El curioso origen del agujero de los donuts

En sus inicios, este delicioso alimento no tenía la forma que conocemos, eran más parecidos a un buñuelo. No obstante, a mediados de 1800 se agregó el distintivo agujero al centro del buñuelo para crear la forma con la que estamos familiarizados hoy en día

Mujer sosteniendo un donut
Mujer sosteniendo un donut FOTO: La Razón (Custom Credit)

La historia de esta delicia culinaria se remonta varios siglos atrás, mucho antes del descubrimiento del Nuevo Mundo. Ya en la antigua Roma y Grecia, los cocineros freían tiras de masa de hojaldre y las cubrían con miel o salsa de pescado. En la época medieval, los cocineros árabes comenzaron a freír pequeñas porciones de masa de levadura sin azúcar, empapando las gotas fritas en almíbar azucarado para endulzarlas. Estos buñuelos árabes se extendieron por el norte de Europa en el siglo XV y se hicieron muy populares en Inglaterra, Alemania y los Países Bajos. En la Alemania del siglo XV, donde el azúcar era difícil de conseguir, a menudo se cocinaban salados con rellenos como carne o champiñones y fueron los peregrinos y los colonos holandeses los que llevaron los donuts a América.

En sus inicios, estos donuts no tenían la forma que conocemos, eran más parecidos a un buñuelo. No obstante, a mediados de 1800 se agregó el distintivo agujero al centro del buñuelo para crear la forma con la que estamos familiarizados hoy en día. Este invento surgió por necesidad, ya que en cierto momento se agregaron yemas de huevo a la masa cuando se descubrió que esto producía un producto final más rico y firme. El problema era que los buñuelos a menudo terminaban crudos en el centro después de freírlos, el exterior se cocinaba antes que la parte interna de la rosquilla. La adición de un agujero en el centro eliminó ese problema y su invención se atribuye al Capitán Hanson Gregory, un marinero holandés.

El origen

Un donut mordisqueado
Un donut mordisqueado FOTO: La Razón (Custom Credit)

Hay muchas variaciones en esta historia, así que no se sabe qué sucedió realmente, aunque esta es la más aceptada:

El 22 de junio de 1847, el barco del capitán Gregory se enfrentó a una tormenta repentina mientras disfrutaba de los deliciosos buñuelos. No obstante, por culpa de la tormenta, tuvo que interrumpir su almuerzo, por lo que empaló la rosquilla en uno de los radios del timón para tener las manos libres y hacerse con el control del navío. El radio abrió un agujero en el centro crudo de la rosquilla, algo que al Capitán Gregory le encantó y siguió repitiendo desde entonces. Así nació supuestamente el agujero de la rosquilla. Aunque probablemente no sea del todo cierto, no cabe duda de que es una historia divertida.

El Capitán Gregory “era audaz, valiente y brillante”, dijo entusiasmada Pat Miller, quien oyó hablar por primera vez del innovador culinario durante un recorrido en barco por el puerto de Boston. Hizo una crónica de la vida aventurera de Gregory (1832-1921) en su libro para niños, publicado en 2016, “The Hole Story of the Doughnut”.

Pero la contribución de Gregory a la cultura culinaria no ha sido reconocida, excepto por el epitafio sobre su humilde lápida en un pequeño y aislado cementerio de marineros en Quincy, Massachusetts, con vistas al puerto de Boston, donde vivió sus últimos años. Dice simplemente: “Capitán Hanson Gregory. Reconocido por la Asociación Nacional de Panaderos como el inventor de la rosquilla”.