La tecno-mascarilla española que se desinfecta sola y localiza rebrotes de COVID-19

Cliu, además, medirá la calidad del aire, la respiración y la frecuencia cardiaca

Que los rebrotes están copando las noticias sobre el coronavirus, no hay duda. De hecho, lo están haciendo con bastante fuerza. Uno de los peores temores cuando comenzó a instaurarse la nueva normalidad era, precisamente, éste. Lo que ha llevado a las distintas autoridades a establecer el carácter obligatorio de las mascarillas. Hasta que llegue una vacuna efectiva, los distintos mecanismos de protección se van a volver esenciales en nuestras vidas. De ahí que muchas empresas estén intentado dar con la fórmula perfecta. La última revolución en este campo es la que presenta el español Álvaro González, creador de Cliu.

La idea de este joven aragonés residente en Italia es transparente y permite ver la boca de las personas, un detalle de gran valor sobre todo para las personas con merma auditiva que tienen necesidad de leer los labios de su interlocutor, a la vez que lógicamente, facilita a todos los usuarios la comunicación no verbal.

De la misma forma, es sostenible, porque es reutilizable y además cuenta con filtros antimicrobianos y bioactivos, desarrollados por la Universidad de Siena, que “si terminan tirados en el medio ambiente” no lo dañarían. “Queríamos un producto sostenible. Leímos en un artículo que decía que dentro de poco habrá más mascarillas desechables que medusas en el mar y decidimos que esto no podíamos tolerarlo, debíamos poner toda la carne en el asador para que no fuera así”, explicó a Efe en una entrevista.

El modelo, creado en unión a la italiana Simona Lacagnina, está en desarrollo vía crowdfunding en Indiegogo. Por el momento, ya supera su objetivo de financiación, alcanzando los 242.682 euros. Pero, ¿qué es lo que ha llamado especialmente la atención de esta mascarilla? Su capacidad tecnológica. De esta forma, encontramos dos opciones diferentes: por un lado, una sin tecnología y, por otro, una inteligente.

En el segundo caso, contará con un sistema bluetooth, sensores y una serie de algoritmos que, a través de una aplicación, medirán la calidad del aire, de la respiración, la frecuencia cardiaca y detectará si hay algún foco activo de coronavirus en las proximidades. Además, incluirá una base de carga para la batería que tiene luz ultravioleta en su interior y que permite que la mascarilla se desinfecte en unos minutos. El usuario de la mascarilla sin tecnología también podrá utilizar la aplicación digital para medir la calidad del aire, pero no tendrá conexión directa con el objeto. Igualmente, podrá desinfectarla introduciéndola en la lavadora o el lavavajillas.

El precio oscila entre los 90 (para la mascarilla normal) y los 250 euros (para la mascarilla inteligente). Su intención es comenzar a distribuirlas en otoño, primero entre quienes han a participado en el crowdfunding, y después comercializarla a nivel mundial.