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El rastro de la mochila de Artur

Los agentes no descartan que haya más víctimas entre los residentes extranjeros.

  • Los servicios de emergencias desplazados a la zona de la catástrofe siguen intentando encontrar al pequeño Artur. Su madre falleció en la riada y su hermana Úrsula logró ponerse a salvo
    Los servicios de emergencias desplazados a la zona de la catástrofe siguen intentando encontrar al pequeño Artur. Su madre falleció en la riada y su hermana Úrsula logró ponerse a salvo
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

12 de octubre de 2018. 02:25h

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P. del Corral/O. González.  Madrid. 9/10/2018

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Son muchas las vidas que han quedado marcadas por el desbordamiento de los tres torrentes de Sant Llorenç de Cardassar. Algunas de esas historias ya han trascendido. Una es la de Joana Lliteras, la madre coraje que murió intentando que sus dos hijos no perecieran arrastrados por la fuerza del agua. Las lluvias torrenciales les sorprendieron cuando se desplazaban en el vehículo familiar, un Hyundai de color negro. Joana puso primero a salvo a su hija de siete años, Úrsula, a la que logró sacar del coche. Después intentó lo mismo con su hijo de cinco, Artur, pero en esta ocasión no tuvo tanta suerte. En ese intento desesperado por poner a salvo al pequeño, su coche fue arrastrado por la corriente. Eso es lo último que se sabe de Artur, que fue engullido por el agua. Ella, en cambio, fue hallada muerta a primera hora del miércoles en el interior de su vehículo.

Esta mujer, natural de Manacor, trabajaba en una farmacia de la localidad mallorquina. Allí se encontraba ayer su madre, que, desolada, fue consolada por los vecinos del pueblo. El que no se hallaba en el lugar del suceso en la noche del martes era su marido, que se enteró de la tragedia cuando estaba de viaje de trabajo en Londres. La propia Joana lo llamó por teléfono alarmada cuando se vio sorprendida por la fuerza del agua. Hablaron hasta que la comunicación se cortó de forma repentina.

Ahora los esfuerzos de todos los efectivos de emergencias desplazados al este de la isla de Mallorca se centran en encontrar a Artur con vida, una operación que no pierde fuerza a pesar de que no dejan de pasar las horas y las noticias no llegan. El dispositivo lo forman decenas de agentes sobre el terreno, buzos, perros, helicópteros y barcos que rastrean el mar y las zonas que permanecen inundadas. No descansan ni de madrugada en busca de un indicio que les lleve al pequeño.

Al cierre de esta edición, los servicios de rescate habían localizado la mochila de Artur en la zona de Son Carrió, la misma que portaba en el momento en que les sorprendió la riada. Los familiares ya han reconocido las pertenencias como suyas.

En paralelo, la familia de Joana trata de localizar al ciclista alemán que ayudó a que la pequeña Úrsula saliera de la riada con vida. La identidad de este «ángel de la guarda» continúa siendo un secreto, aunque en la zona se especula con que podría ser un ciudadano alemán residente en la isla. Los familiares de Joana, Úrsula y Artur intentan dar con este héroe anónimo para agradecerle el riesgo que aceptó con el fin de poner a la pequeña a salvo.

Muchos extranjeros

También continúa la labor de identificación de los cuerpos. Once de los cadáveres ya tienen nombre. Los últimos en unirse a esta desgraciada lista son Petra y Mike Kercher, a quienes se buscaba desde la noche del martes. Los servicios forenses tienen aún que determinar si el duodécimo fallecido es el hombre alemán del que aún no hay noticias, según han informado fuentes de la Guardia Civil. Si se confirman estos datos, la mitad de los fallecidos serían extranjeros, algo que no es de extrañar dado el alto índice de población de fuera del territorio nacional que reside en la isla mallorquina.

Aunque oficialmente Artur es el único que permanece en la lista de desaparecidos, el drama podría ser aún mayor. Los investigadores han encontrado indicios de que los ocupantes de varios vehículos se pudieron precipitar fuera de los coches para intentar escapar de la jaula en la que se convirtieron tras verse rodeados por el agua. Los agentes no descartan que con el paso de las horas los familiares, sobre todo de los residentes extranjeros, echen de menos a alguien más, y que por ello la lista de desaparecidos siga creciendo.

Entre los fallecidos se encuentra Rafael Gili Sastres, de 70 años, que fue alcalde de Sant Llorens y padre del que fuese alcalde durante las dos primeros años de esta legislatura. También ha fallecido una anciana, a la que el agua sorprendió en la calle, un anciano que se encontraba en su casa, una taxista y un matrimonio británico al que transportaba y una mujer que logró salvar a su hija de siete años.

Hasta 220 litros de agua por metro cuadrado cayeron en la tarde del martes en la zona de Sant Llorenç, según el Govern balear.

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