El arsenal de fármacos de la OMS

Los tratamientos que recibe la enfermera se encuentran dentro del arsenal aprobado por la OMS para afrontar los casos de epidemia (ocho en total, más dos vacunas). Muchas son moléculas experimentales, como advierten muchos investigadores, no han tenido la oportunidad de probarlas en enfermos reales, puesto que se requieren las condiciones de una epidemia para poder tener enfermos reales que no sean meros modelos de laboratorios. En España, fuentes del Ministerio de Sanidad aseguran que los tratamientos a los que tendrán acceso los pacientes contagiados se hallan en la lista de la OMS, y que estarán a disposición según se necesiten, ya que también cuentan con el visto bueno para su uso compasivo por la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, el antiviral que recibió el paciente de Dallas (EE UU), brincidofovir, no está en la lista de la OMS, aunque sí recibió el visto bueno de la FDA (Agencia del Medicamento de Estados Unidos) para su uso compasivo. Éste es un antiviral de amplio espectro que se ha mostrado prometedor contra el ébola en tubos de ensayo. De hecho, uno de los mayores expertos en la materia, Thomas Geisbert (profesor de Microbiología e Inmunología de la Universidad de Branch en Galveston, EE UU), ha manifestado su sorpresa en la elección de este medicamento porque él no conoce de evidencia sobre los resultados de dicho fármaco en las pruebas con animales.

Seguridad demostrada

Por otro lado, frente a brincidofovir ,el agente antiviral favipiravir ya se encuentra en fase III en EE UU, por lo que ha quedado demostrada su eficacia en pacientes con gripe, pero más importante aún la seguridad. Ese un tema que preocupa a los expertos, ya que hay algunos que opinan que el Zmapp, pese a que ha curado a dos pacientes en EE UU, creen que es una «bomba de relojería» y no son muy partidarios de un uso extensivo por sus efectos secundarios. Afirman que dos casos positivos no son suficientes.

En este sentido, Jose María Martín Moreno, catedrático de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Valencia y asesor de la Oficina Europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirma que «pronunciarse sobre los tratamientos y las diferencias y las garantías que ofrece cada uno de ellos resulta a día de hoy muy complicado. Todo está en fase experimental y no hay claras evidencias de su funcionamiento».

Así, desde la OMS afirman que favipiravir se ha probado en más de mil personas en las que no se han recogido efectos secundarios significativos. Sin embargo, la duda surge cuando las dosis que se emplean contra la infección de ébola se multiplican por dos y hasta por cinco durante más tiempo de las registradas en las investigaciones actuales. Una de las ventajas que tiene frente a sus otros competidores aprobados por la organización mundial es su disponibilidad, ya que hay más de 10.000 dosis fabricadas (aunque disminuyan si su uso en caso de ébola es superior al de su diseño inicial).

Por otro lado, el suero que ha recibido tampoco va a comprometer la vida de Teresa, «ya que como mucho puede que no ejerza ninguna influencia en su organismo ni estimule sus defensas. Esta terapia es prometedora, pero no tenemos evidencia de su éxito al cien por cien», apunta José Antonio Pérez Molina, infectólogo y vocal de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc).

Otras opciones

Si el antiviral favipiravir y la terapia del suero convaleciente fallasen, aún se puede recurrir a otras moléculas experimentales. Una de ellas, el TKM-ébola es un medicamento antiviral inhibidor del ARN, que ha mostrado su seguridad y tolerabilidad en ensayo fase I. Los resultados han sido positivos cuando las dosis eran bajas, ya que de lo contrario se dan efectos como cefaleas y aumento de la frecuencia cardiaca y rigidez de cuello, entre otros. En la actualidad, habría unos 30 tratamientos disponibles, aunque el laboratorio responsable, Tekmira Pharmaceuticals, asegura que podría tener unos 900 en el primer trimestre de 2015.

«Como ocurre con todos los virus, hay varias dianas potenciales. De momento no hay ningún fármaco con actividad demostrada. Por ello lo más importante son las medidas sintomáticas y de soporte», destaca Josep María Gatell, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona y catedrático de Medicina de la Universidad de Barcelona.