Viajes

¿Y bucear se puede?

Las severas pero necesarias restricciones de circulación y viajes han cortado todo tipo de trayecto por aire y tierra, si no se tiene una justificación válida, a riesgo de contagiarnos o contagiar a terceros en aviones o cualquier tipo de vehículos. Pero, ¿qué pasa con bucear?

Ya adelanto que bucear tampoco se puede. Para llegar hasta el agua haría falta coger un coche, o cualquier tipo de transporte rompiendo con las restricciones de circulación que el Gobierno ha impuesto debido al Estado de alarma en el que nos encontramos actualmente. Aunque no sería mala idea, ¿verdad? Irnos todos como patos al agua y sumergirnos en ella, aguantar con mucha fuerza la respiración y dar el esquinazo al cochino coronavirus revoloteando sobre las olas. Y aunque los días que corren bucear tampoco es posible, sí es probable que sea el destino turístico ideal cuando seamos liberados, al menos durante las primeras semanas mientras se asientan las cosas. Por eso nos vamos a adelantar y empezar a buscar las mejores zonas de buceo que se nos ocurran.

Islas Galápagos, Ecuador

La mayor ventaja de bucear en un Parque Natural es la inmaculada imagen que la naturaleza nos presenta. Aquí no hay plásticos abandonados por turistas descuidados, ni espesas capas de porquería abrazando los corales. Todo es puro, blanco y azules apagados, el destino más libre para bucear sin ser molestados. Es posible bucear en corriente, profundo y en arrecife. Y dependiendo de la opción que elijas, podrás nadar junto a somnolientas tortugas marinas o tiburones martillo, descomunales manadas de Dios sabe qué pez o lobos marinos. Es naturaleza bruta, como solo queda en el mar libre de manchas humanas. Pero cuidado. Todo conlleva un precio y bucear en las galápagos tiene truco, tan solo podrás hacerlo si cuentas con certificación PADI y un promedio de 25 inmersiones. Al final, las Galápagos son islas volcánicas y están expuestas a potentes corrientes marinas. Si no somos expertos, mejor probar con alguno de los otros destinos en esta lista.

Banco de Plata, República Dominicana

El punto fuerte de las inmersiones en este nombre de plata es bien grande, es gigante: las ballenas. Ballenas jorobadas, para ser más precisos. Reciben este curioso nombre por el hermoso arco que dibujan con sus cuerpos al saltar fuera del agua, como si quisieran jugar a ser delfines, estas hermosas y enormes criaturas de vientre moteado. Y aquí se puede nadar con ellas, aunque cumpliendo ciertas normas para molestarlas lo menos posible. No se las puede perseguir, ni hacer ruido en la superficie cuando se nada, ni apartarse de su vista porque entonces nos pierden y se ponen nerviosas. En resumen: no hay que jorobarlas. Para eso ya están ellas y lo hacen estupendamente. De ser posible disfrutar esta maravillosa experiencia, habrá que tratarlas con sumo cuidado y responsabilidad, también disfrutarlo con todas nuestras ganas, porque las ballenas jorobadas están en peligro de extinción y no sabemos cuándo será la última vez que podamos nadar con ellas.

Gran Barrera de Coral, Australia

Todo aquél que conozca mínimamente el mundillo del buceo, ha ido o tiene pensado ir a pegarse un chapuzón entre los corales Australianos. Si estos 2.500 km de blanco intenso pueden verse desde el espacio, nosotros no vamos a ser menos. Aquí se han divisado hasta treinta especies diferentes de ballenas y delfines, y seis especies diferentes de tortugas marinas acuden aquí todos los años a poner sus huevos. Por no hablar de las miles de especies de peces, corales, caballitos de mar y moluscos. Cada color que pueda regalar la vida, sale a la vista en la Gran Barrera de Coral. Aunque la vida peligra aquí también, como en tantos otros sitios, y entre las explotaciones comerciales del lugar y una terrible plaga de estrellas de mar Corona de Espinas que devoran cuantos corales se ponen en su camino, corren el riesgo de quebrar el balance de este delicado ecosistema. Hasta el 30% de los corales han desaparecido los últimos años, y el porcentaje no deja de aumentar. Por eso es importante saltar ya, sin pensarlo, a la zona del Outer Reef para bucear con los supervivientes de esta imparable degeneración de la barrera.

Islas Maldivas

Tanto peligro de extinción y dramas medioambientales puede que no sean la mejor manera de levantarnos la moral, aunque no por eso deja de ser verdad. Podemos ir a otro sitio más apartado, más olvidado, y mejor conservado que otros destinos más visitados. Las Maldivas es una buena opción, aquí está el paraíso acuático que tan minuciosamente andábamos buscando. El aire de este paraíso es azul, y su cielo, y su horizonte también es de un azul muy claro. Nos sumergimos en las tonalidades de la tranquilidad y procuramos exprimir al máximo el oxígeno, quizás un poco más. Entre los 5 y 40 metros de profundidad se pueden encontrar los animales del paraíso, que son las enormes mantarrayas, tiburones ballena, barracudas y el reparto completo de Buscando a Nemo, y compartir su nado calmo sin preocupaciones. Es la evasión perfecta, sin ruido más allá de los alegres chillidos de los delfines, muchos metros por debajo del bullicio abarrotado del mundo.

El Hierro, España

Segunda colección ganadora 2006: Juan Ramón Marcelino

Claro que en nuestro país también tenemos excelentes zonas de buceo. En ellas podemos encontrar las rayas y tortugas que buscábamos en la otra punta del mundo, el mismo color azulado que perseguimos, más cerca de casa y a un precio más económico que otros destinos. La Reserva Marina de la Restringa es el punto ideal para practicar el submarinismo, no importa el nivel que tengas. Cuenta con una amplia oferta de clases de buceo, desde el nivel básico hasta los primeros pasos de la profesionalidad. Y mientras que en otros destinos el fondo marino se ha degenerado durante los últimos años, en la isla ocurre al contrario, se ha regenerado gracias a las erupciones volcánicas que ocurrieron a lo largo del año 2011.

Sharm el Sheik, Egipto

Yellowfin goatfish (Sharm El-Sheikh, Aug-2008)

Bucear en las aguas del Mar Rojo lleva consigo unos gramos de leyenda. El mar que tantos mitos e historias ha regalado a la humanidad también permite bucear en 30 puntos diferentes de su barrera de coral, un verdadero bosque de vida submarina. Tortugas, tiburones, peces de colores, el lote completo que ha llevado a numerosas revistas de buceo a calificarlo como el lugar idóneo para los submarinistas. Y no es para menos. Además de la rica fauna, el área está sembrada por barcos hundidos, desde pomposos buques de guerra británicos de la Segunda Guerra Mundial, hasta barcos mercantes cargados de algodón y especias que naufragaron en el siglo XIX. La naturaleza ha devorado inclemente estos pecios históricos, el coral ha arraigado raíces en ellos, y el buceador podrá ser testigo de colonias enteras de peces y tortugas habitando sus camarotes y almacenes.