Viajar a Florencia y no hacer esta visita, es para arrepentirse

Villa Poggio Torselli, conocida como “la Reina de las Villas del Chianti” impresionante, histórica, noble, deliciosa.

Y en mil cuatrocientos veintisiete mientras paseaban por el jardín italiano de la villa Poggio Torselli, algo estaba sucediendo en el centro de la ciudad. Se percibían los golpes de un cincel. Era Brunelleschi que golpe a golpe daba forma a una de las mayores obras de la arquitectura renacentista, la Cúpula de Santa Maria del Fiore con sus dos bóvedas esquifadas. Entre olor a viñas, allí desde su casa, contemplaban el nacimiento de lo que hasta nuestros días sigue siendo majestuoso. Y la armonía en la que se basó el genio para darle a la ciudad una obra única, voló a esta colina en donde cientos de cipreses se irguieron para marcar el camino de acceso a esta casa fuera de serie. La belleza de la Toscana en el territorio del Chianti es de quitar el hipo, y si se combina la historia, el arte, el vino y el sabor a hogar, no se puede pedir más. Viajar a Florencia es disfrutar del arte, de la cultura y conocer su historia entre otros tantos placeres, sin olvidar en ningún momento, su amplísima y gustosa gastronomía siempre bañada por vinos de la región apreciados dentro y fuera de Italia. Decir Chianti es decir buen vino, y dentro del Chianti, decir Chianti Clásico es aún mejor, y así podemos seguir recorriendo sus diversas denominaciones siempre reconocidas. Esta es la Villa Poggio Torselli y está situada aquí, en el corazón del Chianti en donde se producen grandes vinos.

Los motivos para no salir del centro cuando se viaja a Florencia se entienden, pero hay oportunidades que son únicas. En la Toscana y en todo el territorio italiano existen infinidad de palacios antiguos y visitas excepcionales, pero esta es realmente impresionante.

La historia y sus personajes

Laura Giordani y su marido Maurizio Zamparini son los propietarios de esta joya de la corona, es una pareja incansable a la que le apasiona emprender. Él como fundador y dirigente de mil y un negocios, ha creado centros comerciales y ha tenido un equipo de fútbol, el Palermo entre otras cosas, y Laura, con una larga historia en la creación de viñedos y fincas productoras de vino de alta gama, es la que se ha ocupado personalmente de la rehabilitación de la villa al completo y como no, de la gestión de la bodega Poggio Torselli en la que producen anualmente cerca de cincuenta mil botellas divididas en tres la IGT Toscana y tres Chianti Classico.

Pero la señora Giordani no solo revisa cada paso del proceso de sus vinos, si de esta imponente propiedad emerge calidez, calor de hogar y hospitalidad, es porque ella está allí, ya puede estar conduciendo un tractor en el campo que cocinando para sus invitados o cuidando ese último arreglo de flores que decorará la mesa en donde sus visitantes degustarán sus vinos, sus quesos, su aceite de oliva, sus manjares...

Entre el año 1781 y 1782 el Zar de Rusia Paolo I y su esposa Sofia Dorotea de Württemberg, no dudaron en alojarse en la villa. Su habitación se conserva hasta la fecha con el mobiliario original restaurado pero manteniendo en su totalidad el estilo de la época. Justo enfrente y en el último piso de la villa, está la habitación en donde el papa Pío VII descansó durante su viaje hacia París donde se encontraría con Napoleón Bonaparte en el año 1804.

En el giardino italiano, los ciento treinta árboles de frutos cítricos gozan de una salud impecable. Se pueden encontrar limones, naranjas amargas, mandarinas, bergamotas, cedros y un árbol llamado Bizzaria (citrus auriantium) el híbrido entre Citrus maxima y Citrus reticulata que se usa por su aceite esencial para perfumes, saborizantes en medicamentos. Se conserva desde el setecientos, el sistema de irrigación con la canaleta de pietra serena. La pendiente natural de la colina permite la irrigación de todo el jardín.

El célebre Niccolò Machiavelli pasó largas temporadas en Poggio Torselli y en su obra de teatro la Mandragola, representó escenas con esta planta protagonista de tantos mitos.

No hace falta ser experto en vinos para ir a visitar la bodega de la villa, entre otros muchos motivos por descubrir rincones que uno no se imagina que puede tener este espacio tan cerca de Florencia. Merece la pena acercarse hasta aquí y descubrir esta maravilla. Imprescindible reservar. La Villa es privada pero recibe visitas y ofrece degustaciones.

¿Queréis ver como Laura, la señora de la casa hace unos ricos ravioles para sus invitados? Aquí os la dejo. Os prometo que le pediré la receta.