Rusia

El misterio del meteorito que cayó en Rusia

Se cumplen dos años de la caída de un asteroide sobre la localidad rusa de Chelyabinsk --que hirió a más de 1.200 personas-- mientras científicos de todo el mundo siguen tratando de encontrar su origen. Los astrónomos pensaban que el fragmento de roca caído en la Tierra era parte de un asteroide más grande que pasó a unos 2 kilómetros de la Tierra en esas fechas, llamado '1999 NC43'. Pero con el avance de las investigaciones, basadas en el estudio de la órbita del asteroide y su composición, se ha determinado que ambos cuerpos tienen similitudes, pero no son iguales.

"Estos dos organismos comparten órbitas similares alrededor del Sol, y los estudios iniciales sugirieron incluso composiciones parecidas. Sin embargo, al observar los restos del meteorito Chelyabinsk recuperados después del evento, se ha determinado que se trata de un tipo común de meteorito llamado condritas LL, al que no pertenece '1999 NC43'", ha explicado uno de los autores de este trabajo, Vishnu Reddy.

Con estos resultados, Reddy y su equipo, que han publicado los datos en 'Icarus', han demostrado que no es fácil hacer predicciones sobre estos cuerpos. Según han explicado, la mayoría de los asteroides son tan pequeños y sus órbitas tan "caóticas"que es difícil establecer un vínculo firme entre dos de ellos.

La explosión del meteorito de Rusia ha generado un gran interés en la búsqueda de asteroides potencialmente peligrosos, lo que provocó la creación de un nuevo centro de alerta de asteroides en la Agencia Espacial Europea (ESA), entre otras iniciativas.

En un comunicado esta semana, la Fundación B612, una organización sin fines de lucro que busca reducir la amenaza de los asteroides, instó a todas las agencias del mundo a intensificar su búsqueda de rocas espaciales peligrosas. El grupo planea sumarse a ese esfuerzo con el telescopio de caza de asteroides Sentinel, que esperan lanzar al espacio en el 2018.

"El asunto es que los impactos de asteroides se pueden prevenir mediante la tecnología que existe actualmente", ha precisado el fundador de B612 y ex astronauta del transbordador espacial, Ed Lu, en declaraciones a 'Space.com'.

"Y a diferencia de otros eventos potencialmente catastróficos a escala global, la solución es casi puramente de carácter técnico, y con un coste relativamente pequeño y conocido", ha concluido Lu.