El toro de fuego: la tradición española que sobrevive en Ecuador

Muchos extranjeros llegan a Mira, en Ecuador, para acudir al desfile alegórico que tiene como protagonista al toro de los cuernos de fuego. Se trata del rito del “Novillo bomba": una fiesta española, que se celebra aún en pueblos de las comunidades de Valencia, Aragón, Cataluña, Baleares y Andalucía y que sobrevive en este país de América Latina. Se cubren los cuernos del toro con una protección y una estopa a la que se le prende fuego para que ilumine.

La historiadora y docente Rosa Ramírez, quien desde hace mucho trabaja en un proyecto para la “recuperación del patrimonio oral de Mira”, comenta que en el caso del festejo de Mira, los vecinos suben con sus caballos al páramo para conducir a un toro previamente escogido hasta el pueblo, junto a “un madrino, un buey manso” que le acompaña también en su regreso a la montaña.

Al toro, ya en el pueblo, “le ponen unos cuernos postizos y sobre esos unas bombas” o envoltorios de cebo, cera y pabilo, todo sujetado con una jáquima o cordel de alambre, relató la historiadora. Por eso -dijo- sus cuernos se prenden e iluminan, mientras el toro da vueltas por el estadio, en cuyo costado se prende la chamiza (un arbusto andino) que también alumbra la noche.

En el pasado, algunos paisanos lidiaban al novillo con sus ponchos y se tenía la creencia que al ruedo sólo iban los jóvenes enamorados y los forasteros para que las mujeres del pueblo los puedan divisar, relató Ramírez.

La gente que acude al festejo se guarece en las gradas protegidas por barreras instaladas en el lugar y solo los más arriesgados suelen saltar al ruedo para hacer alguna finta al paso del burel. Al menos tres personas sufrieron heridas al tratar de esquivar al novillo que corría por la cancha del estadio con sus cuernos encendidos en busca de las tablas hacia la salida. El toro, que tras la jornada de fuego vuelve al páramo para ser revisado por los veterinarios.