Detectives atípicos para crímenes (no tan) perfectos

Cosmo On ofrece las cuatro temporadas de la serie que muestra crimen y el asesino, y convierte al espectador en investigador

Isabelle Gélinas y Arthur Mazet llevan el peso de la interpretación del dúo de detectives
Isabelle Gélinas y Arthur Mazet llevan el peso de la interpretación del dúo de detectives FOTO: François LEFEBVRE © François LEFEBVRE - FTV - ELEPHANT STORY

«Los crímenes perfectos no existen: solo hay delitos mal investigados», es la interesante premisa de la serie «Crímenes perfectos», cuya primeras tres temporadas se encuentran disponibles en Cosmo On que ha estrenado este mes la cuarta entrega. Esta producción de France 3, cuyas audiencias en el país galo rozan los cinco millones de espectadores, continúa reinventando el género ya que no tenemos que dejar en mano de una Marple o un Poirot la resolución del caso, ya que conocemos de antemano al asesino, y lo interesante es acompañar a las distintas parejas de detectives para descubrir los fallos de un, aparentemente, crimen perfecto.

La cuarta temporada de «Crímenes perfectos» cuenta con cuatro capítulos. Como viene siendo habitual, la pareja de detectives protagonista cambia cada dos episodios. El primer y el segundo capítulo estarán protagonizados por dos viejos conocidos, la inspectora Agnès (Isabelle Gélinas) y su ayudante Thibaud (Arthur Mazet); mientras que el tercero y el cuarto contarán con el nuevo detective Xavier Lacombes (Bruno Solo) y la habitual Laura Mizon (Élisa Ruschke). Didier Le Pêcheur, ha escrito ocho episodios de la serie junto a la guionista Delphine Labouret, concretamente en los que sale la pareja de Agnès y su ayudante Thibaud. Además, Le Pêcheur ha dirigido tres de estos episodios, incluidos los dos primeros capítulos de la serie y hemos podido preguntarle por los secretos de la misma: «Los crímenes muy complicados o, por el contrario, los crímenes que son tan simples que esconden algo más». Según Le Pêcheur, la razón para desvelar al autor del crimen desde el principio sirve «para poner al espectador en la misma posición que el guionista: nosotros siempre encontramos primero el crimen, lo hacemos a priori perfecto, luego nos ponemos en la piel del policía y buscamos aquello que el criminal podría no haber pensado. De hecho, dirigimos la investigación porque al principio, voluntariamente, no sabemos en absoluto lo que tenemos que encontrar ni cómo van a atrapar al criminal. A veces encontramos crímenes tan perfectos que no tienen defectos... y nos rendimos».

Igualmente curiosa es la fórmula de que la pareja de detectives vaya cambiando, y no es lo único: «Este es el principio de la serie: cada equipo de productores/guionistas ha inventado sus propios policías y sus propias investigaciones. No hay comunicación entre los distintos productores a este respecto. Sólo la cadena nos informa cuando un modus operandi ya ha sido utilizado». Destaca el uso del humor en esta ficción y que el director considera como «primordial», ya que la define como «una comedia policiaca, donde el tono es siempre ligero y el objetivo es entretener y permitir al público jugar con los investigadores». Precisamente las parejas de detectives funcionan como un reloj, porque, como resalta Didier Le Pêcheur, «lo que funciona, por supuesto, es la diferencia de carácter y personalidad en la pareja investigadora. Con Agnès y Thibaud, esto se lleva al límite. Ella es ecologista, antiglobalización, vive en los márgenes, agorafóbica y tecnófoba, aficionada al yoga y muy liberada sexualmente. Él es hijo de una buena familia, serio, con una cultura muy convencional y un poco estirado. Se burlan el uno del otro. Por otra parte, no hay ninguna tensión romántica entre ellos». La fórmula de «Crímenes perfectos” lleva cuatro temporadas funcionando, además, porque «como al inicio conocemos al criminal y se muestra el crimen, al final de cada episodio hemos añadido una pequeña “sorpresa”, algo que no mostramos al principio y que el espectador puede (o no) adivinar junto a nuestros investigadores». Elemental.