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Marte, ¿qué tiempo hace hoy?

  • El científico madrileño Jorge Pla-García trabaja codo a codo con la NASA para crear previsiones climáticas de Marte
    El científico madrileño Jorge Pla-García trabaja codo a codo con la NASA para crear previsiones climáticas de Marte

Tiempo de lectura 4 min.

18 de noviembre de 2017. 02:49h

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Belén V. Conquero 18/11/2017

Mientras en la Tierra, las nubes parecen esquivar España y la situación atmosférica de muchas ciudades se complica por la acumulación de partículas en el aire, en el planeta del Sistema Solar que más se asemeja al nuestro, Marte, es el polvo el principal responsable de todos los cambios atmosféricos que se producen. «En el Planeta Rojo el polvo es el principal protagonista. Todos sus movimientos son los responsables de cualquier cambio en la predicción de ese día», explica a LA RAZÓN Jorge Pla-García, investigador del Centro de Astrobiología (CAB/CSiC-INTA), uno de los dos únicos laboratorios asociados a la NASA fuera de territorio estadounidense –el otro está en Australia–. Hace apenas una semana que ha regresado de Colorado (Estados Unidos) donde, junto a su mentor, Scot Rafkin, analizan cómo funciona el modelo meteorológico que han diseñado para desentrañar los misterios del clima marciano. «Lo que más nos ha llamado la atención es lo bien que funciona, a medida que nos llegan datos comprobamos que los valores que nos dan son muy similares a los que predijimos», afirma Pla-García, que se puede considerar uno de los dos meteorólogos marcianos.

Este ahora experto en las condiciones climáticas de Marte no tenía que haber acabado trabajando para la NASA. «Mi formación de base es la ingeniería informática, pero me di cuenta de que no me gustaba». Así, decidió cumplir su sueño y empezó a buscar trabajo en Astrofísica. No fue fácil, pero descubrió que existía un nicho sin explotar: la meteorología marciana. Hasta hace unos años no había ningún experto que explotara los datos que se recogen a más de 200 días de viaje de nuestro Planeta Azul. Es él, junto a Rafkin, el que ha decidido montar algo así como la «Agencia de Meteorología Marciana» que ofrece a todo el mundo datos de los cambios climáticos que se producen. «Tenemos en nuestra web una predicción diaria de lo que ocurre en Marte», dice el joven madrileño con una sonrisa de orgullo.

Tras el complejo aterrizaje del rover Curiosity en suelo rojo el 6 de agosto de 2015 y lamentarse por la pérdida de un sensor de viento, a los pocos días empezaron a llegar datos de cómo se vive en esa parte del universo, en concreto en el cráter Gale, cerca del ecuador del planeta. Pero, ¿qué características climáticas separan Marte de la Tierra? «Su atmósfera es mucho más sencilla». Es así porque es hasta cien veces más delgada que la terrestre y en ella el elemento clave es el CO2 que representa el 99 por ciento de su composición.

Otra de las claves del tiempo marciano, como ya hemos citado antes, es el polvo. Es el que marca todo el comportamiento de su clima. «Es tan fino, que podríamos hablar de humo de polvo», sostiene el investigador. Este factor es determinante para que, durante el día, no permita entrar la radiación solar y, de este modo, «aumentan las temperaturas nocturnas, mientras disminuyen las diurnas hasta en 20ºC». Esta alteración también tiene un efecto en la presión y en los vientos, que se modifican. De este modo, las tormentas de polvo, algo que se nos puede asemejar visualmente a una tormenta de arena en pleno desierto del Sáhara –pero a una escala mucho menor– son algo impredecible hoy por hoy, ya que «no se conoce cuál es el mecanismo que las desencadena, evolucionan desde tormentas locales de polvo en solo unos soles», describe Pla-García. Un sol es como un día nuestro, sólo que algo más largo, ya que allí dura 24 horas y 39 minutos. El año marciano es bastante más largo que el terrestre, el doble en concreto. Por este motivo, las estaciones en Marte tiene aproximadamente el doble de duración que las terrestres.

«En tierra marciana también hay primavera, verano, otoño e invierno, pero duran el doble que aquí. A ello se suma que en el hemisferio sur todas las estaciones son más extremas. El verano del hemisferio sur es más caluroso que en el norte», sostiene el experto.

Pla-García insiste en que «la divulgación ha dado un dato muy alejado de la realidad de la temperatura máxima que se puede alcanzar en el Planeta Rojo». «He leído en muchos artículos científicos y he visto en decenas de documentales que la temperatura más alta que se ha alcanzado en Marte es de 30 grados, pero no es cierto. La más alta la ha detectado REMS (la estación meteorológica que lleva el Curiosity a bordo) y son tres grados positivos». Para hacernos una idea del frío que pasaríamos si nos fuéramos a vivir a Marte, «la temperatura media es de -55ºC y en los casquetes polares».

Estos días preocupa la falta de lluvia, si viviéramos en Marte estaríamos mucho más preocupados. «Allí no llueve desde hace millones de años». Sólo caen copos de CO2 en los casquetes polares. Y es que allí «no hay nubes de vapor de agua, sino copos de hielo de CO2. Caen chuzos de punta», bromea el científico del Centro de Astrobiología.

A Pla-García le apasiona su trabajo, sólo hay que escucharle describir los cambios climáticos de Marte: «Es como si el planeta respirara porque cuando se derrite parte de alguno de los casquetes, nuestro instrumento recoge cómo la atmósfera se ensancha, para poco después volver a adelgazar». Es un planeta vivo del que aún nos quedan muchos secretos climáticos por conocer.

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