, para dar la mía. Verán yo comencé mi vida laboral en un servicio de ginecología. Estuve nueve años prestando mis servicios en ese hospital público. Mientras trabajaba allí ya sufría reglas muy dolorosas e, incluso, me abrieron el vientre para ver de qué se trataba. El diagnostico no fue claro y me aconsejaron quedarme embarazada. Años después, cuando ya sí podía quedarme y no lo lograba, comencé con los tratamientos de fertilidad: estimulación ovárica a lo bestia y hasta tres inseminaciones artificiales que no prosperaron. Es lógico, yo padecía endometriosis, pero en aquel entonces no se conocía bien esta enfermedad y muchos de los médicos a los que visité llegaron a insinuar que yo padecía histeria. Nunca se han conocido a fondo las enfermedades propias de la mujer, nunca se ha investigado a fondo todo aquello que tuviera que ver exclusivamente con nuestro cuerpo, con nuestras diferencias, con nuestra idiosincrasia. En aquella Maternidad donde trabajé, solo había dos ginecólogas residentes. Y hablo de hace apenas cuarenta años. Me marcó profundamente el trato nefasto que se daba a las mujeres; tanto como aquel dolor que me despertaba de noche, me hacía vomitar, me descomponía, y que no había analgésico que aliviara. Aun así, nunca me dieron una baja ni un diagnóstico acertado hasta que tuve cuarenta y dos años. No, no era la regla la que me dolía, pero sí que era una parte del cuerpo solo de mujer que tantos desconocían. Porque no somos iguales ni en cuerpo, ni en hormonas ni en sustancias, pero en una sociedad patriarcal todo se perpetra bajo la mirada y el sentir masculino. Así que apoyo que esta realidad salga a la luz, que los ignorantes sepan lo que nos ocurre. Que se respete esa maravillosa factoría de humanos que llevamos adentro.