
Fenómeno mundial
La fiebre k-pop conquista el reality
'Universo K-pop' llega a Apple TV+ y confirma que este género musical surgido en Corea del Sur ya es un fenómeno que ha trascendido las fronteras de Occidente

La industria cultural surcoreana está de dulce. Hace apenas cinco años 'Parásitos', de Bong Joon-Ho, se hacía con el Óscar a la Mejor Película tras también Cannes. Aparte de él, directores como Park Chan-wook o Lee Chang-dong han conquistado al público festivalero occidental. En televisión, 'El juego del calamar', de Hwang Dong-hyuk, se convirtió en un fenómeno global y en, hasta la fecha, la serie más vista de la historia de Netflix. Si todo esto parece difícil de igualar, esperen a que hablemos de la música.
El k-pop, acrónimo de ''Korean pop'', no solo ha colonizado listas de éxitos y plataformas de streaming con cifras mareantes, sino que ha tejido una red de devoción global capaz de movilizar a millones de seguidores en cuestión de horas. Se trata de un género musical nacido a mediados de los noventa y caracterizado por una fusión de pop occidental, hip hop, electrónica y R&B, acompañado siempre de elaboradas coreografías y una puesta en escena minuciosamente trabajada. Grupos como BTS o BLACKPINKllenan estadios en Los Ángeles, París o São Paulo, mientras que sus bailes y estilismos dictan tendencias en TikTok e Instagram. Más que en un género, el k-pop se ha convertido en un ecosistema cultural en sí mismo, con un nivel de planificación industrial que asombra.
La última frontera que ha traspasado este género es la del reality, y más concretamente la del musical. Apple TV+ estrena hoy 'Universo K-Pop', un concurso en el que este tipo de música es absoluta protagonista. Presentado por la actriz Soojeong Son, que cuenta con el apoyo de dos pesos pesados como PSY (intérprete del célebre ''Gangnam Style'') y la rapera estadounidense Megan Thee Stallion, la premisa del programa es simple: una figura de la música occidental se une a un grupo de k-pop para reinventar un tema y presentarlo en un gran directo en Seúl, donde el público elige al ganador. El plantel de artistas internacionales incluye nombres como Kylie Minogue, J Balvin, Boy George, Kesha, Patti LaBelle, Vanilla Ice o parte de las Spice Girls (en concreto, Mel B y Emma Bunton).
En cada episodio, dos de estos artistas trabajan codo con codo con una banda de k-pop, que se divide entre ambos, en una dinámica que sirve como acertada metáfora de la relación que vive la cultura occidental con este género: entre la fascinación, la exotización de lo oriental y, digamos todo, el cringe. En lo musical, ver el proceso de adaptación es curioso, especialmente por la forma de trabajar de una industria tremendamente consolidada, basada en la coreografía sincronizada por encima de todo, los ritmos electrónicos y la presencia de sus intérpretes, naíf y aniñada en unos códigos que chocan pero que son del gusto de la sociedad coreana.
El problema es que, aparte de lo puramente artístico, todas las entregas nos dan una buena dosis de ''persona blanca conoce lo oriental'', con situaciones tan delirantes como Stallion fascinada ante una tienda de noodles o Kylie Minogue aprendiendo a manejar un abanico. Viendo esto, uno no puede evitar pensar que está ante un vídeo de Pantomima Full sobre alguien que se va a vivir unos meses a Seúl.
Una vez la actuación está preparada, ambos artistas, con su mitad de banda coreana correspondiente, las interpretan en un enorme escenario a rebosar de fans muy entregados, en una especie de batalla que nunca se siente como tal. La competición no es, ni de lejos, un objetivo de 'Universo: K-pop'; aquí se trata de celebrar el mix cultural en una especie de fiesta en la que lo que menos importa es quién sea elegido como ganador por el público (a través de un sistema de focos de mano con luces que dan más colorido a la escena).
Esto hace que los programas sean mejores o peores según el renombre de los artistas que participen en ellos. Así, el que une a Balvin y Minogue o el que recupera para la causa a las Spice Girls son llamativos, aunque sólo sea por ver cómo suena 'Mi Gente' o 'Wannabe' en ritmos k-pop.
Lo que está claro es que el fenómeno es imparable, y que este primer acercamiento, por mucho que sea desde el ombliguismo occidental, será el primero de una larga serie: la de acercar el k-pop al mainstream, haciendo que deje de ser un fenómeno de nicho. Si algo demuestra 'Universo K-Pop' es que el género ya no es un invitado exótico en la cultura pop internacional, sino que ha llegado para quedarse.
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