Salud

Los graves riesgos para la salud de tomar vitamina D en exceso

Este nutriente es necesario para el organismo y muy beneficioso para la salud, pero consumir demasiado puede provocar hipercalcemia y daño renal

Vitamina D
Vitamina D FOTO: Dreamstime Dreamstime

Más de la mitad de la población española tiene carencia de vitamina D, un déficit que se acentúa especialmente en las personas mayores de 65 años.

Por todos es sabido que esta vitamina, que se sintetiza en el organismo humano por la acción de los rayos ultravioletas del sol, contribuye a la salud ósea y que una deficiencia severa, puede causar osteoporosis en los adultos.

Además, varias investigaciones han demostrado de que su carencia puede asociarse a la aparición de un mayor número de síntomas depresivos y de ansiedad, e incluso se ha relacionado con enfermedades mentales como el trastorno bipolar, la esquizofrenia o el autismo.

La vitamina D cumple un papel esencial en el organismo, pero al igual que el déficit, su exceso también puede dañino.

Los médicos advierten de que los suplementos de esta vitamina, considerados inofensivos, tomados en grandes cantidades, pueden perjudicar gravemente nuestra salud.

Síntomas de una “sobredosis” de vitamina D

La toxicidad de la vitamina D, también llamada hipervitaminosis D es una afección poco frecuente pero potencialmente grave que se produce cuando se tienen cantidades excesivas de vitamina D en el cuerpo.

Los síntomas de esta sobredosis son numerosos y están causados principalmente por el exceso de calcio en la sangre.

Estos pueden incluir somnolencia, confusión, apatía, psicosis, depresión, estupor, coma, anorexia, dolor abdominal, vómitos, estreñimiento, úlceras pépticas, pancreatitis, hipertensión arterial, ritmo cardíaco anormal y anomalías renales, incluida la insuficiencia renal.

Los Institutos Nacionales de Salud de EE UU (NIH) advierten de que “las concentraciones demasiado elevadas en la sangre (superiores a 150 ng/mL) pueden causar insuficiencia real, arritmia y hasta la muerte”.

Suplementos de vitamina D

Un estudio publicado recientemente en la revista BMJ Case Reports’ documentó el caso de un hombre británico que tuvo que ser hospitalizado por la excesiva ingesta de esta vitamina.

El varón, de 54 años, fue remitido al hospital por su médico tras quejarse de vómitos recurrentes, náuseas, dolor abdominal, calambres en las piernas, tinnitus (pitidos en el oído), sequedad de boca, aumento de la sed, diarrea y pérdida de peso (12,7 kg).

Los síntomas, que duraron tres meses, empezaron aproximadamente un mes después de que adoptase un régimen intensivo de suplementos vitamínicos por consejo de un nutricionista.

Una vez que desarrolló los síntomas, dejó de tomar los suplementos, pero los efectos no desaparecieron. Los resultados de los análisis de sangre revelaron que su nivel de vitamina D era 7 veces superior al recomendado y niveles muy altos de calcio. También indicaron que sus riñones no funcionaban correctamente.

El hombre, que estuvo hospitalizado durante ocho días, recibió tratamiento farmacológico para reducir los niveles de calcio en la sangre. Dos meses después del alta hospitalaria, habían vuelto a la normalidad, pero su nivel de vitamina D seguía siendo muy alto.

Los autores del estudio advirtieron de que “el uso de suplementos dietéticos es muy popular, y la gente puede no darse cuenta de que es posible tener una sobredosis de vitamina D, o de las posibles consecuencias de hacerlo”.

“Este caso pone de manifiesto la posible toxicidad de unos suplementos que se consideran en gran medida seguros hasta que se toman en cantidades o combinaciones inseguras”, añadieron.

Según la Autoridad Europea Alimentaria (EFSA) una adecuada ingesta de vitamina D ronda los 15 mcg o 600 UI para personas adultas sanas.

Los requerimientos de esta vitamina pueden ser superiores en adultos mayores de 71 años así como también, ante determinadas patologías.

Alimentos que contienen vitamina D

- Los aceites de hígado de pescado.

- Los pescados azules y grasos, como el salmón, el atún, las sardinas o la caballa.

- El marisco, con las ostras a la cabeza. También, las gambas, los langostinos, las almejas...

- El hígado de ternera y conejo.

- En los huevos, esta sustancia está concentrada en la yema.

- La leche entera, los yogures enteros, el queso y la mantequilla.

- Hongos y setas.